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Ojos que no ven, ¿corazón que no siente?

No podemos negar que el tema de la fidelidad –o infidelidad- es delicado entre las parejas, hay unas más abiertas que otras y muchas “inventan” sus propias reglas, algo que creo es muy válido, pero lo cierto es que la gran mayoría de las personas consideran que el ser fiel es un requisito indispensable para que el amor funcione y ¿saben qué?, yo estoy de acuerdo.

Creo que si amas realmente a una persona no te dan ganas de estar con otra… Pero debo confesar que yo sí he sido infiel y por fortuna él jamás se enteró. Obviamente después de mi pequeño “affair” me vino un sentimiento de culpabilidad muy fuerte y estuve a punto de decirle a mi novio lo que había hecho, pero el miedo a que jamás me perdonara fue más fuerte y decidí callarlo. ¿Ustedes hubieran hecho lo mismo?

Después de un tiempo –y ya que no ando con este galán- me puse a pensar si fue lo mejor. Creo que a nadie nos gusta que nos vean la cara de tontos, pero por otro lado el enterarnos de que nos pusieron el cuerno tampoco está padre y por supuesto que nuestro ego queda hecho pedacitos, o al menos bastante pisoteado, ¿no creen?

En lo personal yo sí preferiría saber si me fue infiel o si lo está siendo, porque si está pasando eso es por algo, es como una alarma que dice – o grita- que la relación no va bien y sería un buen punto para analizar si vale la pena (o no) seguir…

Sinceramente creo que yo no perdonaría un cuerno (sí, suena hipócrita pues yo lo hice, pero aprendí mi lección). Hay una frase que me gusta mucho que dice: “Fool me once, shame on you; fool me twice, shame on me” (es decir: si me engañas una vez la culpa será tuya, la segunda será mía) y es toda la verdad, siento que si permites o perdonas una infidelidad lo único que puedes provocar es que la repita (claro, habrá sus excepciones).

¿Ustedes perdonarían una infidelidad?

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El “juego” del amor

Estarán de acuerdo conmigo que encontrar pareja no es nada fácil; y es que a veces las personas somos TAN complicadas, o mejor dicho, nos complicamos la vida.

Siempre me ha costado trabajo entender cómo es que si tú le gustas a alguien y ese alguien te gusta… ¿por qué se vuelve tan difícil comenzar una relación? A veces creo que es por el mismo miedo –de ambas partes- de volverse vulnerable. Nadie ha dicho que abrir el corazón sea cosa fácil y menos si ya te lo han roto alguna vez, pero tampoco es bueno ir con un caparazón que no deje entrar a nadie, ¿no creen?

Cuando conoces a alguien y empiezan a salir, típico que aunque te mueres de ganas de hablarle, te las aguantas para que no piense que ya te tiene segura, o cuando estás con él y quieres decirle cuánto lo quieres, no lo haces hasta que él sea el primero en decirlo, por miedo a que no sienta lo mismo… Por poner algunos ejemplos.

Entonces caen en un “jueguito” que al final termina confundiendo a los dos y ninguno sabe si arriesgarse con el otro porque siente que la otra persona no está tan interesada… Y esto se convierte en un círculo vicioso que es difícil terminar a menos de que uno se arme de valor y decida hablar con claridad… Algo que no siempre pasa.

A mí me pasó con el que era el “hombre de mis sueños”, por intentar hacerme la difícil, lo único que logré fue alejarlo y luego me enteré que él sí quería bien conmigo pero dejó de buscarme porque no le gustó que me hiciera tanto del rogar…

No estoy diciendo que en la primera cita debemos declarar nuestro amor, lo único es ser sinceros y al final si la otra persona no siente lo mismo, nos habremos ahorrado tiempo y tal vez unas cuantos dolores de cabeza por intentar descifrar las “señales”.

Dejémonos de juegos y hagámosle caso al corazón.

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¿Por qué son infieles los hombres?

¡Alto! No estoy diciendo que TODOS los hombres sean infieles, pero sí creo que un buen porcentaje de la población masculina lo es, al menos muchos de los hombres que conozco lo han sido y lo peor de todo es que no tienen problema, mejor dicho pena, en aceptarlo (obvio no con la afectada en cuestión).

Eso me ha hecho pensar que en general el ser humano no es fiel por naturaleza, digamos que hay que trabajar, esforzarse día a día para lograrlo y muchas veces las tentaciones están tan cerca que es difícil escapar de ellas… pero ¿qué me dicen de esos hombres que aún teniendo novia –esposa, amiga cariñosa o como le quieran llamar- son los que buscan que se den estas situaciones aún cuando la “tercera en discordia” jamás hizo nada para atraer al susodicho? Creo que esos son los peores.

