Pensé que el pésimo momento que te hacen pasar las autoridades de Israel para subirte a un avión iba a opacar todo mi viaje pero no fue así. Llegué sin ideas preconcebidas a Tel Aviv, invitada por el Ministerio de Turismo. Sin expectativas y sólo abierta a ver el resultado en un país después de 30 años de no tener un Fashion Week local. La mayoría de los diseñadores que aquí se presentaron llevaban más de 10 años en esta profesión, sin embargo desde hace 30, no había una plataforma seria que los impulsara.
Fue el israelí Ophir Lev el visionario que abrió los ojos y se dio cuenta que nunca era tarde para retomar algo tan importante para los países preocupados por impulsar su industria textil. Y todo sucedió así: en uno de sus viajes a Milán, Ophir visitó al Presidente de la cámara italiana del vestido, Mario Bosseli, y le hizo la invitación, le sugirió que como país necesitaban ayuda y un fuerte empuje para hacer ruido y así lo hicieron. Mario sintió empatía por Ophir y su país y levantó el teléfono para invitar a uno de los diseñadores italianos que pertenecen a esta cámara y éste aceptó.
Su invitado de honor fue Roberto Cavalli quien además presenció algunas de las pasarelas y él mismo presentó su colección. Le pedí al diseñador durante la conferencia de prensa que me dijera UNA SOLUCIÓN con la que un país como Israel o como México podía pasar a otro nivel en un Fahion Week , que ¿qué era algo que estuviera en nuestras manos para avanzar? y me dijo que él consideraba vital que de estos países como el nuestro, hubiera un diseñador muy fuerte a nivel internacional que pusiera el nombre de nuestro país en el mapa, que luego ese diseñador tenía la obligación moral con su país de regresar con su pasarela a apoyar al Fashion Week y a los diseñadores de la tierra que lo vio nacer presentando una colección y guiándolos hacia el camino de la internacionalización.
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Y con esta respuesta dio inicio una semana llena de gratas sorpresas en cuanto a diseño se refiere, sin dejar de mencionar lo maravilloso que es conocer un país tan rico y magnético; tan vivo y tan joven; tan lleno de lugares sagrados y de historia y de sólida estructura.
El Fashion week se llevó acabo en la primera estación de trenes de Israel “HA TAJANA”, la cual está restaurada con tiendas de diseñadores emergentes, restaurantes lindos y un spa. Era un lugar realmente mágico y muy ad hoc para este proyecto.
Para mi gusto, la gran sorpresa y mi gran favorita fue Dorit Bar Or. Su colección me pareció lo más chic e internacional de este Fashion Week. Una forma inteligente y sabia de mantener las raíces de Medio Oriente pero llevadas a un punto donde puede ser usado por chavas jóvenes y también por mujeres maduras; por gustos como el de la realeza pero también por las más bohemias, por mexicanas pero también por inglesas e israelitas. Una colección con prendas sólo en negro y dorado y que abarca el gusto de todas, túnicas que pueden ser usadas en el día y en la noche, vestidos bordados que parecen una obra de arte. Dodo, la diseñadora, es además todo un fashion icon en Israel, es ¡fantástica!
Me llamaron la atención los videos que se presentaban en el fondo de las pasarelas mientras la colección se presentaba. Algunos diseñadores, por supuesto, no pusieron tanta atención a esto pero muchos otros se esforzaron en hacer algo increíble. Hubo uno que me FASCINÓ, el de la colección de Sugar Daddy de la cual también me gustó su propuesta streetwear y subversiva pero con forma y correcta.
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Galit Levi, la versión israelí de Elie Saab, me fascinó. Es importante recalcar que varios diseñadores presentaban colección con vestidos de noche como suele suceder en países como éste y el nuestro, pero Galit y también Mira Zillinger, me gustaron muchísimo por su buen gusto y exquisitez en la mayoría de sus siluetas. El manejo del encaje, los bordados… Uffff, de sueño.
Aquí les mando fotos de ambas colecciones. Yo quería comprar todo pero ¡oh my Gossh! No hay dinero que alcance…
Por mi involucramiento total con ELLE México Diseña, hubo un desfile que me atrapó sin control: el de la Escuela de moda Shenkar, de donde salió ni más ni menos que Alber Elbaz de Lanvin. Aquí presentaron casi 20 diseñadores con unas propuestas interesantísimas y todos listos para empujar fuerte hacia las grandes plataformas de moda.
También la colección de Sason Kedem fue maravillosa con un estilo de corte japonés, origami, algodón y nómada. Una propuesta total y diferente.
Me quedé unos días en el Hotel Herod, muy lindo y funcional. Todos los corredores tenían wallpapers de escenas de los 50 o paisajes en blanco y negro. El último día me quedé en un hotel boutique maravilloso que recomiendo ampliamente y se llama Brown. Casi no salí de noche pero sí fui a varios restaurantes. Comí delicioso siempre pero lo que más me gustó fueron los Falafel, que cosa más deliciosa. Un lugar a la orilla de la playa que recomiendo es Manta Ray donde te traen estilo tapas con variedad de platillos israelitas para compartir.
De ahí me fui un día a Jerusalem, donde estuve en los lugares más sagrados del planeta y con una energía inimaginable. Estuve donde se piensa fue la Última cena de Jesús, en el Santo Sepulcro, el Muro de los Lamentos y en cuatro estaciones del recorrido que hizo Jesús con la cruz. El Monte de los Olivos… Wow… Para los que somos cristianos o judíos, esta es una experiencia fuerte y con la cual las lágrimas no paran de salir al estar en ciertos puntos de estos.
Un viaje del todo gratificante, pleno y maravilloso. Un nuevo respiro, una cultura lejana y tan cercana a la vez. Un país joven y lleno de caminos por trotar y en los que ellos ya están trotando.
Después me fui a Istambul, uno de los lugares más mágicos que he conocido pero de eso les hablaré la próxima semana.
Les mando un gran beso y todo mi cariño y corazón.
XXX
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