Por Lucía Orozco | Miércoles 02 de mayo de 2012
“Aquí el primero que se enamora pierde…”
- @Lucialadeflor

Foto en honor a @psicologuito
“Desinspirada” Tomé mi lap y me largué al Starbucks de la Madre de Dios como gringa en domingo. Saludé a varias amigas y les dije me disculparan pero tenía que sentarme en un rincón si quería escribir algo.
30 minutos después, una hoja en blanco y dos mentadas a las musas, salí a distraerme con “las chavas”. Me dio mil risa que disimulé como reportera profesional cuando escuché su plática:
“Guey, neta, ya no salgas con él” y en la otra mesa un “No le marques, espérate a que se reporte y el martes que lo veas sí dile que se pasó.”
“Hombres” pensé. Los dates dominando la conversación de dos grupos de tapatías hermosas y llenas de cafeína. Entonces, sin decirles que habían sido el motivo de mi inspiración, me pregunté por qué en el amor, siendo de la misma ciudad, no podíamos entendernos.
Lo que más me da tristecita, es que pareciera que literalmente el amor se ha convertido en un campo de batalla. Tapatíos y tapatías se declararon una pseudo guerra fría donde la ley del más fuerte gana y el primero que se enamore pierde. ¿Les pasa eso en sus estados?
Ja! Eso me recordó a las guerritas de broma que hacía con mi hermano David, que empezaban con golpecitos, luego trancazos y al final las uñas y jalones de pelo entraban a primer plano. Todo envuelto en una discreción siniestra para que mi mamá al volante no tuviera que voltear y decirnos sin compasión “se bajan aquí mismo”.
Pues bien, sintiendo que puedo ayudar a una causa y porque me considero fiel rescatadora de los valores del amor y porque como todas yo también quiero ver a ese niño hermoso todo lleno de gel afuera de Yomood de Rue 360 con una rosa en su espalda, esperando a aquella niña de pelito negro. (¡Es en serio! Me tocó esa escena hace unos meses cuando recién las abrieron y casi lloro)… Por él, por mis convicciones y para que Gini Villareal jamás se quede sin chamba de florista, es que siento que tengo la necesidad decirles esto:
¡Hombres! No se sienten en la banca. ¡Mujeres! ¿Quién les dijo a ustedes señoritas que eran el entrenador? ¡Dejad al Romeo ser Romeo!
Lo que pasa es que por hacernos “las modernas” nos acostumbramos a la falta de caballerosidad y eso es algo que como niñas debemos cuidar, o si no, nos va a pasar lo que a nuestras canciones favoritas, que en los noventas las invadieron 12 segundos por un rapero que entra en escena sin preguntarnos.
Así, mediante esta columna, en los espacios de “Idiosincrasia del amor” prometo escuchar todas sus dudas, preguntarle a los demás en mini encuestas en cafecitos con amigas o chelas con niños (si es necesario ponerme cachucha y bigote para investigarlos lo haré), informándome de lo que sea necesario para que esta guerra termine. A cambio recibirán un Guadalajara lleno de amor y yo pediré en recompensa una copia de las llaves de la ciudad. ¿Qué les parece?
Los dejo con algunos comentarios de algunos tapatíos que me encontré en el camino…

Adriana Ceballos.
@adri_ceballos
Creo que la gran mayoría de nuestra “falta de entendimiento” está en la diferencia de sexos y no en el lugar donde nacimos, aunque también la cultura juega un papel muy importante en los roles que jugamos en la sociedad y ésta influye quizá de más en Guadalajara. Pero bueno… en cuanto a las diferencias me parece que las niñas somos complicadas, al menos a la hora de expresarnos pues no decimos las cosas que queremos, o al menos yo, quiero que me adivinen el pensamiento y si no es así nos enojamos o hacemos un berrinche que menos entienden. Me parece que los hombres en contrario pueden ser demasiado honestos y un tanto duros en la manera de decir lo que quieren o hablar las cosas.
Toño Sayeg
@TonoSayeg
Pues porque en GDL no hablamos o no nos atrevemos a decir las cosas de frente, ¿Por qué no decir me gustas o lo que sea que estemos sintiendo en vez de esperar a que otro tome la iniciativa?

