Por Lucía Orozco | Martes 20 de noviembre de 2012

Llevo días en los que no sé cómo me siento, estoy feliz pero estoy llena de emociones, me dicen ¿no estás feliz por tu libro? y ¡claro que lo estoy! es sólo que tengo un tornado de sentimientos encontrados, de melancolía, de responsabilidades nuevas, de comentarios de la gente que me dan pilas, de encuentros con lectores que me emocionan tanto que no puedo escribir… me siento rara, no sé cómo explicar, y creo que en mi averiguar interno me puse nerviosa, me contracturé toda la espalda y aunque me dijeron que era estrés no me siento así, es sólo que tengo una catarata de pensamientos, de enunciados pronunciados, de recuerdos, de nuevas aventuras que todavía no asimilo y en esta nueva etapa me abruman las emociones, aunque sean buenas… pero como dice este escrito que hoy encontré y escribí cuando iba de regreso de mi Melaque querido: No porque esté oscuro voy a detenerme…
Si habían pensado que dejo de escribir es que muchas veces lo hago en mi página de facebook donde pongo cómo amanecí y puedo platicar con los lectores más sabroso, síganme en: http://www.facebook.com/LuciaLaDeFlor
y twitter: @lucialadeflor

Escrito favorito de @duverman
LLEVARME CONMIGO
Fotos: @sergiolaboriel

Siempre me he dejado el pelo suelto y sin cepillar. “Que se seque como quiera” es mi onda particular. Mis manos sin crema se preparan para el día comenzar pero lo que nunca me olvido es de lavarme muy bien los dientes y hacer gárgaras con enjuague bucal. Me despierto feliz, porque aunque sea un mal día la suma de mi vida me hace pensar lo contrario. Sonrío con los pulmones, con el corazón, con la garganta, no es necesario abrir los labios y enseñar los dientes. Me lavo la cara, meneo el pelo y juego a que me lo agarro en una cola de caballo pero no, al final siempre lo dejo suelto, suelto y como dije, sin cepillar. Si está enredado que esa sea su situación natural, como si mi vida no hubiera estado así alguna vez. Y aunque todo mi cuerpo ría, mi pelo no miente. En el está el códice de esos días en los que viví lo más negro que pensé que podía vivir algún día: Perderme a mí misma.
¿Dónde estás Lucía? Ha sido el grito más profundo que mis cuerdas bucales han gritado y con linternas como policía me busqué de noche. ¿Dónde estás? Lo primero que me ayudó a encontrarme fue llamarme por mi nombre. Después con palabras tiernas porque supe que sí me escuchaba pero no salía de mi escondite. Y después de muchos meses me vi tirada con ese camizón rosita de franela dormida con mi cabello como siempre lo he dejado: suelto y sin cepillar. Así fue como me reconocí, me cargué y sin despertarme me salí de ese fango.
De cuando en cuando me daba palmaditas y aunque estaba cansada de cargarme y mi espalda iba a contracturarse de tanto peso seguí caminando pidiéndole a mis rodillas que no me fallaran pero lo hicieron. Caí en cámara lenta y mis rodillas se postraron en la tierra con un fuerte golpe y mis brazos me apretaron lo más que pude para no dejarme caer y no lo hice. Sólo mi pelo greñudo y largo tocó también el suelo. “No me desperté” Me consolé pensando que todo estaba bien. Estaba cayendo la tarde y tenía miedo ¿Dónde voy a descansar? Va a anochecer y más fácil me perderé en el camino. Y así fue, a los pocos minutos la gris noche cubrió los caminos haciendo más complicado el andar y me detuve. Me quité los pelos de la cara. Seguía dormida y era mi consuelo. “Ella no sabe lo que pasa” Mejor que no sepa que estamos perdidas. No quiero asustarla. Mis manos se cansaban de detener sus sueños y llegué a cuestionarme si debía dejarlos caer pero no lo hice. “No porque sea de noche abandonaré todo lo que llevo avanzado”. Cerré los ojos y de rodillas me dormí. Cuando me levanté no era yo la que me cargaba sino la mujer de los cabellos largos y de camizón rosado. mis ojos seguían cerrados pero pude sentir la manga de franela. Entonces entendí que nunca había estado sola y que con el amor y ternura que guardé para mí era el mismo amor y ternura que me estaba llevando a casa, porque ya olía las bugambilias y el guisado de mi mamá. Porque ya sentía que estaba de vuelta a casa. Con esa paz me despierto todos los días, sabiendo que siempre he sido yo, la de pelo largo sin cepillar, la de las manos sin crema, la del enjuague bucal, la que siempre se despierta feliz, porque aunque esté perdida, si hay amor y ternura y fuerza suficiente para no dejar caer los sueños me voy a encontrar.

Por Lucía Orozco | Miércoles 08 de agosto de 2012

Últimamente he tenido unos días difíciles y ayer en mis sueños me pregunté por qué. ¿Qué tienes Lucía? La respuesta fue que más allá de los obstáculos que se han presentado en mi camino, es la derrota psicológica a la que automáticamente me someto la que me cansa.
Resolviendo mi sueño de ver impreso muestro libro por fin, me encontré con un campo que no conocía de números, datos, detalles que van más allá de lo que yo creo dominar, que es estar con la lap top en mis piernas de madrugada y typear sin parar hasta con alguna lágrima en el ojo. –Nomás en uno no exageren.-
Es aquí cuando pensé en que cuando quieres algo debes de querer el paquete completo. Quería publicar el libro y ahora me metí en un área que desconocía y tuve que empaparme de información aburrida y cosas de ese tipo. Desesperanzada por no avanzar al ritmo que mi impaciencia requiere, sentí rendirme… psicológicamente.
¿Cuál es la mejor receta cuando esto pasa? Dormir. Dormir es un arma muy poderosa porque es cuando el cerebro te dice “¿Ya chiquitita? ¿Ya me dejas maniobrar? Y entonces arma las piezas y ordena las ideas mientras tú descansas.- Gracias por el tip Marcela-.
Por eso amanecí diferente, sigo con las mismas trabas pero psicológicamente fuerte y eso cambia todo. “Los obstáculos siempre son del tamaño que tu mente los permita…” pensé. Y también me tranquilicé de saber que a veces “la bola está en la otra cancha” y tienes que esperar para hacer otro movimiento, como en el ajedrez.
Después de pensar todo eso traté de imaginarme si las personas que me leen han o están pasando por algo así. Una traba, un problema que no por ser mínimo y con solución deja de agobiarnos, una respuesta que estamos esperando, algún diagnóstico, hablar con el novio o la novia, decidir algo importante, un viaje en puerta… Me gusta imaginar a las personas que me leen porque de algún modo cuando leo sus comentarios siento que estamos conectados, que no soy la única loca, (jeje), que no soy la única que amanece así, que en este mundo nos toco estar vivos al mismo tiempo y después de esa coincidencia vino la otra de que me lees y me comentas y nos hacemos amigos en el aire… y ¿después? No lo sé, pero eso me hace feliz y puede sonar algo extraño pero hace poco que le comenté a una amiga cómo me sentía me dijo ¿Y qué te da fuerzas? Mis lectores, le dije y contesté más rápido que lo que adivino la canción de “thinking of you” de Katy Perry en Song pop. (amo esa canción y el video).
Volviendo al tema por eso me muero por lanzar mi mensaje en la botella más grande que he escrito… el libro que ya les platiqué, el que me tiene agobiada y sin salir con un date aunque sea por ego. Pero bueno, así es esto ¿no?
Y como siempre me aferro a dejar un mensaje de paz, de tranquilidad, de esperanza y amor y esas cosas al final de todos mis escritos, el de hoy es que en medio de la tormenta, al estarme tú leyendo, me doy cuenta que no estoy sola… y que de alguna manera todos estamos luchando por nuestros sueños… juntos.
¡¡¡Gracias por leer y no te rindas!!!





