Por No eres tú, soy yo | Viernes 08 de marzo de 2013
Finalmente terminó febrero, el “mes del amor”, y no pude evitar ponerme a recordar lo que era tener una pareja, a estas alturas de mi vida siento que ya soy toda una experta en la soltería, llevo cuatro años y medio en este estado (con sus debidos galanes, unos mejores que otros) y aunque no niego que el primer año fue difícil superar la ruptura, después de eso me he dedicado a disfrutar… me.
Honestamente, cuando tenía novio, no acostumbraba festejar el 14 de febrero, aunque él (detallista incansable) por nueve años seguidos ese día me regalaba un arreglo de tulipanes (mis flores favoritas). No puedo negar que era lindo tenerlo a mi lado, sobre todo ahora cuando por todas partes ves parejitas tomadas de la mano, besándose, riendo, disfrutando… se.
Luego de la debida reflexión, me vinieron muchas preguntas a la cabeza: ¿Qué tan bueno es estar sin pareja? ¿Qué tan malo puede ser tener un novio? ¿Cuál es el estado ideal de una persona?
Evidentemente estando de este lado de la cancha, considero que ser soltero tiene muchísimas ventajas, por ejemplo:
- Eres dueño de tus tiempos. Así que no hay quien te esté checando contra reloj si ya llegaste, si ya te fuiste, a dónde fuiste, con quién fuiste, etc.
- Puedes ser tú al 100%. Aclaro que no estoy en contra de cambiar para mejorar, pero sí creo que no está padre que te estén diciendo continuamente todo lo que haces mal y todo lo que deberías cambiar u omitir. En este aspecto creo que si tú amas a alguien, lo amas por quien es HOY, no por quien crees que va a ser MAÑANA.
- Conoces más gente. No digo que si tienes pareja esto no suceda, pero muchos se clavan tanto en su relación que incluso olvidan a sus amigos, dejan de salir y viven para su amor, un gran error. No debes de cambiar toda tu vida por nadie, la idea es compartir, no absorber.
- Vives más relajado. No debes estar preocupándote si hiciste algo bien o mal, si ya se enojó, si hoy está de buen humor o no. Algunos estudios dicen que los solteros están más satisfechos con su vida, ¿será?
- Puedes planear libremente tu vida. Si te quieres ir de viaje, te vas; si quieres cambiar de trabajo, lo haces; si quieres comprar un coche, tú eliges cuál y de qué color; si quieres cambiarte de casa, los muebles, redecorar, etc., puedes. En pocas palabras, no necesitas estar “pidiendo permiso” para tomar ninguna decisión, tú sabes qué es lo que quieres y cómo lo quieres. Consejos se valen pero imposiciones, no.
Ahora bien, no puedo negar que estar en pareja también tiene ventajas… muchas de ellas he comenzado a extrañar de un tiempo para acá:
- Compartir tiempo juntos. Nada mejor que ir a tu restaurante favorito acompañada de tu persona favorita, ¿no?
- Tener quien te abrace por las noches, sobre todo en las épocas de frío.
- Saber que no importa a qué hora ni qué día lo llames, siempre que necesites algo, es el primero en estar ahí para ayudarte.
- Que te digan todos los días lo mucho que te quieren y lo guapa que te ves (aún en pijama).
- Hacer planes a largo plazo con esa persona, soñar juntos es increíble (aunque suena más cursi de lo que pensé).
- Que te cuiden cuando estás enferma.
- Tener en quien gastar tu quincena –jajaja, al menos una parte- (recuerdo que disfrutaba mucho darle regalos a mi novio, me hacía muy feliz ver la cara que ponía con mis sorpresas).
- Tener esa sensación de que no importaba qué tan malo fuera tu día, siempre te hacía sentir mejor mágicamente con sólo verlo o escuchar su voz.
- Sentir esa emoción cuando estás a punto de verlo luego de varias horas separados.
- Hacer…. nada, juntos.