No sé por qué razón, de unos meses para acá, he logrado atraer a esta “especie” y JURO que yo jamás les coqueteé, ni siquiera se me había ocurrido verlos de otra manera que no fuera como amigos, compañeros o simplemente conocidos, así que debo aceptar que estoy sorprendida, sobre todo porque creía que eran los mejores novios o esposos del mundo, se veían felices con sus parejas… ¿entonces qué pasó?

Tengo dos hipótesis al respecto. La primera: su relación llegó a un punto en el que no avanza y se sienten aburridos del día a día, así que buscan una “distracción” para salir de la rutina, pero al final de cuentas jamás dejarían a la pareja que eligieron, algunos casos porque realmente saben que es lo mejor que encontrarán y en otros casos porque les da miedo enfrentarse a las complicaciones que implica el terminar con alguien.

La segunda hipótesis es que de verdad no nacieron para estar con una sola mujer, por mucho que la quieran, y aunque logren ser monógamos por un tiempo, al final su instinto de caza los domina y es algo que no pueden evitar.

Yo digo que aquí los hombres deberían ser realmente honestos y si saben que eso de la fidelidad no es para ellos, entonces que no formalicen con nadie, así podrían salir con quien quisieran cuando quisieran y evitar romperle el corazón a alguien, ¿o no?

Ustedes, ¿cuáles creen que son las razones por las que se les complica ser fieles?

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Soltera o en pareja ¿Qué es mejor?

Debo decir que tengo experiencia en ambos estados -¡y vaya que por mucho tiempo!-. Platicando con unas amigas surgió la pregunta de ¿qué es mejor?, ellas -ambas felizmente en una relación con el hombre de sus sueños- obviamente aseguran que lo máximo en la vida es el amor, yo –felizmente soltera desde hace un tiempo- tengo mis dudas.

Aclaro que sí comparto la idea de que el estar enamorado (obvio cuando eres correspondido) es maravilloso, te sientes con toda la energía del mundo para hacer lo que sea y cuando sea, pero ¿qué pasa cuando termina?, y no me refiero a cuando cortas con el galán en turno, sino cuando esa sensación de vivir en el cuento de hadas se va y sólo queda la realidad, que a veces es muy distinta a cuando comenzó todo.

Puedo presumir que a mí me ha ido muy bien en el amor, mi ex novio era UN REY y no tengo quejas contra él, en resumen puedo afirmar que fue una relación muy buena, con sus altas y bajas, pero al final no le cambiaría ni un solo día, sin embargo llegó el momento en que yo sentía que necesitaba más y es muy feo cuando todo termina.

No me dejarán mentir en que la gran mayoría de las mujeres dejan muchas cosas por su galán, algo que considero un GRAN ERROR pues su vida gira alrededor de él y cuando se va, se quedan sin nada.

Tengo la hipótesis de que una relación sirve para dos cosas: para compartir y para conocerte mejor –sí, conocerte a ti, no al otro- y es que la pareja funciona como un espejo en donde ves tus virtudes, pero también tus defectos, lo que te ayuda a mejorar en todos los aspectos.

Creo que si tú eres feliz, harás feliz a tu pareja. El problema está en que muchos (hombres y mujeres) creen que estar con alguien implica renunciar a muchas cosas, incluso a su forma de ser para “adaptarse al otro” y no, lo ideal es que la otra persona te ame por QUIEN ERES y no por lo que PUEDES LLEGAR A SER, ¿no creen?

Sí, sí, es increíble despertarte todas las mañanas y saber que eres la prioridad de alguien, que tienes quien te consienta, te cuide, te proteja, te bese, te abrace, etc., pero también es igual de increíble despertarte todas las mañanas y saber que no dependes de nadie para sentirte bien. Típico que cuando tu pareja está enojado, tu día se arruina un poco, o si le va mal, te afecta; tu estado de ánimo cambia en función del susodicho -supongo que es parte de estar en pareja-, pero también no hay nada como ser libre y dueña de tu espacio, tu tiempo, tus gustos, TU VIDA.

Tal vez la respuesta sobre cuál es el estado ideal depende de “cómo te haya ido en la feria”, pero en conclusión considero que el mejor estado es aquel en el que te sientes feliz siendo tú y sobre todo, sigues siendo honesta con lo que quieres –ya sea sola o acompañada-.

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Hombre perfecto… a la carta

¿Quién dice que uno no puede pedir al hombre de sus sueños? Suena como algo que leeríamos en “El Secreto” –ya saben, este libro que habla de la Ley de la Atracción (aún tengo mis dudas de que funcione)-,  pero me quedé sorprendida cuando el otro día una amiga me confesó que había hecho, en una vil servilleta, una lista de las cualidades que quería encontrar en su próximo galán y ¿¡qué creen!?, funcionó y hoy está casada con él.