Por Lucía Orozco | Miércoles 27 de junio de 2012
EL DECÁLOGO
DEL HOMBRE SEXY
Lunes 25 de junio de 2012 a las 08:25
¿Qué hace a un hombre sexy desde el punto de vista de una mujer? Aquí diez ingredientes secretos o no tan secretos que los convierten en aquello que no podemos dejar de admirar.
Hay hombres que parece que nacieron única y exclusivamente para robarnos suspiros. ¿Qué es lo que los hace ser tan extremadamente sensuales? Ni las mejores enciclopedias tienen la respuesta, es algo tan subjetivo y complejo que después de una ardua investigación (En el camino a Vallarta con mis amigas y en la oficina hasta que nos callaron las recepcionistas porque se escuchaba en todo el piso) es que mis profesionales amigos y su escritora favorita (ay ajá), reunimos el decálogo del hombre sexy, una guía para saber si padeces de esta “terrible enfermedad” que atrae mujeres, o tal vez tienes alguna de estas cualidades y sientes que puedes explotarla. La razón por la que compartimos esta valiosísima información es porque al final de cuentas mientras más sexys existan en el mundo ¡más felices seremos! ¡Arriba los hombres!
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| David Beckham, sexy para Armani (Foto: Especial) |
1.- Los genes… esa insignificante cadenita de DNA que otorga tantos privilegios.
¡Pero no se confundan! Hay tantos hombres guapos que nomás sirven para acompañarnos a una boda y que el ex novio se entere de que estuvimos con el mismísimo David esculpido por Miguel Ángel, mientras nos pasamos la aburrida de la vida y deseamos a nuestro mejor amigo medianamente guapo con el que podamos reír un rato. Pues sí, es un hecho que un físico de miedo ayuda para conquistar, pero OJO MIS CUATES (jajaja como Chabelo) este es el ÚNICO requisito que puede ser sustituido por más dosis de los siguientes nueve puntos, así que no se confíen niños trigueños con perfectos pectorales y cabello de gacela (odio decir la palabra cabello). ¡No se duerman en sus laureles y continúen leyendo! Hay mucho más al final del arco iris… para los que no entendieron vean la película de ‘Shrek’ uno, dos, tres y cuatro las veces que sean necesarias.
2.- ¿Hola quieres bailar? – Si pero ¿Quién saca a mi amiga? – ¡SEGURIDAD!
Sí amigos tiernos del espacio… si no creen en ustedes mismos… ¡nosotras menos! #conper. La seguridad es básica. Habla de a cuánto te vendes, quién eres y si te sientes seguro de las cualidades que tienes, muchas o pocas, convives con ellas, te aceptas y dices, “Esto es lo que hay”.
Ser honesto sin alardear cosas que no tienes, eso te dará el pase para que las personas no te menosprecien y que te valoren del modo que tú lo haces. Pero ojo, lo tienes que demostrar de una manera auténtica y humilde. Si alardeas cada uno de tus atributos nos darás flojera. ¡Vívelos! Si eres honesto, lindo, de buen corazón o si lo único que tienes es bonita letra ¡pues escribe! Hay una frase muy sabia que yo inventé hace dos minutos y es que “Todos somos suficientes con lo que tenemos” ¡No hay más! Se tu propio PR y saca lo mejor de ti como estado que explota su turismo. Unos estados tienen chicle sacado de árboles, otro lugar explota un balcón donde supuestamente se besaron dos amantes, otro una barranca, otro las olas del mar… ¡todos los estados tienen algo y su diversidad los hace mágicamente únicos!
3.- Hazme reír y trataré a todos como un chiste… menos a ti.
La droga de una mujer es la risa: cuéntame ese chiste, se natural y bromea conmigo y te necesitaré como bebé a su “mantita” antes de dormir. Y si de paso cumples con el requisito uno (el dos de ley porque para ser simpáticos se necesita una dosis de seguridad) ya me enamoraste. Seguro te voy a buscar en las mañanas en la oficina para que me hagas el día o me querré sentar al lado tuyo en el bar, olvidándome de tus otros amigos guapísimos, buenos prospecto, incluso los interesados en mí. ¡Me quedo con el bufón lleno de carisma! Pero tampoco te me sientas tan seguro… si no cumples con el siguiente requisito ¡Estas frito!
Todo sobre los 12 Hombres Más Sexys 2012 de la Revista Quién en nuestro especial.
4.- Si me tratas como una princesa seguramente fuiste educado por una reina.
¿De qué te sirve que seas un guapote seguro del mundo mundial si eres un patán? Seguro tendrás éxito y las mujeres estarán detrás de ti, pero siempre serás únicamente su momento fugaz favorito. Y amigo, déjame decirte que tal vez crezcas y se te salga la panza y te quedes pelón… o tal vez seas un infinito George Clooney y parezca que hiciste un pacto con la naturaleza y tu físico mejore con el tiempo. Tendrás momentos felices pero serás incapaz de tener una mujer enamorada a tu lado (raramente el caso).
Serán muchas pero nadie aceptará tenerte para siempre y ese será tu castigo. Ya perdón me desahogué, el punto es que un hombre caballeroso, atento, cortés, formal, que busca darle el lugar a una mujer a toda hora, incluso si no está quedando bien con ella, será el hombre que gane mi corazón. Algo así como el cuento de la liebre y la tortuga.
5.- Admira a una plantita y florecerá para que la veas.
¡¡¡A ver, a ver, a ver, a ver!!!!! *Voz de maestra de primaria que está poquito amargada* ¿De verdad quieren ser el más sexy del mundo? (El segundo, Ricardo Korkowski ya ocupa el primer lugar…). Pues bueno, la clave de todo este embrollo es ser todo lo que haz leído, pero concentrarte en que el fin último no es que te admiremos y se nos caiga la baba y no podamos dejar de hablar de ti y ocupes todos nuestros pensamientos… sino que como hombre aceptes un rol que es básico: ¡Hacernos sentir tu prioridad! Si tus frases favoritas son “mira mis abs” “Me puse este perfume sólo para ti…” “Disfrútame nena…” fracasaste como sexy. (Y como ser humano).
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| Antonio Banderas es el sexy 2012 de portada de la Quién (Foto: Quién) |
6.- Explora tu lado femenino… te hace ser más hombre. Really, not kidding!
Un hombre que es tierno, sensible en una dosis que hace que se nos enchinen las pestañas, que no tiene miedo de decir “ese hombre es muy guapo” y sabe escuchar y dar consejos, ya se ganó por lo menos la amistad eterna de una mujer y ¡OJO MUCHACHOS! (jajaja muchachos) … escuchen bien, estar en la friend zone es lo más cerca de que te escupa un “te amo” cuando menos lo imaginas.
7.- Dress code: Vestido para enamorar.
Si no tuviéramos ojos y olfato les diría que hicieran lo que les viene en gana, pero ¡come on! Lo que traen puesto habla a gritos de su personalidad y de lo mucho o poco que se quieren… es algo así como su Currículum Amorae. Así que si quieren unos puntitos extras (y más si no cuentan con una cadena de DNA generosa) ¡Ayúdense poquito! Sean limpios, observen sus manos, pónganse unos jeans rotos pero bien lavaditos, y de verdad escojan un perfume matador. Nada como entrar a Abercrombie y decir “huele a sexy” así que aunque no lo sean, pueden oler a ello. (Reitero lo de las manos… véanlas ya les dije.).
Revivel el photoshoot con nuestros 12 Sexys en este Behind The Scenes.
8.- Voz de hombre… plis!
Perdón, perdón, perdón, que superficial pero si no tienes voz de hombre tus chistes darán risa pero con poquita lastimita y un “te amo” nos dará vergüenza/pena ajena ¿No queremos eso verdad? No te apures chiquitito esto tiene solución. ¿Viste el capítulo de ‘Friends’ donde Phoebe hace todo por ser afónica? Estás a 400 cigarros, una porra del estadio, un grito en el concierto de Intocable o Shakira (da igual sólo grita) y un “Se les va el camión” repetidamente en las luchas para ser el hombre de mi vida… o bueno, no el de mi vida, pero al menos el que conteste el teléfono y no reciba un, “¿Gaby?” Practica y finge, es la única solución.
9.- Sean hombres del pasado para tener futuro.
¿Qué no han visto las películas románticas de Jane Austen? ¿Ven cómo las mujeres suspiran? ¿Han visto Casablanca? ¿Kate and Leopold? No en vano nos gustan los cuentos de princesas. Si no tienen idea de lo que les estamos hablando vayan a Brook Brothers y compren su guía de “How to be a Gentleman”… o es más, algo mucho más efectivo, ve a casa de tu abuelo y pregúntale como conquistó a tu abuelita e intenta robarte todas sus armas de conquista. Back to basics, hun!
10.- ¡Pónganse extremos!
No hay nada más sexy que un hombre al que le encantan los deportes extremos. Alguito de peligro, adrenalina o al menos que en vez de ser un hombre con sofá y tele de plasma viendo futbol… ¡sea uno que lo juegue, caray! nunca está de más. En pocas palabras, la antítesis de ser sexy es ni más ni menos que Homero Simpson.
Además , una consecuencia sobre practicar este punto es que le salga el músculo de la “V” –ese que está a los laterales del ombligo y que es ¡EXTREMADAMENTE SEXY! ¡PUNTO!
Y para los que no nacieron “agraciaditos” ¡EL PUNTO ONCE! Y para mí, el más importante de todos.
11.- No en vano la peli del guardaespaldas tuvo tanto éxito.
¡No hay nada más sexy que sentirte protegida! (Aunque parezca anuncio de Kotex). Si brincas a la mesa cuando sale un ratón de verdad que ni tus ojos verdes pestañados te ayudarán para disculparte. Si alguien está contigo y en una zona de peligro saca tu macho alfa. ¡Me dejas sin palabras! O más bien se me resbalará un “te amo” sin querer queriendo. Porque nosotras morimos por ser sus princesas y queremos ver a un héroe que nos cuide y proteja con valentía y fuerza.
Y ¿saben qué? De nada sirve el “verbo” si no se convierte en “acciones”. ¡Nos vemos! Síganme en @lucialadeflor.
Colaboradores.
Juan Carlos Blanca… un hombre extremadamente sexy que compartió sus secretos con humildad.
Daniela Domene, soñadora compulsiva y fiel creyente del príncipe azul.
Y por último y no menos sexy Julieta Castillo, la única que goza de un hombre sexy con los músculos laterales perfectos comentados en el punto nueve.
XOXO
Lucía la de Flor. (Una escritora que sacrificaría a un hombre sexy a su lado por su profesión).
Por Lucía Orozco | Lunes 30 de abril de 2012
Porque no hay nada que se le compare al amor de una mamá,
les dedico esto a todas que tienen el privilegio de serlo.
@lucialadeflor

Les quiero compartir una sesión de fotos acompañado de un texto que escribí para las mamás en su mes.
El photoshoot fue a cargo de la leche NIDO Excella Gold, quien seleccionó a doce mujeres del Distrito Federal y Guadalajara como íconos de mamás trendy, únicas, exitosas y ejemplares ya que día a día se entregan al máximo como personas llenas de metas y sueños. En pocas palabras NIDO las considera mamás modelo por el hecho de que son mujeres que no dejan de tener ese amor incondicional por su familia y por ellas mismas. Es por eso que a cargo del fotógrafo Gregory Allen se realizó una sesión de fotos donde se capturó a estas mamás especiales tal y como son: Guapas, alegres, llenas de vitalidad y sobre todo que representan la máxima expresión a la que aspira toda mujer y es su realización personal.
Así es como ellas vivieron una experiencia llena de risas y diversión donde Sara Galindo fue la asesora de imagen que cuidó cada detalle para que estas mamás reflejaran lo mejor de su personalidad. Los dejo las fotos backstage de esta exposición que pronto les tendré detalles.