Vero de la Garza
@verrouss
Jajaja en Guadalajara? En todo el mundo dirás no? Uff la pregunta del millooon… porque no respetamos la forma de ser de la otra persona y no compartimos, vemos la vida taaan diferente que en un punto buscamos nuestra dirección tratando de que el otro viva o acepte eso.

Karen Rizo
@karenrizzzo
No es sólo en GDL es en todo el mundo y es porque hay diferencia en la forma de pensar y ver las cosas. La solución está en ponernos en los zapatos del otro para que las cosas funcionen.

Felipe Gallo
@fgallok
Es un conflicto tan viejo como la humanidad. Se nos han impuesto roles sociales tanto a nosotros como a ellas y eso se me hace una gran ironía de la vida pues están tan mal y lo sé por mi exilio de mi querida Tapatilandia, donde creo que las mujeres se cansaron de ser “tapatías florero” es decir, esas niñas que tienes que mantener con casa, perro y camioneta, y donde a cambio de cumplir con eso como hombres, tenemos el derecho de hacer lo que queramos mientras seamos proveedores. Por eso creo que en GDL no nos entendemos, porque para entenderse hay que quererse, choteado pero cierto. Un beso y abrazo ya que en esta época de balazos, ambos se agradecen.
Por Lucía Orozco | Lunes 30 de abril de 2012
Porque no hay nada que se le compare al amor de una mamá,
les dedico esto a todas que tienen el privilegio de serlo.
@lucialadeflor

Les quiero compartir una sesión de fotos acompañado de un texto que escribí para las mamás en su mes.
El photoshoot fue a cargo de la leche NIDO Excella Gold, quien seleccionó a doce mujeres del Distrito Federal y Guadalajara como íconos de mamás trendy, únicas, exitosas y ejemplares ya que día a día se entregan al máximo como personas llenas de metas y sueños. En pocas palabras NIDO las considera mamás modelo por el hecho de que son mujeres que no dejan de tener ese amor incondicional por su familia y por ellas mismas. Es por eso que a cargo del fotógrafo Gregory Allen se realizó una sesión de fotos donde se capturó a estas mamás especiales tal y como son: Guapas, alegres, llenas de vitalidad y sobre todo que representan la máxima expresión a la que aspira toda mujer y es su realización personal.
Así es como ellas vivieron una experiencia llena de risas y diversión donde Sara Galindo fue la asesora de imagen que cuidó cada detalle para que estas mamás reflejaran lo mejor de su personalidad. Los dejo las fotos backstage de esta exposición que pronto les tendré detalles.

Las mamás son: Claudia Lizaldi, Sophie Gómez, Paulina Díaz Ordaz, Mariana Alaman, Sissi Cancino, Patricia Fajer, Elda del Moral, Joanna Faria, Ana Paola Luque, Renata Álvarez y Valeria Álcala.

Nunca pensé que escribir sobre el día de las madres sería tan difícil para mí, si todo el tiempo pienso en ella. Y decepcionante fue tener que hacer párrafos y borrarlos durante toda la semana. Hasta que un día antes te presionas y lo haces.
La relación entre mi mamá y yo desde hace quince años ha sido la interpretación de sus enseñanzas de cuando estaba pequeña, fue lo que me dejó antes de irse y para mí son una alberca de pelotas de colores donde me sumerjo cuando me siento triste, alegre, decepcionada, aterrada o sola.

Y es que el amor no se olvida y menos el de una mamá, que se mete en las venas y circula todos los días como el tráfico de López Mateos. Es sólo que como ya no está, comencé a verlo de tantas formas tan distintas.
“Por el amor de Dios no pongas frases de mamás” Me dijo Belén Zapata, reportera de CNN que por cierto está a dos escritorios de mí. Era mi carta fuerte y me sentí mal por haber caído en escribir algo tan ordinario. Pero pasando por todas las ideas creativas volví a la misma, porque de lo que más recuerdo de ella son sus frases tan repetitivas que fueron adquiriendo un significado tan diferente al pasar de los años, hasta el punto de convertirse en parte de mí, así como yo soy también parte de ella.