Ella ya se había olvidado de la existencia de este “mágico” papel, pero cuando lo encontró durante su mudanza –aja, tiene poco de haberse casado- se sorprendió de que las características que pidió, TODAS, las tenía su ahora esposo.

¿Casualidad? podría ser, pero la verdad es que ¿qué se puede perder en intentarlo? ¡NADA! jajaja…  Así que me puse a pensar en cómo sería el hombre perfecto para mí y aquí les va mi lista. OJO: no está en orden de importancia, debe tener todo esto, creo que en esto se vale ser exigentes.

EL HOMBRE DE MIS SUEÑOS:

GUAPO: Ok, me conformo con que lo sea para mí, ya saben que en gustos se rompen géneros. La verdad no soy tan exigente, tiene que ser una combinación agradable visualmente y ¡listo!

DIVERTIDO: Tiene que tener sentido del humor y no tomarse la vida tan en serio, digamos que sepa reírse de sí mismo y tomar lo positivo de la vida.

INTELIGENTE: Ya sé, van a decir: “obvio nadie busca a un tonto por novio”, lo sé, pero se vale ponerlo por escrito ¿no? ¡No vaya a ser que me manden el equivocado!

CULTO: Sobre todo que sea alguien de quien pueda aprender. No digo que sea una enciclopedia andando –eso sinceramente me daría flojera- pero sí alguien que sepa un poco de varias cosas y no sólo hable de coches y futbol.

EMPRENDEDOR: Que se quiera superar a sí mismo constantemente y que una vez haya alcanzado algo, busque otra meta más. No me gustan los conformistas.

APASIONADO: ¡Claro! Es básico que haya esa chispa en la relación, y aquí les va una confesión: ¡yo sí que lo soy!

CARIÑOSO: Digamos que sea verbalmente expresivo (sin llegar a lo cursi) y me molestan esos que se sienten “menos hombres” por mostrar sus sentimientos. No, a mí sí me gusta ir caminando por la calle y que me de un beso inesperado… ¡Uff! Y que me abrace por atrás es lo mejor que me puede pasar en la vida.

BUEN BESADOR: Una cosa es que sea apasionado y otra que sepa besar, así que es indispensable esta cualidad. Aquí es muy importante la química entre dos personas, creo yo.

AMIGUERO: Perdón, pero ¡es que conozco a unos que les encanta recluirse! y la verdad dan algo de flojerita. ACLARACIÓN: No pido un fiestero empedernido ¿eh?, simplemente que tenga una normal vida social.

FAMILIAR: NO quiero uno que tenga mamitis, pero creo que los lazos familiares son importantes, dicen mucho de cómo es la persona. Con que se lleve bien con los suyos y no le moleste estar con los míos es más que suficiente.

VIAJERO DE CORAZÓN: Que le guste conocer nuevos lugares y viajar en carretera porque yo amo hacerlo. Además creo que es súper romántico hacer viajes juntos en pareja ¿no creen?

CON PELO: Aquí una disculpa pero no me gustan los pelones, no hay manera porque si no ¿qué voy a tocar cuando lo esté besando? Eso de meter mis dedos en su pelo me gusta ¿qué le voy a hacer? jaja.

CUERPO NI MUY MUY NI TAN TAN: Flacuchos: tache; panzones: tache. Con que esté en su peso es más que suficiente, aceptaría incluso unos pocos kilos de más, pero nada fuera de las proporciones normales. Si tienen los brazos bien formados y fuertes, MUCHO MEJOR.

BUENA POMPA: Aquí sí, ¡me encanta!, no hay nada mejor que los pantalones (shorts, traje de baño, etc.) los luzca bien.

ECONÓMICAMENTE EXITOSO: Que le vaya bien y que se pueda dar sus lujitos, creo que aunque el dinero no lo es todo –porque NO LO ES- sí es necesario para muchas cosas y los hombres no me dejarán mentir en que ser estables en esta parte los hace sentirse mejor.

COQUETO SÍ, INFIEL NO: Obvio coqueto conmigo ¿eh? Digamos que no me molestaría saber que varias mujeres se interesan en él, pero que al mismo tiempo el sólo tenga ojos para mí. ¿Me estoy viendo muy ilusa?

SIN MIEDO AL COMPROMISO: Pues es tan común en nuestros días que mejor lo aclaro. Créanme que no me urge casarme –lejos de eso- pero tampoco se vale estar con alguien miles de años para que al final te diga que no quiere.

DETALLISTA: No pido que diario me regale algo, los detalles van más allá de las cosas materiales y creo que para esto también es importante que tenga imaginación.