Las mamás son: Claudia Lizaldi, Sophie Gómez, Paulina Díaz Ordaz, Mariana Alaman, Sissi Cancino, Patricia Fajer, Elda del Moral, Joanna Faria, Ana Paola Luque, Renata Álvarez y Valeria Álcala.

Nunca pensé que escribir sobre el día de las madres sería tan difícil para mí, si todo el tiempo pienso en ella. Y decepcionante fue tener que hacer párrafos y borrarlos durante toda la semana. Hasta que un día antes te presionas y lo haces.
La relación entre mi mamá y yo desde hace quince años ha sido la interpretación de sus enseñanzas de cuando estaba pequeña, fue lo que me dejó antes de irse y para mí son una alberca de pelotas de colores donde me sumerjo cuando me siento triste, alegre, decepcionada, aterrada o sola.

Y es que el amor no se olvida y menos el de una mamá, que se mete en las venas y circula todos los días como el tráfico de López Mateos. Es sólo que como ya no está, comencé a verlo de tantas formas tan distintas.
“Por el amor de Dios no pongas frases de mamás” Me dijo Belén Zapata, reportera de CNN que por cierto está a dos escritorios de mí. Era mi carta fuerte y me sentí mal por haber caído en escribir algo tan ordinario. Pero pasando por todas las ideas creativas volví a la misma, porque de lo que más recuerdo de ella son sus frases tan repetitivas que fueron adquiriendo un significado tan diferente al pasar de los años, hasta el punto de convertirse en parte de mí, así como yo soy también parte de ella.

Por ejemplo, nunca me dejaba prender la tele antes de darle gracias a Dios por haber amanecido. ¡Como odiaba eso! ¿qué más le daba? “Lo hace por fregar” pensaba, amanecemos todos los días, pero ¿qué hay con la hora de las catapixias?
Que risa, ahora lo entiendo todo, lo que ella quiso decir era que no empecemos el día sin agradecer, sin reconocer nuestra fragilidad y nunca perder la capacidad de asombro de despertar con vida. De amanecer. ¡Qué bonito es amanecer y no nos damos cuenta! Quién iba a pensarlo, diez años más tarde pinté un cuadro de una mujer recién levantada y le puse de título ese verbo que damos por hecho “Amanecer”.

Lucía, no hables con la boca llena, decía, y yo creí que se refería al bolo alimenticio cuando significaba que pensara las cosas antes de decirlas, que masticara las ideas, porque las palabras están llenas de consecuencias, son poderosas y pueden cambiar el curso de la vida. Lo que me estaba diciendo es: no pronuncies algo antes de ordenarlo en la mente. Si lo sabré hoy, que me gano la vida por escribir palabras.
Y cuando se refería a ¡Ahorita es ahorita! Quería gritarme que la vida se vive una vez ¡levántate! No dejes que el tiempo pase por encima de ti. ¡Hazlo! ¡Atrévete! Ve y cómete la vida como nieve de limón.

Y la típica ¡No salgas hasta que arregles tu cuarto! Significaba ¡juega limpio! Acomoda tu vida antes de enfrentarte a ella, así verás más claro, créeme… y come bien para que crezcas sana y fuerte se refería a aliméntate de amigos que te hagan crecer como persona, aléjate de la comida chatarra que sólo da placeres momentáneos, júntate con quien te haga ser mejor. Y ¡cuídate mucho! Era para decir que eres responsable de ti misma… allá afuera hay tantas cosas a las que vas a enfrentarte y aunque a veces lo quiera, no puedes estar todo el tiempo bajo mi sombra como cuando eras una bebé. Ya eres grande, así que confío en ti, pero cuídate.
¡Mira nada más como vienes! Era para decirme que que bueno que regresaba pero, así no fue como me dejó. Lo que estaba tratando de decirme es no des pasos hacia atrás, toma una pausa, analiza tus faltas y continúa tu camino…

“¡Te dije cilantro!” aprende el gran valor de escuchar, te ahorrará incalculables discusiones, te abrirá puertas de par en par y te hará cultivarte de los demás. Y recuerda ¡Aquí no es restaurante! Tienes que ponerte en el lugar de los demás, a practicar el valor de la empatía y de ver por el otro, de agradecer lo que hacen los otros por ti. Además ¿Cuántos niños no estarán deseando ese plato de comida y tú rechazándolo? Porque la vida te ha brindado grandes oportunidades y tienes la responsabilidad de ver por el mundo, por ellos, por aquellos que no tienen las mismas bendiciones.

Cuando me decía ¿Pues dónde andabas? Quería decirme que una madre siempre va a estar buscándote, estés donde estés, va a estar contigo… eres parte de mí y sé lo que sientes, sé lo que piensas, a mí no me puedes engañar, conozco tus sentimientos y por más que huyas, voy a ir por ti.
Pero la frase más hermosa de todas y a veces es la que menos queremos escuchar es… “Te lo dije”, porque quiere decir, ya hablé todo lo que pude hablarte, te dije todo lo que pude decirte, te amé todo lo que pude amarte y te enseñé todo lo que pude enseñarte, ahora sal y vive tu vida ¡que es hermosa! Y si necesitas que te lo diga más veces escucha tu corazón porque si hay alguien que ha estado contigo desde su primer latido fui yo. Y en el último mío, tú. Pero sigo aquí y eso te lo repetiré cuantas veces quieras. ¡Nada de que nos olvidamos una de la otra ni que ocho cuartos!
Una mamá nunca dejará de serlo, encontrará la forma de regañarnos donde estemos, de hacernos sentir queridos donde estemos, la recordaremos si un día nos toca educar a nuestros hijos, no en vano es lo más sagrado que tenemos, no en vano es imposible que las olvidemos. Por eso puedo decirle a todas las mamás que se sacaron un diez y no sólo en mayo.
¡FELICIDADES MAMÁS!

Por Lucía Orozco | Viernes 23 de marzo de 2012
“TODOS SE ENAMORAN EN PRIMAVERA MENOS YO”