¿Cuál es el estado ideal? Pues creo que es justo aquel en el que te sientes satisfecho y contento. Si ya tu relación la vives como una obligación pesada, mal (y conste que no digo que hay que tirar la toalla a la primera pelea, pero si ya es algo constante, sí hay que revisar la relación). Si estando soltero te la vives obsesionado tratando de encontrar “al príncipe azul” o a “tu princesa”, también mal.
De algo estoy segura, el amor llega cuando menos te lo esperas y sin necesidad de estarlo buscando. A veces también se va sin darte cuenta y cuando eso sucede, puede ser demasiado tarde. No hay nada mejor que vivir, aprovechar y disfrutar el HOY, ya sea solo o acompañado, ¿no creen?
Por No eres tú, soy yo | Miércoles 26 de diciembre de 2012
No tengo disculpa alguna por haber abandonado este blog por meses, podría culpar al trabajo, a la falta de tiempo, mis clases… pero debo confesar que una de las razones era que estaba un poco desanimada, ya saben, esa falta de energía que te da cuando alguien te desilusiona, o mejor dicho, te rompe el corazón; aún así no hay pretexto que valga, ¿cierto?
Estuve pensando que no había mejor momento para regresar que ahora que estamos a punto de iniciar un nuevo año, porque déjenme decirles que este año estoy dispuesta a empezar muchas cosas nuevas y dejar atrás otras que durante este 2012 no hice nada bien (se vale aprender, ¿no?).
A pesar de todo -y luego de la debida recapitulación de los últimos 12 meses de mi vida- me di cuenta que fue un gran año que me dejó muchas enseñanzas, así que no se vale arrepentirse de lo que hiciste pero sí se vale darse cuenta de lo que debes cambiar.
Dicho lo anterior, deben saber que me he planteado algunos propósitos para este 2013 y no los aburriré diciéndoles todos y cada uno, simplemente les quiero compartir el más urgente –diría yo-.
DEJAR DE INVOLUCRARME CON HOMBRES QUE NO ME CONVIENEN. Suena fácil pero no lo es. En mi caso les juro (y rejuro) que no soy yo quien empieza todo.
Puedo decir que este año un común denominador de mi vida fue “estar” con alguien que ya tenía un compromiso, tal vez no estaba casado legalmente pero en la práctica era otro asunto y al principio, ilusamente, creí que podría escogerme a mí eventualmente… algo que por supuesto no ocurrió.
¿Saben qué es lo peor de la historia? Que parecía que él de verdad quería estar conmigo pero las circunstancias simplemente hicieron que cada quien siguiera su camino, él acompañado y yo sola, como era de esperarse.
Al final no hubo drama, creo que en parte se debe a mi forma tan “fría” (me dice un amigo) de ser, suelo pensar mucho las cosas, a analizarlas y considero que siempre encuentro la parte racional de las situación pero no por eso no lo sufro, esa es la verdad.
A veces creo que ya todos los hombres que valen la pena “están ocupados” o son gays, al menos sí con los que me topo todos los días. Aunque también es verdad que los otros “candidatos” que se me han acercado simplemente no me han interesado, siempre hay algo que no me termina de convencer ¿me estaré volviendo muy exigente con los años?
Si algún hombre me está leyendo, ¿podría tomarse la molestia de decirme qué necesitan para decidirse por una o por otra mujer? ¿Por qué si tienen una relación estable, buscan a otra? ¿Por qué a veces les encanta coquetear con más de una?
Y bueno ya que saben cuál es mi propósito ¿ustedes qué quieren cumplir en este 2013?
Por cierto… ¡FELIZ AÑO NUEVO! =)
Por No eres tú, soy yo | Miércoles 20 de junio de 2012
Era una relación aparentemente “normal”. Tuvimos nuestra etapa de enamoramiento como cualquier otra, todo era color de rosa y realmente creíamos que nos amábamos.