Por ejemplo, nunca me dejaba prender la tele antes de darle gracias a Dios por haber amanecido. ¡Como odiaba eso! ¿qué más le daba? “Lo hace por fregar” pensaba, amanecemos todos los días, pero ¿qué hay con la hora de las catapixias?
Que risa, ahora lo entiendo todo, lo que ella quiso decir era que no empecemos el día sin agradecer, sin reconocer nuestra fragilidad y nunca perder la capacidad de asombro de despertar con vida. De amanecer. ¡Qué bonito es amanecer y no nos damos cuenta! Quién iba a pensarlo, diez años más tarde pinté un cuadro de una mujer recién levantada y le puse de título ese verbo que damos por hecho “Amanecer”.

Lucía, no hables con la boca llena, decía, y yo creí que se refería al bolo alimenticio cuando significaba que pensara las cosas antes de decirlas, que masticara las ideas, porque las palabras están llenas de consecuencias, son poderosas y pueden cambiar el curso de la vida. Lo que me estaba diciendo es: no pronuncies algo antes de ordenarlo en la mente. Si lo sabré hoy, que me gano la vida por escribir palabras.
Y cuando se refería a ¡Ahorita es ahorita! Quería gritarme que la vida se vive una vez ¡levántate! No dejes que el tiempo pase por encima de ti. ¡Hazlo! ¡Atrévete! Ve y cómete la vida como nieve de limón.

Y la típica ¡No salgas hasta que arregles tu cuarto! Significaba ¡juega limpio! Acomoda tu vida antes de enfrentarte a ella, así verás más claro, créeme… y come bien para que crezcas sana y fuerte se refería a aliméntate de amigos que te hagan crecer como persona, aléjate de la comida chatarra que sólo da placeres momentáneos, júntate con quien te haga ser mejor. Y ¡cuídate mucho! Era para decir que eres responsable de ti misma… allá afuera hay tantas cosas a las que vas a enfrentarte y aunque a veces lo quiera, no puedes estar todo el tiempo bajo mi sombra como cuando eras una bebé. Ya eres grande, así que confío en ti, pero cuídate.
¡Mira nada más como vienes! Era para decirme que que bueno que regresaba pero, así no fue como me dejó. Lo que estaba tratando de decirme es no des pasos hacia atrás, toma una pausa, analiza tus faltas y continúa tu camino…

“¡Te dije cilantro!” aprende el gran valor de escuchar, te ahorrará incalculables discusiones, te abrirá puertas de par en par y te hará cultivarte de los demás. Y recuerda ¡Aquí no es restaurante! Tienes que ponerte en el lugar de los demás, a practicar el valor de la empatía y de ver por el otro, de agradecer lo que hacen los otros por ti. Además ¿Cuántos niños no estarán deseando ese plato de comida y tú rechazándolo? Porque la vida te ha brindado grandes oportunidades y tienes la responsabilidad de ver por el mundo, por ellos, por aquellos que no tienen las mismas bendiciones.

Cuando me decía ¿Pues dónde andabas? Quería decirme que una madre siempre va a estar buscándote, estés donde estés, va a estar contigo… eres parte de mí y sé lo que sientes, sé lo que piensas, a mí no me puedes engañar, conozco tus sentimientos y por más que huyas, voy a ir por ti.
Pero la frase más hermosa de todas y a veces es la que menos queremos escuchar es… “Te lo dije”, porque quiere decir, ya hablé todo lo que pude hablarte, te dije todo lo que pude decirte, te amé todo lo que pude amarte y te enseñé todo lo que pude enseñarte, ahora sal y vive tu vida ¡que es hermosa! Y si necesitas que te lo diga más veces escucha tu corazón porque si hay alguien que ha estado contigo desde su primer latido fui yo. Y en el último mío, tú. Pero sigo aquí y eso te lo repetiré cuantas veces quieras. ¡Nada de que nos olvidamos una de la otra ni que ocho cuartos!
Una mamá nunca dejará de serlo, encontrará la forma de regañarnos donde estemos, de hacernos sentir queridos donde estemos, la recordaremos si un día nos toca educar a nuestros hijos, no en vano es lo más sagrado que tenemos, no en vano es imposible que las olvidemos. Por eso puedo decirle a todas las mamás que se sacaron un diez y no sólo en mayo.
¡FELICIDADES MAMÁS!