No te has enamorado
¿Tu culpa o del destino?
Por
@lucialadeflor
Lucía Orozco
En primavera hasta el burro se enamora ¿Y qué hay de nosotros?
Por lo visto el amor no es como la fila de las tortillas, que estas formado perdiendo el tiempo pero sabes cuantas personas están delante de ti y ves avanzar la fila. ¡No señor! El amor es como el tráfico, no sabes a qué hora vas a avanzar y si acaso lo harás. Si alguien se te va a meter, si vas a chocar o si te va a cargar el payaso con una manifestación. Pero aún así los que piensen que es momento de entregarle todo a manos del destino, considero que están equivocados ya que tenemos mucha tarea por hacer antes de pensar que la vida no ha querido que estemos enamorados. ¿Listos?
He aquí unos puntos tomados de mis fracasos amorosos y mi #ForeverAlonismo que indican que tal vez no están dejando al cosmos que actúe:
1.- Enamorarme es lo único que importa.
Si crees esto entonces estás como dice mi mamá “poniendo todos los huevos en la misma canasta” pensando en que la verdadera y única felicidad está en encontrar esa pareja ideal y no te culpo, probablemente sí nos haga más felices, pero si todo depende de ello entonces ¿Dónde quedas tú? En fin me vi muy radical pero en serio ¿Qué porcentaje de tu vida crees que consideras en invertir tus pensamientos y hasta manera de arreglarte y lugares a los que sales sólo por enamorarte?
A vedá!
Consejo: Si de verdad lo más importante en tu vida es enamorarte, busca los hobbies que más te gustan e invierte tiempo en ellos, ya que al menos te vuelves más atractiv@ cuando piensas en ti. Si no es lo más importante, ¿Qué haces invirtiendo todas tus energías en ese proyecto que no depende sólo de ti? Además, es importante que la pareja que encontraremos tenga cosas a fines a nosotros, así que qué mejor que aferrarnos a lo que nos gusta y explorar si por ahí hay alguna preciosura que amarrar. Jaaaaa.
“Cuando menos lo piensas te llega” es un dicho que nos dicen nuestr@s amig@s y creo que en este sentido tienen razón, ocúpate de ti, ya llegará. Claro que hay que estar atentos cuando veamos un posible futuro exnovi@ a la puerta. Jaja.
2. Vivo en el pasado.
¿Ya superaste a tu ex? No, neta ¿Ya l@ superaste? Como dice mi mamá cuando no tendí mi cama y digo que sí: “SeguUuUura” jajaja ¿Ya saben qué tonito de mamá digo?
Pues bien, es importante que hagamos conciente si estamos viviendo en el pasado o en el presente (o incluso en el futuro ya que conocemos a alguien y a los dos segundos ya programamos cómo saldrán nuestros bebés o si nos gusta su apellido puesto que así se llamará toda nuestra descendencia).
Vivir en el pasado o en el futuro es enfermizo. Es bonito recordar y es bonito tener expectativas pero el hombre o mujer de nuestras vidas tiene el súper poder de identificar si vives del pasado o del futuro. #Conper
Síntomas de que vives en el pasado:
· En un date mencionas a tu ex. Cómo cortaste, cuántos primos tiene o que te regaló esa pulsera que traes puesta. (Y cortaste hace 7 años y medio). #Poeeesss
· Comparas a tu galán o galana con tu ex. “Ella es menos cariñosa, él es más inseguro”. ¡Claro! Nuestros exes (o heces como dice @JuanaEstaChueca) están en un altar porque el pasado siempre tiende a sobrevaluarse.
· Aún le echas “ganitas” para toparte a tu ex. Vas con tu date a un lugar que sabes que a él o a ella le gusta, etc. (Practicando el stalkerismo a su máxima expresión).
- O qué te parece el ahora recurso muy utilizado por todos: Stalkeo virtual. Llámese Facebook o ver sus tuits para saber en dónde está. (Obbbveeooo nunca lo he hecho) #AyAháSíntomas de que vives en el futuro:· Lo conoces y ya le dices a todas tus amigas que estás enamorada. (Con este síntoma ya visualicé a todas mis amigas botándose de la risa acordándose de que siempre hago esto, alguien dígame que también lo hace o me voy a sentir feito).· Tienes una “corazonada” y más que una “corazonada” son ganas de que él sea el que estabas esperando toda tu vida. (También padezco de este mal).
· Haces planes de acuerdo a tu agenda: El tres meses es mi cumpleaños entonces ya tendré novio y en noviembre se casa fulanita y ya visualizas que vas a ir con él… cuando has salido con él tres veces.
· Esperas que él o ella estén sintiendo lo mismo que tu… exactamente. #Conper
· Justificas sus faltas de interés y malinterpretas las señales. #TeniaMilChamba
Consejo. #StopSopa!!! Deja de escuchar la canción que te recuerda a tu ex y hablar de él, atrévete a conocer lugares nuevos aunque sepas que no habrá chic@s guapos. Traza tu camino, quien quiera seguirte bueno, no temas porque al imponer tus valores y tu persona el otro salga corriendo… ¡Que corra! #Conper
Mantente firme a vivir día a día como los alcohólicos anónimos. No esperes su llamada, haz tus planes y trátal@ como si no te gustara y fuera un amigo o amiga, así empiezan las relaciones más padres, lo peor que puede pasar es que tengas un nuevo amigo… o amiga, así que ten paciencia.
3. A penas l@ conozco y ya quiero saber si le gusto o lo que siente por mí. (Créeme ni él o ella lo saben todavía).
¡Rápido! ¿Qué somos? ¿A dónde vamos? ¿Quieres tener hijos? Que manera de arruinar el “estar quedando”. Escucha nuevamente estas palabras… “Estar quedando” Ahora obedécelas y ¡Quédate! no avances, cuando sean novios extrañarás la manera lenta en la que te conquistó. Y si no lo son te habrás divertido 6 citas en vez de 3. (Punto para la cartera femenina y masculina ya que gastamos más cuando estamos solteros).
En fin ¿Por qué es que somos tan impacientes cuando alguien nos gusta? ¡Que alguien me explique! #SiDeFavor
Queremos que ya firme un contrato de que “quiero andar contigo en tres meses pero dame chance”. Cuando es lo más divertido al esta explorando un nuevo ser que tiene mil y un historias que contar y descubrir si le gustas o no.
Otra cosa y me voy a escuchar muy mocha pero lo creo firmemente: es padrísimo platicar y platicar y platicar y platicar… los besos y el toqueteo puede esperar o puede estar presente pero no se olviden de que les alboroten las neuronas más que las hormonas.
Consejo: Tómate un simplex o métete a todos los cursos del mundo y mantente ocupado o si quieres tomarlo por el lado más maduro, comprender que el proceso es divertido y no tiene por qué angustiarte. ¡Lee! Saca a pasear a tu perro o visita a tu abuelita, pero hay que entender que cuando estamos saliendo con alguien nuestro mundo sigue rodando y no podemos meterle una dosis de intensidad a todo como en la película de “Click” y adelantar para ver si se va a armar o no. Les confieso que a veces los fracasos son más divertidos. ¡Créanme vivo de ellos! #ForeverAlone
Una vez que dominamos el hecho de dejar de querer enamorarnos todo el tiempo a toda costa porque no olvidamos al ex y necesitamos vivir en estado de “enamorado o enamorada” nos daremos cuenta de que el hombre o la mujer de nuestra vida… tiene que estar en nuestra vida… es decir, si te encanta cantar en el coro de la Iglesia, estará en esa vida que llevas. Si te encanta viajar lo conocerás en el tren de París a donde se te antoje. Si te gusta leer l@ conocerás bajando las escaleras mientras se te caen tus libros y él tiene el mismo. Es decir… para que alguien sea el hombre o la mujer de tu vida… primero necesitas tener una.
Voy a leer como veinte veces este texto porque una cosa es que escriba las “netas” y otras que las practique jaja. ¡Hasta la próxima!
Por Lucía Orozco | Martes 14 de febrero de 2012