Formalizamos nuestra relación después de algunos meses y duramos de novios siete años. Mis amigas, mis papás y demás gente, siempre me presionaban y me decían que cuándo me iba a casar pero yo realmente estaba contenta. No voy a mentir, también quería dar ya el siguiente paso y sí admito que de vez en cuando presionaba a mi novio, sin embargo, él me decía que aún no estaba preparado para casarnos porque necesitaba estabilizarse en su negocio (uno de los mil pretextos que ponen los hombres para no casarse y alargar lo más que se pueda ese tiempo).
Pero bueno, los años pasaron y así se me fueron siete años de noviazgo, a pero eso sí, fueron increíbles momentos para mí. Lo amaba mucho y él a mí. Yo lo veía y no lo creía, realmente era una pequeña ilusa, yo a mis 19 años y él a sus 27.
Por fin llegó el día en el que me propuso matrimonio. Yo había terminado de estudiar mi carrera y ya ejercía y él obviamente ya estaba estabilizado en su trabajo. Era enorme mi felicidad porque ya iba a vivir con él para toda la vida.
Empezaron los preparativos de la boda, mi familia estaba vuelta loca de felicidad porque ya querían que yo me casara y más porque creían que mi novio me iba a jugar chueco y nunca se casaría conmigo. Yo siempre estuve segura que sí lo haríamos, pero con las ideas de los papás uno nunca se puede meter.
Llegó el esperado día de la boda: el día de mis sueños. Yo con mi vestido blanco precioso y él muy guapo, los dos radiando felicidad. Tuvimos una boda perfecta, con mucho ambiente y muy divertida.
Me despedí de mis amigas, de mi familia y me fui de luna de miel. ¡Wow! ese momento sí que lo anhelaba, después de varios años de trabajo logré que me dieran un mes de vacaciones.
Fuimos a algunos lugares de Asia, conocí lugares mágicos. Lo que empecé a desconocer fue a mi esposo, tenía conmigo unas reacciones que en mi vida había visto, que en mis siete años de noviazgo ni cerca las había sacado. Pero no quería arruinar mi viaje, así que no ahondé mucho en el tema y seguí como si nada estuviera pasando.
Llegué a México y no quería contarle a nadie lo sucedido, preferí callar. Pero eso sí, tenía un miedo horrible de que el hombre de mi vida se estuviera convirtiendo en un extraño.
Pasaron un par de meses, que para mí fueron como 10 años de infierno. El hombre con el que me casé, con el que compartí siete años de vida y le di todo mi amor, me golpeó. No nada más lo hizo una vez, fueron varias veces las que tuvo reacciones explosivas y perdió el control.
Después de callarlo por algún tiempo, exploté y tuve que enfrentarlo. Me divorcié lo más rápido que pude, estaba muy dolida. No podían mi cabeza ni mi corazón entender lo que estaba sucediendo. En qué momento el hombre bueno que me amaba y que me conquistó, se volvió en un loco a quien llegué a odiar más de lo que lo amé.
Realmente me hizo mucho daño, pero por más amor que yo le tenía, no estaba para aguantar sus faltas de respeto, agresiones y golpes.
No hay que dejarnos de nadie. Somos mujeres valiosas que merecemos todo el respeto y si en algún momento sentimos que faltan al respeto a nuestra persona y a nuestra dignidad, no hay que callarnos ni dejarnos.
Hoy en día estoy casada, tengo dos preciosos hijos y estoy más enamorada que nunca de un hombre que me ama, me valora, respeta y admira como mujer. Pero lo más importante: que me deja ser quien yo quiero ser.
Por No eres tú, soy yo | Viernes 27 de abril de 2012
Hola queridos lectores, cuanto abandono de mi parte. Pido una disculpa pero he estado un poco down.
Bien dicen que depende del estado de ánimo que estés es lo que reflejas y creo que es cierto porque estos últimos meses no me ha ido muy bien en el amor y sí que se ha notado porque ni ganas de escribir tenía.
¿Qué pasará con este tema que influye tanto en nuestras vidas?