COMUNICATIVO: Que le guste hablar de sus cosas, no digo que me tiene que dar el reporte diario, pero sí que le guste compartir lo que le pasa conmigo.

QUE SEPA ESCUCHAR: Mostrar interés en mi vida creo que es una prueba de lo que le importo y si es de esos que te dan el avión o que pareciera que no les estás hablando: ADIÓS.

GUSTO POR LOS GATOS: Pues es que aún no entiendo por qué a muchas personas no les gustan, creo que el error está en que los comparan con los perros y ¿qué creen? ¡son gatos! Es como comparar un pájaro con un hámster. En conclusión: que le gusten los animales.

QUE ME ADMIRE: Sí, que le de orgullo presentarme a sus amigos, familia, compañeros de trabajo, etc. Que me valore y respete y, sobre todo, que se sienta orgulloso de quien soy y de cómo soy

 

¿USTEDES CÓMO LO PEDIRÍAN?

 

No olviden seguirme en Twitter: @noerestu_soy_yo

 

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Soy como el Rey Midas

… ese Rey que todo lo que tocaba lo convertía en oro… bueno, ojalá yo pudiera hacer lo mismo, la realidad es que parece que yo todo lo que toco lo convierto en NOVIO… ¡pero no mío! De unos meses para acá me he dado cuenta de esta cruel realidad.

 

CASO 1: Estuve saliendo el año pasado con uno como por tres-cuatro meses, cuando decidimos hablar para “formalizar” el asunto, ni él ni yo estuvimos tan convencidos… así que quedamos como amigos -y  no con derechos-. Meses después ¡él ya tenía novia! y lo proclamaba a los cuatro vientos. ¿Qué no se suponía que él no sabía si quería una relación formal?

 

CASO 2: Un amigo –de esos que conoces por años pero que realmente la relación jamás ha sido TAN cercana- me pidió ayuda para un proyecto personal que tenía, yo inocentemente le dije que sí. Bueno, ese día ya que habíamos terminado “el proyecto” ¡que me planta un beso!, jamás lo vi venir pero la verdad él siempre me había parecido guapo… así que dije: “¿Por qué no?”.

 

Después de eso empezamos a vernos más seguido, eso sí, él no se cansaba de decirme que como acababa de terminar una relación, lo que menos quería era meterse en otro compromiso, no por ahora (que se quería esperar un año para tener novia). Acepté porque yo estaba en el mismo rollo. ¡Ja! Poco después (aclaro que aún se besaba conmigo) empezó a subir fotos a Facebook de él con una chava… la misma que hoy (a MUCHO MENOS del “año sabático” que se quería tomar) ya es su novia y con quien en este momento está disfrutando de unas ricas vacaciones de semana santa…

 

CASO 3: Él era el amigo de un amigo… el día que lo conocí pensé: “¡Uff! Que guapo!”, jamás imaginé que se fijaría en mí… pero lo hizo… y empezamos a vernos religiosamente todos los jueves. Como cual película romántica: paseábamos de la mano y me decía que le encantaba, que me quería –obvio no lo tomé en serio, era muy pronto-. Para mí era el hombre perfecto, pero tenía un único defecto: tenía el ego por los cielos y a veces le salía lo patán. Por supuesto que tampoco él iba por la vida buscando a la mujer de sus sueños, así que lo tomé como eso: un tipo guapísimo con el que me la pasaba bien.

 

Me cansé un poco de este “juego” de vernos cada semana y dejé de buscarlo, un día me habló y me preguntó que si yo ya tenía un nuevo romance o qué, porque no entendía la razón por la que yo lo hubiera olvidado de esa manera, le dije que para nada, que nos viéramos y su respuesta fue: “Sí, aprovéchame mientras ando soltero porque estoy a nada de tener novia”. Ya se imaginarán mi cara, ¿cómo era posible que el que parecía ser un eterno soltero de repente ya también iba a formalizar con alguien? y esa alguien ¡no era yo!

 

Podría seguir con más ejemplos jaja pero tampoco se trata de tirarse al drama ¿no? Lo cierto es que no me duele que ellos prefirieran a alguien más que a mí, finalmente yo no estaba en el rollo de querer tener novio. ¿Será justo eso lo que hacía que no me vieran como una candidata para novia? ¿Ustedes creen en que uno manda señales sin darse cuenta?

 

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  • No importa cuál sea tu status: felizmente soltera, casada, viuda, enamorada, en busca del hombre perfecto… Lo cierto es que a todas –sí, sean sinceras- nos la “han aplicado”, tampoco queramos hacernos las santas y confesemos que también hemos usado esta frase para huir de un amor…