Obviamente dedicado a mi tía Lupe, a Laura Barba que me sugirió escribir sobre la felicidad plena y no siempre referente a la pareja y a Valeria, una personita que hermosamente me comentó que podía crecer más como escritora y que podía echarle más ganas. ¡Gracias a ustedes tres!
Este escrito es también para todas esas personas que amanecen “tristes” por ser 14 de feb o suplican al mundo que alguien les mande una rosa… lean esto y se van a dar cuenta que el secreto de la felicidad está en dar. De veras, lean… me revuelvo y cambio mucho de temas pero si leen cuidadosamente creo que sí logré darme a entender. Los quiero.
Si me dicen que recuerde a mi tía Lupe, las cosas que me vienen a la mente son sus ojos azul grisáceo, la farmacia, partido en medio con dos chabetas a cada lado, las nuevas hojitas de la Virgen, el padre Mata… y su impresionante “¡Riqui ran!”.
- “Riqui ran, riqui ran, los maderos de San Juan, piden pan… no les dan…”
Y no se que más pasaba que acababa con la palabra “pescuezo” y haciéndote cosquillas.
¡Pero ojo! el riqui ran se le practicaba más a bebés que a niños en sí.
La tradición cuenta que se colocaba al bebé frente a ti, (o en este caso frente tía Lupe) y ella tomaba sus manitas y lo mecía para atrás y para delante mientras cantaba el riqui ran. Era infalible no provocar una sonrisa del infante en cuestión.
Pero el problema era cuando ya estaba uno grande (grande seis años). Ya tienes la edad suficiente para entender que no eres un bebé y que los riqui rans no son para ti. Es entonces que te toca ser espectador y aguantarte las ganas de gritar “¡Yo también quiero!”
¿Qué feo no? Desear algo y tener pena de pedirlo y con tan sólo seis años. En fin… el punto es que hoy, a las ocho de la mañana, poniéndome crema en las piernas (porque es una costumbre que a veces se me pasa), ¡PUM! Pensé en el riqui ran, en mi tía Lupe, en que es impresionante cómo desde pequeños necesitamos ternura, y que también desde pequeños tenemos miedo a pedirla.
No podía creerlo, de verdad ahora que lo escribo se me invade el alma de asombro. Me transporto a la escena…
El infinitamente cómodo sillón a rallas zigzag pastel (vean la foto, sólo que ese sillón no es, pero sí es la tía Lupe con Lucía la de Flor y Pelín, su hijo). Tía Lupe vestida de salmón (se me figura) y memito o algún primo más chico que yo, de esos que odiosamente aún llevaba un diminutivo en su nombre; meciéndose con una sonrisa que no puede con ella mientras mi tia lo mira tiernísima pronunciado el celestial riqui ran de una manera chiqueada y lenta…. “sssshiquiii… shaaan” levantando sus cejas para admirar cada gestito de aquel niño.
¡Qué envidia! Yo al lado de ella, con un peinado de limón, boca de caramelo, panza de pollo, zapatos de charol, cabello cenizo. Suplicando un riqui ran en mi interior. Culpándome por haber crecido y no ser tan linda como santiaguito o memín.
De pronto…
Volví a dónde estaba: Ocho de la mañana, poniéndome crema… descolgando un vestido recién planchado. Negro.
Colocando una diadema en mi cabello. Negra. Tratando de ser bonita… para el mundo… para que me quieran… para que la gente me de “riqui rans” al pasar. Para ser atractiva…
Y una lluvia de información venía a mi cerebro… ¡Y QUERÍA PARAR MIS ACTIVIDADES Y ESCRIBIR! Pero tenia que llegar al trabajo.
La claridad: saber que seguía siendo esa niña caramelo… como la de la canción… que buscaba el amor de “Una tía Lupe” …que tal vez hoy se llame “galán”… “admiración en el trabajo”… “que mi papá esté orgulloso de mí”… “que mis amigas me necesiten…” “saberme amada por Dios”… por el mundo, por un niño pequeñito que sonríe de coche a coche… por un ex novio, aunque sea nada más por ego.
Brotaron las ideas como cascadas que salían de mi cerebro y tronaban en mi corazón.
Entonces pensé en Sara, que cumplió siete años ayer y le hice un video.. Resulta que cuando lo vio se fue llorando a su cuarto porque le dio sentimiento.
Para mi asombro, le dije a Ana (su mamá), que no pensé que reaccionaría así. Que me disculpara. Colgamos… yo me quedé pensando en que subestimamos los sentimientos de los niños.
JAMAS IMAGINÉ QUE UN NIÑO TUVIERA NOSTALGIA. PENSÉ QUE ESO ERA COSA DE GRANDES… DE PERSONAS CON PROBLEMAS Y RESPONSABILIDADES QUE VIVIAN UN MUNDO MADURO…
Que inmadura fui. Pero me costó 24 horas entenderlo. Porque hoy, a las siete de la mañana, mientras me ponía crema en las piernas, recordé que los mismos sentimientos que tengo ahora, los tuve a lo seis.
El miedo a no ser tierna no ha escapado de mí. Tal vez cuando creces se convierte en miedo a no ser sensual, o capaz, o amada, necesitada, especial, indispensable…
Pero todas esas cosas no son más que sed de ser tiernos para que gente nos abrace sin pedirlo … sino porque simplemente ¡SOMOS IRRESISTIBLES!
Y si a caso no nos sentimos así, recurrimos inmediatamente a dietas rígidas, depilaciones con máquinas raras, tintes, maquillaje, esteroides (si se es hombre)…o preferimos tirarnos en el sol con aceites de dudosa procedencia mientras podríamos estar jugando en la alberca…
¿No sería más fácil pedir? Tía Lupe… ¿Me haces riqui ran?
Creo que el problema es que tenemos poco umbral de dolor hacia el rechazo… no estamos capacitados para que nos manden a la fregada y un “¡No!” podía traumarnos de por vida, crear una herida que nos haga sentir “heces” (disculpen la palabra pero es el ejemplo perfecto), y con ello vivir desdichados por el resto de nuestra existencia.
Así que es más inteligente recurrir al bronceado canceroso o incluso a una cirugía plástica que nos devuelva la seguridad y por la que apostamos recibiremos ternura.
Después pensé en mis últimas citas. La verdad ese es un tema medio extraño porque por una razón o por otra cada una es un chiste para contar. Pero lo que quiero aprovechar de ellas para complementar mi punto, es el hecho de que no me culpo por sacarme las cejas, ponerme agua oxigenada en el sol cuando voy a la playa para hacerme más guera y a veces negarlo, verme en un espejo por atrás para ver como me ven cuando voy adelante, no recargar tanto mis muslos en la silla para no verme más piernona que mi cita en cuestión, no ponerme tacones tan altos cuando él es chaparro o simplemente echarme sola a llorar los días que me siento gorda y fea.
Seguía untándome crema… pensando que era normal, era mujer y mi instinto femenino me iba a llevar por esos caminos para hacerme sentir bella y viva.
Comencé a justificarme por querer maquillarme o caminar coqueta (como la de jeans) y descubrí que al final de cuentas querer atraer era un instinto meramente animal. Come on! ¡Los pavo reales lo hacen! Entonces me quedé tranquila y suspiré poquito.
Mujeres quieren ser conquistadas, mientras los hombres buscan que ellas no puedan vivir sin ellos (porque por más de que se quejen que a veces somos intensas y queremos atención, en el fondo eso les da seguridad).
¡PERO TODO ESTE “JUEGO” SIEMPRE ME HA CAUSADO UN CONFLICTO ENORME! (Y creo que no soy la única).
Y es que a veces tengo la pregunta que pasa una y otra vez en mi cabeza…
¿Y SI QUEREMOS DAR PRIMERO? Es decir, dejar por unos minutos querer atención de pavo real y convertirnos en un labrador miel con un juguete en mano y poner cara del gato de Shrek. Simplemente porque queremos regalar y regalarnos un buen rato… y estar tan convencida de ello que no temes ser quien lo pida…
Ya escuché la voz de mil amigas, mis primas, mis hermanos…
- ¡Luego no valoran!
- ¡Va a jurar que le encantas!
- Se le va a subir
- Luego se dan su taco
- Que le cueste…
- ¡Espérate a que te hable!
Y yo que en mi seguridad hago caso, me quedo con las ganas de algo que aprendí en un libro hermoso que está basado en un cuadro de Rembrandt.
“La parábola del hijo pródigo”. De Henry M. Nowen (algo así no quiero investigarlo en Internet si está bien escrito o no).
La pintura se basa en una parábola de La Biblia que trata de un hijo berrinchudito que pide la parte de su herencia y se la gasta como tú y yo sabemos… jajaja…. Viajes, música y rock and roll…
Y después regresa con su Padre y le pide misericordia. Y obviamente después de haber leído como se gastó todo sin importarle su papá… te dan ganas de que lo ahorquen.
¡Y LO QUE HACE EL PADRE ES HACERLE UN RIQUI RAN AL DEGRACIADO!
Obviamente me dan celos. Y me remonto a la escena de la niña caramelo, el bebé sonriendo y la tía Lupe chiqueándolo. ¡NO ES JUSTO!
Bueno, pues este sentimiento es el que tiene el hermano mayor, que se quedó trabajando las tierras del Padre mientras el chiquito despilfarró todo.
Y al final, el libro hace una invitación. Dice que pasemos de ser hijos pródigos, a la etapa madura del hijo mayor que decide quedarse y después a una etapa aún más madura:
A TRATAR DE SER CARIÑOSOS COMO EL PADRE ES CARIÑOSO.
Y del mismo modo, con las relaciones de pareja, a veces pienso que por aquello del miedo al rechazo, creamos una regla infalible:
SI QUEREMOS AMAR… ANTES PEDIMOS SER AMADOS. ¡O UNA SEÑAL DE QUE SEREMOS! UNA PEQUEÑA GARANTÍA QUE NOS DE EL “SIGA” PARA DAR.
Y creo que por eso he tenido problemas en mis citas. Por más miedo que tenga al desamor o rechazo (que creo que todos hemos probado de esas aguas). A veces omito esa regla y me entrego con detalles que muchas veces no son valorados. Y mis amigas y mis hermanos me dicen:
¡Te dije!
Puede que tengan razón pero seguiré haciendo lo mismo cuando me nazca. Bueno es un tema delicado pero la esencia de lo que quiero decir es que ¡Es verdaderamente fascinante dar! Pero para poder dar, necesitamos tener el corazón lleno de ternura. Pero esa ternura no nada más se obtiene del prójimo, de la Tía Lupe, del novio o de una mamá.
“La cocina del amor viene del interior” (Ya sé, me lo “piratié” del libro de La Maestría del Amor). Pero si no nos damos los “Riqui rans” que necesitamos. Lo único que sentiremos cuando alguien le da un riqui ran a alguien mas serán celos.
Claro que eso es algo que se aprende. Gracias a Dios he recibido tanto amor que puedo decir que conozco la fórmula para chiquearme cuando me siento sola y triste. Pero también debemos aprender a PEDIR.
¿CUÁNTOS PROBLEMAS DE PAREJA NOS EVITARÍAMOS SI PIDIÉRAMOS Y FUÉRAMOS SINCEROS?
Pues bueno, así fue como acordándome de mi tía Lupe, y de UN niño de DOS o TRES años, mientras estaba en mi CUARTO, en mi QUINTO día de la semana, cuando recordé que tenía SEIS años y subestimé los sentimientos de mi sobrina que ayer cumplió SIETE… hoy… a las OCHO de la mañana, la NOVENA hija de DIEZ hermanos… Quiso compartir este texto.
GRACIAS POR LEER.
Sobre Riki ran hice un discurso donde junto con otras personas ganamos Record Guinness por el discurso más largo del mundo, yo hablé de Riki ran!
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=TCGhUx5o5A0[/youtube]
Por Lucía Orozco | Martes 07 de febrero de 2012
¿Hasta qué punto la obsesividad por encontrar a la pareja perfecta nos impide divertirnos en el camino? ¿En qué momento la exigencia por el “hombre o mujer perfecta” deja de ser sana? Sigue leyendo…
De aquí al 14 de febrero me comprometo a escribir todos los días si me lo pides. Hablando del amor, del pasado, del miedo a enamorarnos, de la vida y de otras enfermedades ja! Pero quiero que me digas que quieres que lo escriba, si me lo piden lo hago, saliendo del trabajo me pongo mis músicas romanticonas y nos preparamos para este día que muchos “grinchs” odian pero que yo creo que es algo padrísimo. Incluso recordarlo. Lean la primera parte, si hay una segunda es porque me dieron el sí ustedes, sas? Gracias equipo. No se olviden dejar sus comentarios y sus propuestas. Un beso a todos.
Yo tendría ocho o nueve años cuando perdí. No podía entender cómo todas se manifestaron en mi contra sabiendo yo que todas estaban equivocadas, pero respetaba la democracia y acepté la derrota. No puedo entenderlo hasta la fecha, no el hecho de haber perdido, sino que todas estuvieran de acuerdo con algo tan tonto. El mundo está mal, pensé.
Todo comenzó cuando nos sentamos en el frío piso del cuarto de deportes de Chuy, un profesor al que todas queríamos. Ese día nos juntamos las niñas en la clase porque teníamos que ponerle el nombre al equipo de Kitbol, es como “besibol” pero con el pie. Yo era de las más buenas del equipo debido a que había crecido con mis hermanos quienes me enseñaron a ser ruda en los deportes y como líder positivo me habían nombrado la capitana del equipo. “Elegiremos el nombre que tenga más votos, todas pueden pronponer…”
Entre muchas opciones estaba aquella que se quedaría marcada para toda mi vida. ¿Cómo es que a Ale Moreno Levy se le ocurrió tal cosa sin sentido?
- Piensen niñas, un concepto que nos identifique. (siempre me he tomado muy a pecho los nombres que le pongo a las mascotas, a mis muñecas, ¡A todo! Creo que tienen que ser muy significativos y no sólo porque sí).
Pues bien, parece que el sermón que les di no les había servido de nada, para pronto sale Ale Moreno, una niña muy simpática aunque en ese momento no me acusó gracia y dijo:
- ¡Ya sé! ¡Globitos y corazoncitos!
Justo cuando acababa de terminar de decir “tos” de la palabra corazoncitos yo ya estaba pensando en la estupidez de nombre que era eso, pero al mismo tiempo de que eso entró en mi cerebro todas gritaron: “siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”
Ese fue el día en el que me derrocaron. No entendía por qué razón no le daban importancia al significado del nombre, el que iba a aparecer en el diploma que ganáramos, “Globitos y corazoncitos” no es que sonara mal pero no tenía nada que ver…
- ¿Por qué ese nombre? – pregunté.
- ¡Está padre! – me dijeron todas como si yo no entendiera.
El voto fue unánime, a excepción por la rubia líder pero no podía hacer más, necesitaba llevar al equipo por el buen camino y lo primero era demostrarles que la democracia era un valor primordial.
Pero odiaba el nombre, odiaba verlo en el pizarrón cuando escribían “hoy juegan Globitos y Corazoncitos contra Ositos Panda”. ¡Que asco! Los otros nombres también eran una barbaridad. Todo el mundo de niñas estaba contra mí.
Es un sentimiento indescriptible sentirte tan diferente a los demás y no entender por qué todos están de acuerdo con algo que te parece repugnante. Y peor aún es tener que forzar a adaptarte a esa situación con la que no estás de acuerdo. No podía enteneder cómo podía valerles un nombre y no pensar mejor y quedarse con la primera idea. ¡El nombre lo es todo! Pensaba.
A veces creía que yo era la que estaba mal poruqe todas creían diferente. Era tan fácil escuchar un nombre bonito y quedárselo sin pensar y comenzar a vivir y divertirse. Yo no podía divertirme con un nombre tan mediocre. Un nombre sacado de la nada, sin saber qué es lo que significa, a dónde me va a llevar y peor aún, saber que estará impreso en mi diploma para siempre. Ya no sé si quería ganar sólo por eso. Pero jugué.