Es muy impactante cuando te das cuenta que no te sientes de humor para salir con tus amigas, que no tienes ganas de arreglarte, que lo que más quieres es estar en tu casa todo el día, que ni ganas de ir a trabajar te dan y la mayoría de las veces está relacionado con el tema de los hombres (bueno o las mujeres en su caso).
Nuestra vida se convierte en un sube y baja de emociones que nos controla. La pregunta es ¿hasta dónde debemos dejar que eso pase?
Yo creo que es un tema que pasa en todo tipo de relaciones; si tienes pareja, con el amigovio, si estás casada, siempre siempre nos afecta, ya sea para bien o para mal.
Qué tal es cuando estás en la etapa de enamoramiento de una relación y todo, absolutamente todo, es color de rosa. La vida es lo máximo y enserio estamos en las nubes. Llevamos una sonrisa en la boca desde el principio al final del día. Que increíble momento ¿no?
También cuando tienes una relación un poco más estable, ya sea que estés casada o con una pareja de mucho tiempo y todo fluye de maravilla. Tienen una excelente comunicación, te sorprende con detalles, te dice te amo muy seguido (hay que aceptar que esto nos encanta) y realmente te sientes plena, es en serio gratificante. También vas caminando por la vida más ligera.
Pero qué tal cuando las cosas son totalmente al revés. Estás esperando su llamada y no llega, te mueres de ganas de que te abrace, de que te diga te amo, que te traiga unas flores y que te mime y te consienta y nunca pasa. La comunicación nada más no fluye y te sientes incómoda, es muuuy frustrante.
O peor aún cuando la relación termina, ni qué decir de ese tema. ¡Por favor que nadie nos hable ni siquiera!
Ahí es cuando digo que entra el sube y baja de emociones, a diferencia del día anterior, ese día estás realmente decaído y de mal humor.
¿Qué tan correcto está?, ¿hasta dónde debemos permitir nosotros que el amor influya tanto en nuestro estado de ánimo?, ¿qué debemos hacer para que no pase?
Me gustaría leer sus opiniones al respecto y en nuestro próximo post pondré algunos de sus comentarios dando algunos tips para que de alguna manera no dejemos que nuestro humor dependa del amor.
Por No eres tú, soy yo | Miércoles 04 de enero de 2012
Generalmente esta frase la aplicamos cada principio de año y estamos en el mood de reparar errores, cerrar o abrir ciclos y comenzar como con una “vida nueva” en ciertos temas, ¿será?
Dentro de esos propósitos que nos ponemos estoy segura que en la mayoría de los casos se encuentra el amor en los primeros cinco, por no decir el primero, de los factores que queremos arreglar. Ya sea que estemos solos o acompañados pero siempre es un tema para tratar.
Aprovechemos este principio de año para hacer borrón y cuenta nueva de las cosas que no nos parecieron del año pasado y volvamos a empezar. Recordemos que nunca es tarde para hacerlo.
En caso de que tengas un “amor en silencio” es momento de actuar. Ya sea que con pantalones le declares tu amor o le pongas fin a este sentimiento oculto y le des vuelta a la página, para así abrirte oportunidades para que entre un nuevo amor.
Si tu caso es que estuviste atada, obsesionada y demás a una relación que en verdad no vale la pena, te trató mal y realmente se portó como un patán y tienes ganas de matarlo, ¡hazlo!, jajaja no me refiero en el estricto sentido de la palabra, pero atrévete a decirle todo lo que tienes atorado y es hora de que te des tu lugar y dejes esa relación enfermiza.
Si eres una persona con una pareja estable y te sientes plena y tranquila en ese aspecto, nunca dejes de ver esos factores que te causan problemita o a veces no te gustan de tu pareja para trabajarlo.
De lo contrario, si te encuentras sola, no te deprimas y menos te desesperes. Aprovecha a enfocar, canalizar tus ideas y potenciales en otros ámbitos como el trabajo, la familia o algún hobbie. Aunque no neguemos que siempre es padre tener a alguien en quién pensar, así que tu tarea de este principio de año es cazar a alguien para flecharlo.