Por Lucía Orozco | Jueves 19 de abril de 2012

Ayer hablé con una amiga de la vida… ella me cuenta que a pesar de sus esfuerzos extrahumanos a veces no ve resultados, que es desesperante cuando pasa y nos invita a permanecer en un círculo vicioso donde hago las cosas sin saber por qué puesto que no me veo avanzando. Como hamster corriendo en el círculo…
Mientras esa hermosa mujer hablaba pensé en Farmville. Me acuerdo (cuando tenía esa aplicación que consumió horas de mi ser) que una fruta chafa en dos horas estaba lista pero valía menos y si quería cosechar algo más “acá” tardaba hasta semanas. Eso, traducido en la vida me hizo pensar que mi amiga con la que hablé anoche, como se encuentra cosechando cosas valiosas, no ve que salga ninguna fruta de su plantita que riega y riega y es cuando nos sentimos vulnerables y pensamos que no somos fuertes, cuando en realidad lo somos.
En el intento de ver un resultado algunos abandonan sus sueños ¿Quién de ustedes sigue sus propósitos de año nuevo? yo ya ni me acuerdo de los míos, lo que sé es que este es mi año, el año de cambios, de quitarme telarañas, de tomar impulso y no detenerme y mi fortaleza la encuentro en la niña exterior que ha sido la que me ha ayudado a tomar las decisiones más sabias: Anímate, si te equivocas no pasa nada, hazlo, despiértate, sonríe, burlate de tus desgracias, anímate otra vez, perdona… así son los niños. ¡Qué simple! Que hermosamente simple.
Y claro que vivir como un niño cuesta y cuesta mucho, porque ideas increíbles y modos de hacer las cosas todo mundo podemos decir. Un consejo cualquiera, pero aplicar las cosas y convertir estas letras en acciones es lo que me ha causado las cicatrices más profundas pero también las enseñanzas más tiernas y el crecimiento más sutil que me hace no darme cuenta que estoy avanzando pero un buen día sonrío de ver que en realidad nunca nos hemos detenido.
Por eso, previo al día del niño, que es un día que ¡AMO! Les dejo este texto que creo que habla un poco de esto… ojalá les guste, los quiero a todos, sus comentarios no saben cómo me hacen mi día, a veces que me mandan uno por la noche y yo no he dormido o en la mañanita amanezco y alguien ya me leyó me hace sentir feliz. Siempre que estoy en la noche con amigas o algo así y me llega un comentario sonrío y mis amigas piensan que es “el niño que me gusta” pero no, es un mail de WordPress que me avisa que alguien me leyó y comentó. ¡Me encanta!
Les mando un beso muy grande y los dejo ahora sí con este escrito, perdonen mi pausa de algunos días pero como les digo, este es mi año de cambios y entre tanto andar pensando me costó trabajo llegar a asimilar esto que ahora les escribo…
¿ADULTO O NIÑA EXTERIOR?