Pateábamos la pelota tan lejos como podíamos y éramos un grupo muy unido, ha decir verdad me gustaba tener a Ale con nosotras. Era una niña alivianada que nada le parecía mal y todo hacía de buena gana y con sonrisas. Parecía un cupcake. Yo era una hoja en blanco con miedo a empezar a escrbir. Ella escribía y si se equivocaba agarraba otra. Yo no podía gastarme hasta saber lo que quería. Era desesperante verlas correr sin pensar en nada y yo no poderme quitar de la cabeza los estúpidos globos y los cursis corazones pero creo que ya lo dejé muy claro.
Quedamos campeonas creo… no pude disfrutar la victoria como quisiera pero así pasó.
Como tú y todo el mundo crecí. Seguía siendo esa niña obsesiva que necesitaba un concepto, una idea general para arrancar una tarea, un proyecto personal… así que ser creativa en una agencia de publicidad me vino muy bien. Siempre les insistía a todos que la campaña publicitaria debía de trabajarase bajo un concepto muy claro y definido.
En fin, algunos sabrán que me encanta revolver experiencias de la infancia ligadas a otros conceptos y hoy hablando del amor en la mañana en Manzanillo pensé que soy una niña igual de ideática para enamorarme que para escoger un nombre. Así que a modo de juego enumeré las oraciones de los párrafos de arriba pero en vez de ponerle la palabra “nombre” le puse “hombre” y esto fue lo que obtuve.
 - Quería un hombre que me marcara para toda la vida.
- Quería un hombre con el que me identificara.
- Un hombre que fuera significativo.
- Un hombre al que le diera importancia.
- Que me gustara el simple hecho de verlo (anotado en el pizarrón).
- Un hombre que valiera.
- Que no sólo fuera el primero que se te ocurrió.
- Que no fuera mediocre.
- Que fuera un hombre que eliges no sólo porque es bonito.
- Que no fuera sacado de la nada.
¿Hasta qué punto la obsesividad por encontrar a la pareja perfecta nos impide jugar un divertido juego como lo hizo Ale y divertirse incluso si no ganas un diploma? ¿Cuánto tiempo es oportuno “esperar”? ¿Hasta qué punto la exigencia deja de ser sana?
Todas esas preguntas vinieron a mi cabeza y entendí que algo de razón debía de tener toda una multitud de niñas felices cuando yo era la única inconforme. Lo averiguaré un día, pensé. Y es que desde hace tiempo que vienen estas ideas a mi cabeza y saberme diferente a veces me hace pensar que “estoy mal” porque todos eligen a su pareja, se equivocan, tienen otra y son felices.
No declaro que yo soy infeliz pero es que no puedo conformarme con algo que no me llena. ¿Qué es más importante aquí? Creo que el punto radica en el que pensamos que “dejamos de vivir” mientras elegimos el “Nombre” u “Hombre” en este caso.
Para esto quiero que lean mis dos columnas dedicadas a la soltería, parte uno y parte dos y cuando terminen sigamos con esta conversación y descifremos el misterio.
¿Listo? ¡A ver los que ya leyeron no se me distraigan! (Como maestra de primaria) Voy a seguir y me duele la garganta y no puedo gritar mucho. jajajajaj que risa. A ver ya.
Bueno el caso no es hablar de la soltería sino de que creo que (no sé si sea mi caso) entramos en un royo muy “intenso” de querer conocer a alguien justo como lo tenemos en la mente y tal vez esa persona no exista, o bien, no sea la indicada para nosotros. ¿Realmente sabemos lo que queremos? Por ejemplo, si jamás le hubiera puesto a mi equipo “Globitos y Corazoncitos” y si hubiera encontrado el nombre “perfecto”, no estaría aquí con ustedes platicando de mi trauma infantil, de hecho, ahorita no me estarían leyendo, estarían haciendo otra cosa y no tendríamos esta conexión cósmica que creo que tenemos ¿tú no lo sientes así? Entonces el dicho de “por algo pasan las cosas” no está tan gacho después de todo.
Ya me hice bolas. Continuando con los globos y corazones del asco, pensé en San Valentín y el escrito cursi que seguro me tenía que aventar para no quedarles mal con el día. Pero ¿qué puedo decir del amor? – Me dirán ustedes por saber que estoy soltera – pues les puedo decir cómo vivo este día y la manera en la que nos podemos reír de la vida cuando lo que pensamos en nuestra mente no sucede.
A ver tal vez me estoy haciendo bolas pero es que no me gusta editar. Lo que pienso es que muchas veces nos traumamos y diario estamos viendo lo que no tenemos. Si estamos solteras vemos románticas parejas dándose un beso y pensamos en nuestro interior cuándo seremos nosotros esa niña que se ve tan feliz. Y cuando estamos con novio estamos traumadas por ver a nuestras amigas que se van a ir de fin de semana todas a Las Vegas. ¿Quién entiende a los humanos? Igual con los hombres, no les pasa a ustedes también? Díganme si no se sienten identificados con la idea de que se tardaron tres años en conquistar esa niña guapísima y ya que es su novia no valoran igual su belleza como cuando la veían de aparador caminando por la calle y no podían ni hablar. No sé tal vez no sea así pero me dí a entender?
Así pasa. Somos raros. (Jaja quiero que todos sean para no sentirme tan mal) pero en realidad así es. Yo ando con mis trips de pensar que tal vez le debo de bajar un poco a la exigencia de la idealización del “nombre” perfecto y divertirme con alguien que esté al lado mío y tengamos cosas afines, creces com persona, ganas un amigo y quien quite y pase algo más.
Creo firmemente que no vamos a enamorarnos de alguien que no conozcamos, así que dediquémonos a conocer al sexo opuesto, explorar sus gustos y sus afinidades y ser detallistas. En mi experiencia les puedo decir que las mejores relaciones surgen de los mejores amigos.
Déjense de “no está tan chida del cuerpo” o “Dicen que es medio celoso” y ¡Conozcan! Salgan con ese niño que le han dicho que no siete veces o inviten a la hermana de su amigo que saben que tiene un crush con ustedesm total, no estás jugando con ella, la estás conociendo… en pocas palabras ¡Que comiencen los juegos!
Yo por ideática no disfruté mi torneo de Kitbol y ni me casé con él jajaja. Este 14 por ejemplo, pueden salir con alguien si quieren y pasársela bien. Créanme, se los digo como niña, nos gusta que nos inviten a salir ese día aunque en el fondo digamos que nos vale y que es pura mercadotecnia. ¡Que viva la mercadotecnia si ella me lleva a pasar un día especial! Buscamos pretextos para evitar sentir, para no ser cursis, para no darle importancia al romance, al amor a una oportunidad para estar con alguien. Pero ahí andamos besando sapos de bar en bar.
Por eso ciudadanos, este 14 de febrero yo digo que no empiecen con “es que si la invito ese día va a creer que quiero con ella” y las niñas tampoco se pongan sus moños. ¡Salgamos! y Obviamente también consideremos que es día de la “amistad” no sólo de los Globitos y Corazoncitos, pero bueno, no nos hagamos, aunque con todo el respeto que mis amigos se merecen, ese día tenemos expectativas amorosas.
En fin compañeros voy a subir así este escrito, ya me harté de todos los borradores que tengo y que no subo porque “no estan perfectos” voy a dejarme de cosas, de ser la líder incómoda que se quedó con las ganas de un nombre perfecto y así se pudo haber quedado toda la temporada mientras todas las demás jugaban kitbol. (No hablo de que nos conformemos) Hablo de que a veces si vemos a alguien y no lo etiquetamos enseguida como “el hombre perfecto” ya no decidimos conocerlo más afondo pero ¿Cómo carajos sabremos si era o no si ni siquiera lo tratamos más a fondo por la barrera de haberlo etiquetado como persona casual?
Alguien muy sabio dijo “Nadie ama lo que no conoce” así que levántate del frío piso y juega.Este mensaje se autodestruirá en 10, 9, 8, órale agarra tu cel y márcale a esa persona que se te vino a la mente! (Y nada que en eso suena mi cel) jajaja broma. Hasta la próxima, no olvides dejar tu comentario y los que me hicieron caso díganme cómo les fue. Ah! Otra cosa… ¿Quieren que siga escribiendo de estos temas amorosos? jajaja dejen su comentario!
Besos y cerezas.
Lucía.
Por Lucía Orozco | Viernes 27 de enero de 2012
SOLTERÍA ¿LA LEPRA DEL SIGLO XXI O
EL ESTILO DE VIDA DEL NUEVO MILENIO?
Jueves 26 de enero de 2012 a las 09:00
¿Acabas de cortar? ¿Aún no superas a tu ex? ¿Pensar en estar solo te deja sin pegar ojo? Nuestra experta en soltería te recuerda que no todo está perdido
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| Soltería ¿La lepra del siglo XXI oel estilo de vida del nuevo milenio? (Foto: Especial) |
Listo, ya vivimos nuestro sweetheart, ese amor inocente en el que entregamos el corazón, pero ya pasó. ¿Qué sigue ahora? Nos encontramos solteros, sin nadie que nos hable y peor aún, con el corazón hecho polvo (y no se diga del autoestima).
Y sumándole a nuestra desgracia, la decepción del fracaso que nos hunde más y no nos permite ver la luz en el camino, nos bloqueamos y no logramos apreciar el maravilloso momento en el que podemos ser lo más egoístas posible y descubrir el mundo con nuestros propios ojos… y lo más importante, a nuestro ritmo.
A ese estado yo llamo con gran orgullo: la soltería. La oportunidad para descubrir que, a pesar del nombre, solteros, jamás estaremos solos si nos consideramos nuestros mejores amigos. La etapa a la que muchos sólo ven como un período de transición de pareja en vez de tener la capacidad de darse cuenta que poseen el poder de hacer y deshacer cuanto les venga en gana. En pocas palabras, la magia de gritar como lo hizo un día el buen Mel Gibson: “¡Freeeedom!”
Pero no cualquiera puede con esta profesión, ¡No señor! Ser soltero significa hacerte responsable de ti mismo y de tu felicidad y decidir que sólo cambiarás ese estilo de vida si es que encuentras una vida en pareja que supere la gran alegría y felicidad que ahonda en la capacidad de poder estar completo cuando se está solo. (Que media naranja ni que ocho cuartos).
Y todo esto no lo estoy diciendo “por decir”, porque me encargaron este artículo… ¡No señor! Si mi mente pone estas palabras en mi cerebro para que pasen directo al teclado es porque mi experiencia como soltera me avala de tal manera en la que sin modestia alguna me llamo una soltera profesional.
Todo comenzó cuando corté. (Obviamente). Mi mundo se desmoronaba y el amor de mi vida era el único celular al que ahora tenía prohibido marcar. ¿Qué es esto? Me preguntó mi inocente y tiernito corazón que no tenía ni idea de qué hacer. En esos momentos no tuve respuesta para ese musculito que sufre tanto. Sólo sabía que el curso de mi existencia había cambiado drástica y dramáticamente y que no había nada que pudiera hacer al respecto.
Pero es justo cuando no tienes nada y no hay salida que tu persona “saca la casta” – como decía mi abuela – y la vida se pinta del color que tú quieras: negro como los recuerdos, gris como la amargura o blanco como una hoja donde puedes escribir lo que sea. Yo escogí la hoja en blanco. (Las otras dos me parecían demasiado patéticas, mi autoestima definitivamente no estaba tan baja).
¡Un viaje! Pensé y mi corazón latió más rápido; a diferencia de los días anteriores en los que sólo latía al ritmo de los recuerdos del ser amado. Y es que verdaderamente es impresionante cómo actuamos con impulsividad y aventura cuando nos damos cuenta de que estamos solteros. Esa es la primera ventaja: La actitud aventurera comienza a correr por tus venas. ¡No hay espíritu más dispuesto que el de la comunidad “single”! Cualquier opción es válida. Pero ojo, también están las decisiones erróneas, hay que filtrar. (Calmantes montes).
Nueva York fue la cuna donde decidí depositar mis amarguras, pero una ciudad tan imponente me gritó que no podía vivir del pasado, y su grito fue tan fuerte que me olvidé del ayer y me concentré en el regalo más impactante que tiene la vida: el presente.
Porque un soltero no deja de lado eso nunca, vive el día a día y disfruta de sus 24 horas completitas. La simpleza de dejar que el mundo te sorprenda (ojo, no dejar que te “lleve la corriente”), porque corrientes nunca fuimos y nunca seremos.
Comienza la función, nuestros sentidos se agudizan, nos adentramos en nuevas emociones y aunque no tenemos a quien “darle un codazo” para que vea lo que estamos presenciando, solos nos reímos del chiste o del hermoso paisaje que no tenemos con quien disfrutar. Pero nos damos cuenta que de todas formas lo disfrutamos. ¡No pasa nada!
Aquí viene la sensación de libertad. Captamos que no necesariamente tenemos que tener un “ente” al lado para admirar una puesta de sol, una buena canción en la radio o una noticia que queríamos escuchar. Abrimos los libros que antes nos estorbaban y le hablamos a aquellos amigos que habíamos desatendido, y aquí otra bella enseñanza: nos damos cuenta que una llamada basta para que notemos que los amigos nunca realmente se fueron de nuestro lado, nos fuimos nosotros. Pusimos “todos los huevos en la misma canasta”, diría mi mamá. Pero con ellos, una disculpa basta y volvemos a “las andadas”.
OK recuperaste tu asombro por la vida, tus amigos, tu tiempo. ¿Y ahora qué? Yo sé, entra una desesperación por volver a las canchas. ¡Pero espérate! Todavía queda más por aprender.
Que quede muy claro que esto no es un brote, no implica que estamos listos para conocer a alguien nuevo. Son a penas los primeros pasos hacia la independencia emocional. ¡Que rico! Ustedes pensarán que es patético pero yo lo disfruto como amo asolearme en la playa con michelada en mano. ¡Estoy sola y está bien! Uff, no hay placer más grande que la paz interior. En este paso del proceso ya deberías de estarla sintiendo, si no, regresa y vuelve a leer los párrafos anteriores. Los que ya están listos, continúen con el siguiente renglón y permítanme felicitarlos.
Ready? Somos menos integrantes los que han llegado a leer hasta aquí, pero como dije antes, la soltería no es para todos, es una profesión, no una vocación, puesto que aunque nuestro destino es estar con alguien, tenemos que dominar primero el arte de la soltería. Si queremos reunirnos con alguien para toda la vida -por los siglos de los siglos-, tenemos que experimentar primero lo que se siente estar solos o no sabremos lo que queremos, o peor aún, nos reuniremos con nuestro “peor es nada” con tal de no quedarnos bailando solos. ¡Ewwwww! ¡Qué asco me daría tener que llegar a este nivel de bajeza! Qué fuerte. En fin, continuamos.
Solteros, sin rumbo, viendo como se casan los amigos. Lo sé, es terrible verlos bailar el vals. ¿Cuándo me tocará pasar al pizarrón? Nos preguntamos una y otra vez. “Diocito ¿qué onda?” diremos algunas. Pero paciencia mis reinas que esto, como dije, apenas empieza.
¡Focus! Mientras encontramos al prince charming o a la niña de la mochila azul tenemos que pasarla bien, incluso, cometer algunos deslices como parte del snack del soltero moderno, así que ¡Que empiece la diversión!
Revisa “Solteros en la Mira” para la Parte 2 de este reportaje: La Constitución del soltero moderno, de acuerdo a los preceptos de Lucía la tapatía.
Por Lucía Orozco | Viernes 20 de enero de 2012