El caso es que siempre tratemos de mejorar en el amor, aunque sean diferentes los aspectos y circunstancias por los que estemos pasando, siempre acordarnos de darnos nuestro lugar y trabajar día a día en esa relación.
Así que a ponernos las pilas, a querernos y consentirnos mucho para que este 2012 sea todo un éxito en el amor.
Y platícanos ¿cómo calificas que te fue en el 2011 con el tema del amor?
Por No eres tú, soy yo | Lunes 10 de octubre de 2011
Estarán de acuerdo conmigo que encontrar pareja no es nada fácil; y es que a veces las personas somos TAN complicadas, o mejor dicho, nos complicamos la vida.
Siempre me ha costado trabajo entender cómo es que si tú le gustas a alguien y ese alguien te gusta… ¿por qué se vuelve tan difícil comenzar una relación? A veces creo que es por el mismo miedo –de ambas partes- de volverse vulnerable. Nadie ha dicho que abrir el corazón sea cosa fácil y menos si ya te lo han roto alguna vez, pero tampoco es bueno ir con un caparazón que no deje entrar a nadie, ¿no creen?
Cuando conoces a alguien y empiezan a salir, típico que aunque te mueres de ganas de hablarle, te las aguantas para que no piense que ya te tiene segura, o cuando estás con él y quieres decirle cuánto lo quieres, no lo haces hasta que él sea el primero en decirlo, por miedo a que no sienta lo mismo… Por poner algunos ejemplos.
Entonces caen en un “jueguito” que al final termina confundiendo a los dos y ninguno sabe si arriesgarse con el otro porque siente que la otra persona no está tan interesada… Y esto se convierte en un círculo vicioso que es difícil terminar a menos de que uno se arme de valor y decida hablar con claridad… Algo que no siempre pasa.
A mí me pasó con el que era el “hombre de mis sueños”, por intentar hacerme la difícil, lo único que logré fue alejarlo y luego me enteré que él sí quería bien conmigo pero dejó de buscarme porque no le gustó que me hiciera tanto del rogar…
No estoy diciendo que en la primera cita debemos declarar nuestro amor, lo único es ser sinceros y al final si la otra persona no siente lo mismo, nos habremos ahorrado tiempo y tal vez unas cuantos dolores de cabeza por intentar descifrar las “señales”.
Dejémonos de juegos y hagámosle caso al corazón.
Por No eres tú, soy yo | Miércoles 07 de septiembre de 2011
Que triste ¿verdad? Nada más de repetirlo me duele la panza de pensar que hay cientos de historias en las que después de varios años muchas mujeres siguen enamoradas de su ex.
Hace algunos años yo andaba con un chavo que amaba de verdad, mi primer amor y el que yo creía el amor de mi vida. Éramos una súper pareja – como esas de las que vemos y hasta se parecen físicamente – , bueno así éramos él y yo.
Durante cinco años me sentí la mujer más plena y feliz, siempre imaginé mi vida con él y no había por qué no imaginármela así si todo iba viento en popa. Mientras el tiempo pasó, ambos fuimos madurando y dándonos cuenta que teníamos realmente otros intereses a futuro. Fácil como un año estuvimos tratando de solucionar esas diferencias para poder permanecer juntos, pero eso fue imposible, ninguno de los dos quería cambiar tanto.
Tristemente nos dejamos, obviamente seguimos hablando, hasta que “nos olvidamos”, lo pongo entre comillas porque unos años después nos reencontramos y empezamos a vernos, nos reíamos como en los buenos tiempo de cuando éramos novios y por un momento – largo – , se nos olvidó que el destino hizo de las suyas para no estar juntos. Y pasaron unos cuantos meses de que nos veíamos y teníamos nuestros queveres – para que negarlo – .
Ese “sueño” que vivimos terminó medio mal, uno de esos días en que nos vimos, me confesó que tenía novia y que se iba a casar. Me cayó como una gran sorpresa, sentí que se me paralizaba el corazón, realmente no sabía cómo reaccionar, ni qué es lo que estaba pasando. Demasiado rápido pasó todo.