(Arriba de la flor, esa chimuela, soy yo)
No sé en qué momento dejé de peinarme dos colitas con limón, graduarme, manejar en carretera, tomar mis propias decisiones y ser lo que algunos llaman ridículamente “un adulto”. Según yo la infancia no se acaba nunca. Y es que yo siempre peleo que lo que tengo es un “adulto exterior” lo de niña interior es obvio, pero la máscara de “ñiña drande” sale porque tenemos que enfrentarnos con la vida. Que raro “enfrentarnos” se escucha como si fuera una guerra. ¿Lo es?
Me acuerdo de tiempos atrás y me da risa como cuando de niños todo queríamos hacer solos. “Yo puedo” decíamos y la cuchara nos manchaba todos los cachetes mientras la comida se caía de la boca. Ahora daría lo que fuera por poder pasar el control de mi vida como lo hacía con mi hermano cuando me pasaba de nivel en el Nintendo. ¿David me pasas este “mostro”? Ya llegué a Koopa.
Paciente y seguro te pasaba de nivel y aunque sabías que el mérito no era tuyo lo celebrabas y llegabas al mundo en el que podías subirte a caballos, o mejor aún, cuando tu hermano se sabía un “truquito” y te daba muchas vidas. Que delicia.
Tomar el control de nuestra vida es como las rosas, muy bonitas pero llenas de espinas. Así que tal vez la vida no sea una guerra en sí, pero sí se conquista.
Los dejo con esta canción: 
Por Lucía Orozco | Lunes 26 de marzo de 2012

A veces que quiero escribir pienso en mí como una
despensa. La de mi casa es grande y café. Es viejita pero la quiero mucho.
Cuando era niña estaba llena de cereales infantiles y chocorroles. (A mí me
gustaba Capitan Crunch).
—————————- o – o – o ————————–
Cuando me siento (o acuesto) frente al monitor, es como cuando abría la despensa con aquellos anaqueles que no alcanzaba de niña. Miro de un lado a otro, de arriba y abajo, buscando lo que se me antoja. ¿Dulce o salado? ¿Caliente o frío? ¿Qué comeré? Así mis dedos en el teclado. ¿Tristeza o alegría? ¿Amargo o dulce? ¿Qué escribiré?
No hay nada más complicado que elegir al empezar a escribir… después de eso es sólo masticar el tema. Pero creo que lo importante es el paso en el que uno abre la despensa, porque lo que está dentro es de lo que te alimentas el alma, lo que vives, lo que guardas en el corazón, de lo que está echa tu vida.
Debo aceptar que a veces los problemas del día invaden lo primeros anaqueles, y cuando quiero lo hermoso de arriba, al trepar sobre los pendientes no alcanzo y por eso me vuelvo inconstante.
O a veces me impresiona tener tantas banalidades que pueda llegar a declararme anoréxica de espíritu. ¡Dios mío! ¿Anoréxica yo? ¡Sí! Creo que los días banales pasan uno a uno llenando los anaqueles y cuando menos nos damos cuenta , ya no hay nutrientes en el alma.
Y ¿Qué pasa cuando morimos de hambre? Nos ponemos de genio y le gritamos al primero que nos dirige la palabra. Vendemos nuestra alma al primero que ofrece unos tacos al pastor. Así con el espíritu. Nos olvidamos de lo mucho que valemos y nos vendemos al primer postor. Por sentirnos solas, por estar anoréxicas de corazón. Hoy me di cuenta de esto y ¿Saben qué? No me siento ni mal ni culpable. Es una experiencia más que la vida me ha dado para sonreír, dar la media vuelta, tomar mi ipod, mis shorts, mi blusa, mi sombrero, las llaves de mi cherrary e irme al súper.
¡Nunca te olvides de lo mucho que vales! Y no te sientas culpable por ser anoréxica de espíritu. Sonríe y nos vemos en el Súper. Yo voy por unos Capitan Crunch y un CD que me repita una y otra vez lo hermosa que es la vida y lo poco que vale la pena alimentarse de comida chatarra.
Por Lucía Orozco | Viernes 23 de marzo de 2012
“TODOS SE ENAMORAN EN PRIMAVERA MENOS YO”