El otro día salí con hambre del trabajo, me paré en los lonches Karlos y pedí uno tradicional con doble salsa, una pluma y un papel. Estaba anotando fórmulas porque según yo algún día podré demostrar los sentimientos con fórmulas… así como la del triángulo: base por altura sobre dos.
Tomé mis variables, y traté de definir por primera instancia la fortaleza…
F(fortaleza) = X(algo) – M(miedo) o sea F= X – M
Traté de pensar que X sería tal vez vulnerabilidad. Es decir, Fortaleza es igual a sentirte vulnerable y no tener miedo. Después traté de definir el miedo… y comencé a sumergirme en mis pensamientos carentes de sentido asegurándome que tenía que haber alguna fórmula para los sentimientos. Incluso para el amor.
A = Ae + I - E
_____________
2
Es decir, Amor, es igual a autoestima más interés por alguien menos egoísmo entre dos. Sabía que mis fórmulas estaban muy poco fundamentadas pero por algo tenía que empezar.
Entonces algo mi hizo gritar como loca… la mujer morena de cachucha estaba a dos centímetros de mí con la cuenta en mano y recordé que estaba en los lonches Karlos, que había salido de trabajar y vivía en el planeta Tierra. “¡AAAAAAAAAAAAA!” Grité del susto y la asusté a ella también así que las dos gritamos.
- ¡Perdóname! Estaba concentrada en otras cosas y no te vi.
Nos reímos y hasta los meseros que estaban en la calle atendiendo a los coches estaban comentando el punto así que pagué y crucé la calle cuando empezó una lluvia de locos. Yo amé mojarme. Me dirigía al Oxxo cuando a las afueras vi a una niñita sentada con melena al estilo niñas de los años cuarenta.
- ¿Me regalas algo?
- ¿Qué quieres pues? – Le dije.
- ¿Lo que quiera?
- Una cosa…
Pensé enseguida por su ambiciosa pregunta que tomaría el dulce más caro o algo por el estilo, tratando de sacar la mayor ventaja posible a la situación. Mi sorpresa llegó en la caja cuando trajo una leche nido.
- Es para mi hermanito, está chiquito.
Sonreí y le dije, que claro que le comprábamos la leche a su hermano pero que escogiera algo para ella.
- ¿Para mí?
- Sí
- ¿Lo que quiera?
- Una sola cosa… – volvimos a repetir el juego de palabras.
- ¿Lo que sea?
- Si, pero córrele porque ya tengo que pagar.
Entonces trajo otra leche nido.
- Es para mi hermanito.
- ¿Y para ti?
- Tú dijiste que lo que yo quisiera.
Se me rompió el corazón y entonces entendí que tal vez ella no sabe ni de números ni de fórmulas, pero concretó tantas cosas que tantas veces quisiera poder hacer y sin embargo pierdo mi tiempo en intentar definirlas. Tal vez los sentimientos son más que fórmulas… tal vez los sentimientos ¡son acciones!
Y tomando el ejemplo de una hermosa niña… ¿Qué vamos a hacer hoy? Tal vez nos resulte al final más dulce que el dulce que pudimos haber tomado, hacer lo mismo que ella. Muchas veces queremos que todos vean por nosotros y ser el niño que le traen la leche, pasa mucho en las relaciones de pareja, pensamos qué nos puede ofrecer, qué nos puede traer y nos olvidamos de amar, de ser acción, de dar el primer paso a traer un detalle… pero hoy podemos hacer la diferencia yo si creo en el cambio, te apuesto a lo que quieras que si una semana actúas como la niña de la leche sabrás de lo que hablo.
Gracias por leer… (si quieren empezar ayudándome a mí, pueden dejarme un comentario…jijiji)
foto tomada de: http://weheartit.com/entry/21446938
Por Lucía Orozco | Miércoles 18 de enero de 2012