Años y meses me costó superar eso, de hecho no sé si ya lo superé del todo. Él ya se casó y tiene hijos, yo estoy muy estable con mi pareja que amo, pero no sé si sigo enamorada de mi ex. Siempre que puedo lo recuerdo, pienso en cómo estará él en su vida y recuerdo mucho los mejores momentos que tuve con él. No sé si por la distancia o porque ya pasaron algunos años del golpe que me dio, muy probablemente lo estoy idealizando.
¿Te identificaste con algo o conoces alguna historia parecida?
Por No eres tú, soy yo | Martes 09 de agosto de 2011
¿El amor verdadero puede morir?
Hace unos días leí esta pregunta en Twitter y desde el momento que la vi sabía que quería de hablar de esto aquí. De esta pregunta me surgió otra: ¿existe el amor verdadero?
Este es un tema muy subjetivo con infinidad de opiniones de acuerdo a cómo le ha ido a cada quién en el amor ¿están de acuerdo?, así que daré mi punto de vista y espero escuchar los suyos.
Definitivamente sí creo en el amor y sí creo que exista el “amor verdadero” (como así lo llamó el “twittero”). Lo curioso es que siento que cuando estás con una persona que amas, crees estar sintiendo el amor verdadero y cuando cortas y estás con otra persona, te das cuenta que lo que sentías no era realmente amor verdadero y con esta pareja sí ¿me explico? Jajaja está un poco confuso pero bueno, en conclusión yo creo que con cada pareja importante de nuestras vidas, creemos sentir el amor verdadero, pero con cada uno es a su manera.
Eso sí, no estoy hablando de tener una lista infinita de “amores verdaderos” en nuestra vida, si no de aquellos importantes que nos marcan y quedan para siempre.
Por ejemplo, yo creo que cuando una pareja decide casarse o comprometerse -en la mayoría de los casos- hay amor, complicidad, diversión, felicidad, etc. y durante el tiempo que dure el matrimonio esos sentimientos sí existieron ¿no? En muchos casos los finales no son felices y peor aún, algunos otros son verdaderamente dolorosos y terminan lastimándose como si nunca hubieran compartido nada y olvidan todo aquello que un día los unió, pero yo creo que dentro de sus corazones aún debe quedar algo de ese amor, recuerdos o experiencias…
O bueno, una historia más dramática. Andas con un hombre que realmente amas y lo crees el amor de tu vida (o tu amor verdadero) pero por “X” o “Y” cortas, andas con más chavos y ¡oh decepción!, te das cuenta de que tu amor verdadero era el primero y muchas veces ya no está libre, ¿qué haceeees?
Que difícil describir y calificar al amor ¿no?, ¡ufff! puede ser nuestro mejor amigo y nuestro peor enemigo.
Por No eres tú, soy yo | Viernes 24 de junio de 2011
Definitivamente vivir en pareja tiene sus pros y sus contras -como todo en la vida-, pero lo que tenemos que tratar de hacer es convertir esos contras en pros y creo que la mayoría de las veces se resuelven cediendo.
Obviamente no estoy hablando de dejar de ser nosotras mismas, es muy importante no cruzar esa delgada línea entre ceder y cambiar de forma de ser.
En varias ocasiones la pareja entra en conflicto por cosas demasiado pequeñas, se convierte en una lucha de poder -y terquedad-, que termina en “guerra mundial” cuando todo empezó por algo que posiblemente cediendo podría haberse solucionado.
En mi experiencia he aprendido a hacerlo intercambiando. Por ejemplo: “Vamos a cenar con mis amigos”, me dice mi galán cuando ya los habíamos visto casi toda la semana, y en lugar de hacer un gran pleito pienso en el intercambio y le digo: “Ok, los vimos toda la semana, pero vamos hoy a cenar con ellos y la próxima semana salimos con los míos”. Como esto, suelen suceder infinidad de discusiones o incomodidades pequeñas, sin embargo, le haces ver qué es lo que te molesta y le propones tu oferta sin hacer menos importante su deseo y así existe apoyo entre ambos.
Hay que confesar que para los hombres es muy importante tener el control y muchas veces lidiar con ese síntoma machista hace más difícil el trato en la pareja. Hay algunos casos en los que se hace lo que ellos dicen sin pensar en intercambios, es por eso que para tratar de hacerlos ceder debemos ser muy inteligentes siempre tratando de que ellos “crean” que tienen el control.
En conclusión, yo creo que las batallas se deben de elegir, porque definitivamente para el crecimiento de la pareja siempre existirán, pero hay que saber cuáles valen la pena para no vivir en lucha constante. El objetivo de la pareja es complementarse y no boicotear el amor.
Por No eres tú, soy yo | Jueves 16 de junio de 2011
Debo decir que tengo experiencia en ambos estados -¡y vaya que por mucho tiempo!-. Platicando con unas amigas surgió la pregunta de ¿qué es mejor?, ellas -ambas felizmente en una relación con el hombre de sus sueños- obviamente aseguran que lo máximo en la vida es el amor, yo –felizmente soltera desde hace un tiempo- tengo mis dudas.
Aclaro que sí comparto la idea de que el estar enamorado (obvio cuando eres correspondido) es maravilloso, te sientes con toda la energía del mundo para hacer lo que sea y cuando sea, pero ¿qué pasa cuando termina?, y no me refiero a cuando cortas con el galán en turno, sino cuando esa sensación de vivir en el cuento de hadas se va y sólo queda la realidad, que a veces es muy distinta a cuando comenzó todo.
Puedo presumir que a mí me ha ido muy bien en el amor, mi ex novio era UN REY y no tengo quejas contra él, en resumen puedo afirmar que fue una relación muy buena, con sus altas y bajas, pero al final no le cambiaría ni un solo día, sin embargo llegó el momento en que yo sentía que necesitaba más y es muy feo cuando todo termina.
No me dejarán mentir en que la gran mayoría de las mujeres dejan muchas cosas por su galán, algo que considero un GRAN ERROR pues su vida gira alrededor de él y cuando se va, se quedan sin nada.
Tengo la hipótesis de que una relación sirve para dos cosas: para compartir y para conocerte mejor –sí, conocerte a ti, no al otro- y es que la pareja funciona como un espejo en donde ves tus virtudes, pero también tus defectos, lo que te ayuda a mejorar en todos los aspectos.
Creo que si tú eres feliz, harás feliz a tu pareja. El problema está en que muchos (hombres y mujeres) creen que estar con alguien implica renunciar a muchas cosas, incluso a su forma de ser para “adaptarse al otro” y no, lo ideal es que la otra persona te ame por QUIEN ERES y no por lo que PUEDES LLEGAR A SER, ¿no creen?
Sí, sí, es increíble despertarte todas las mañanas y saber que eres la prioridad de alguien, que tienes quien te consienta, te cuide, te proteja, te bese, te abrace, etc., pero también es igual de increíble despertarte todas las mañanas y saber que no dependes de nadie para sentirte bien. Típico que cuando tu pareja está enojado, tu día se arruina un poco, o si le va mal, te afecta; tu estado de ánimo cambia en función del susodicho -supongo que es parte de estar en pareja-, pero también no hay nada como ser libre y dueña de tu espacio, tu tiempo, tus gustos, TU VIDA.
Tal vez la respuesta sobre cuál es el estado ideal depende de “cómo te haya ido en la feria”, pero en conclusión considero que el mejor estado es aquel en el que te sientes feliz siendo tú y sobre todo, sigues siendo honesta con lo que quieres –ya sea sola o acompañada-.
Las opiniones que se presentan en la sección de blogs de quien.com son responsabilidad única de sus autores y no representan el punto de vista del sitio ni de Grupo Expansión. |