Imagino el cuarto del hospital, vintage, verde pistache, mi mamá sudando con las piernecillas abiertas empujando y yo tratando de salir. Mi papá feliz, claro… ya estaba naciendo la más bonita de diez hermanos.
Las trencitas de la escuela, el mal olor de la lonchera, mis amigos que no lo eran, la maestra, las sumas, las restas. Un mundo de fantasía, mi disfraz de caperucita y las veces que me perdía en el jardín. La muñeca de estambre rosa que quería revivir con un ritual, las horas que pasaba en el espejo untándome cremas de mi mamá. El arroz de enfermo y las veces que descubría el amor tan grande que había en una madre a pesar de todos los berrinches y teatros que podías armarle. Todavía me acuerdo cuando hacía uno, gritaba con todas mis fuerzas, mi papá me regañaba, me quedaba sin comer, no me importaba y fúrica y sin aliento me encerraba en el estudio mientras mi corazón latía por tanta injusticia, tantas cosas que no entendía estando pequeña, probablemente pesando el número de kilos que ahora quiero bajar. Emberrinchada poco a poco y sin pensarlo quedaba dormida. Pero aquí viene lo más hermoso, el despertar…
Después del cansancio que provocaba mi obra de teatro, los suspiros después de llorar y el hambre, me invitaban a abrir los ojos, a hacer consiente que estaba en el estudio, que mi mamá estaba afuera, que había tratado de abrir mi puerta pero estaba cerrada. Quito el seguro. Abro poco a poco, primero asomo el ojito, luego la cara entera. La escucho en la cocina, la mujer más bondadosa de la tierra, pero le tengo miedo, miedo a que no la merezca, a que mi berrinche haya sido tan grande que me quede sin herencia, sin abrazos, sin que vuelva a peinarme con limón.
Camino lento, tengo miedo, miedo de no saber si mi perdón será suficiente. Me asomo a la cocina, está de espaldas, no puede verme. Un tosidito basta. Voltea, me sonríe, me abraza más fuerte como si acabara de decirle que la quiero, me descubre la cara, limpia mis lágrimas y me besa los ojos. “Debe estar loca” pienso. ¿Cómo va a quererme después de todo lo que le grité?
- Debes estar hambrienta mi gorda. Ahorita te caliento unas albondiguitas, anda siéntate.
¿Qué más podía pedir? La compasión y misericordia de una mamá nublaban toda maldad que pudiera entrar en mí. ¿Cómo ser cruel con mi prójimo cuando una persona tan buena no dejará de quererme así?
Con esos momentos crecí, crecieron mis travesuras y mis sueños también. Aumentaron mis ganas de seguir en este mundo de días nuevos, de viajes a Chihuahua, donde los veranos eran más mágicos que Merlín. Pero también creció el cáncer que a aquella hermosa mujer dejó sin vida. Y de eso sigo tratando de olvidarme. Se nubla el panorama, llueve en mi jardín, ya no hay arroz de enfermo, ni trenzas, ni nada.
La vida apesta. Pienso. Pero después me doy cuenta que apestó hasta que decidí que ya no apestara. Y así, igualito como los días que me levantaba de mi berrinche en el sillón café del estudio, decidí abrir los ojos, ver lo que sí tenía, lo que no había perdido, lo que había ganado por lo que había perdido, lo que siempre estaría ahí. Y salí del estudio y me dirigí a la cocina, y ahí estaba todo lo que necesitaba: El sartén, la carne para hacer las bolitas de las albóndigas, la sal, la salsa, el tiempo y mis manos…
Cociné, cociné las peores albóndigas que pudieras haber probado. Me las comí y me di cuenta que podía sobrevivir y al menos no pasar hambre, pero cuando fuera más grande y tuviera más práctica, seguro las cocinaría como sólo ella sabía hacerlo. Agarré mi mochila y entré a secundaria, donde ya te tienes que depilar, son trece maestros y te crecen cosas que desconocías.
La graduación, el novio, universidad y el primer beso bien dado. Espero mi papá no esté leyendo esto. La felicidad entró a mi puerta como canción cursi de Julio Iglesias. “¡Ya la hice!” pensé. Y desde entonces a pesar de que los sinsabores y altibajos me hagan pensar que a veces la vida “apesta”, nunca he dejado de despertarme, abrir la puerta, un ojo, después la cara, y sin importar si hay alguien en la cocina para abrazarme, siempre está el sartén, el tiempo y mis manos. Esperando un día no ser tan mala cocinera y poder hacer las albóndigas que tanto me gustan.
Me gradué otra vez, corté con el novio y empecé mi encuentro conmigo, lectura de libros y sueños personales. Pero entre los días y las semanas no pasa un miércoles que no reafirme que la vida te sorprende cuando menos lo piensas, para bien y para mal. Pero así pasa. Y como eso todo pasa. Y si no puedes con el paquete, gritas, lloras hasta que se empape tu uniforme, se deshagan las trencitas con limón y el agua se mezcle con la mugre, mocos y baba. Te encierras, odias a tus papás, a Dios, a quien se ponga en ese segundo en tu camino. Sola te duermes. Mientras se ordenan las ideas en una lucha interna donde a pesar de estar descansando trabajas el espíritu. Y así sin pensarlo te levantas.
Te das cuenta que es miércoles. “Hay comida con la abuela” piensas. Manejas pasándote todos los altos que puedas para saludar a toda la familia. Timbras.
- ¿Quién? – inventas cualquier cosa.
- ¡El pan!
- ¡Lucía pásate!- “prrrrrrrr” Se abre la puerta.
- ¡Hola gente! ¿Qué hay hoy de comer?
Saludas en friega para poder agarrar el plato y dirigirte a la cocina. Albóndigas. Te ríes dentro de ti recordando lo que significan. Las pruebas. Un milagro pasa por tus papilas gustativas. ¡Son esas! ¡Pero si son las de mi mamá! No dices nada. Sigues comiendo, un plato y otro plato. Tienes miedo del idéntico sabor y piensas que te estás volviendo loca. Terminas de comer.
Llevo mi plato a la cocina. Agradezco a las cocineras. Y sin pensarlo les digo:
- ¿Sabes algo? Me supieron igualitas a las de mi mamá. – La cocinera ríe sin parar.
- ¿De verdad?
- ¡Sí! No te miento, saben igualitas. Siento que mi mamá las cocinó.
- Jaja no te equivocas, hace muchos años trabajaba en tu casa. Yo las hacía.
- ¿Qué? – No pude creerlo. Necesitaba tiempo para procesar la información.
Lo que pensé que nunca podría pasar había pasado. Ahí estaba. La cocina, la olla, la sonrisa… me sentí pequeña. No tuve el valor para abrazarla y viéndola a los ojos me prometí que un día haría este escrito. De todo lo que sentí cuando supe que algo de mi mamá estaba vivo, aunque fuera fraude. En eso cerré los ojos acordándome de ella y le dije “Canija, tú no las hiciste”. Le pedí la bendi a mi abue Chero, y tomé las llaves y regresé al trabajo, a la vida, con miles de albóndigas en mi panza, y sabiendo que un miércoles próximo, cuando se repitiera el menú, estarían de nuevo nadando entre el caldo esas bolitas de carne que milagrosamente regresaron a mí.
La vida da muchas vueltas, es bueno detenernos en el estudio a meditar antes de subirnos a todas ellas. Pero tampoco es bueno seguir acostadas cuando ya despertamos… porque se nos enfrían las albóndigas… y se nos va la vida.


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