No te has enamorado
¿Tu culpa o del destino?
Por
@lucialadeflor
Lucía Orozco
En primavera hasta el burro se enamora ¿Y qué hay de nosotros?
Por lo visto el amor no es como la fila de las tortillas, que estas formado perdiendo el tiempo pero sabes cuantas personas están delante de ti y ves avanzar la fila. ¡No señor! El amor es como el tráfico, no sabes a qué hora vas a avanzar y si acaso lo harás. Si alguien se te va a meter, si vas a chocar o si te va a cargar el payaso con una manifestación. Pero aún así los que piensen que es momento de entregarle todo a manos del destino, considero que están equivocados ya que tenemos mucha tarea por hacer antes de pensar que la vida no ha querido que estemos enamorados. ¿Listos?
He aquí unos puntos tomados de mis fracasos amorosos y mi #ForeverAlonismo que indican que tal vez no están dejando al cosmos que actúe:
1.- Enamorarme es lo único que importa.
Si crees esto entonces estás como dice mi mamá “poniendo todos los huevos en la misma canasta” pensando en que la verdadera y única felicidad está en encontrar esa pareja ideal y no te culpo, probablemente sí nos haga más felices, pero si todo depende de ello entonces ¿Dónde quedas tú? En fin me vi muy radical pero en serio ¿Qué porcentaje de tu vida crees que consideras en invertir tus pensamientos y hasta manera de arreglarte y lugares a los que sales sólo por enamorarte?
A vedá!
Consejo: Si de verdad lo más importante en tu vida es enamorarte, busca los hobbies que más te gustan e invierte tiempo en ellos, ya que al menos te vuelves más atractiv@ cuando piensas en ti. Si no es lo más importante, ¿Qué haces invirtiendo todas tus energías en ese proyecto que no depende sólo de ti? Además, es importante que la pareja que encontraremos tenga cosas a fines a nosotros, así que qué mejor que aferrarnos a lo que nos gusta y explorar si por ahí hay alguna preciosura que amarrar. Jaaaaa.
“Cuando menos lo piensas te llega” es un dicho que nos dicen nuestr@s amig@s y creo que en este sentido tienen razón, ocúpate de ti, ya llegará. Claro que hay que estar atentos cuando veamos un posible futuro exnovi@ a la puerta. Jaja.
2. Vivo en el pasado.
¿Ya superaste a tu ex? No, neta ¿Ya l@ superaste? Como dice mi mamá cuando no tendí mi cama y digo que sí: “SeguUuUura” jajaja ¿Ya saben qué tonito de mamá digo?
Pues bien, es importante que hagamos conciente si estamos viviendo en el pasado o en el presente (o incluso en el futuro ya que conocemos a alguien y a los dos segundos ya programamos cómo saldrán nuestros bebés o si nos gusta su apellido puesto que así se llamará toda nuestra descendencia).
Vivir en el pasado o en el futuro es enfermizo. Es bonito recordar y es bonito tener expectativas pero el hombre o mujer de nuestras vidas tiene el súper poder de identificar si vives del pasado o del futuro. #Conper
Síntomas de que vives en el pasado:
· En un date mencionas a tu ex. Cómo cortaste, cuántos primos tiene o que te regaló esa pulsera que traes puesta. (Y cortaste hace 7 años y medio). #Poeeesss
· Comparas a tu galán o galana con tu ex. “Ella es menos cariñosa, él es más inseguro”. ¡Claro! Nuestros exes (o heces como dice @JuanaEstaChueca) están en un altar porque el pasado siempre tiende a sobrevaluarse.
· Aún le echas “ganitas” para toparte a tu ex. Vas con tu date a un lugar que sabes que a él o a ella le gusta, etc. (Practicando el stalkerismo a su máxima expresión).
- O qué te parece el ahora recurso muy utilizado por todos: Stalkeo virtual. Llámese Facebook o ver sus tuits para saber en dónde está. (Obbbveeooo nunca lo he hecho) #AyAháSíntomas de que vives en el futuro:· Lo conoces y ya le dices a todas tus amigas que estás enamorada. (Con este síntoma ya visualicé a todas mis amigas botándose de la risa acordándose de que siempre hago esto, alguien dígame que también lo hace o me voy a sentir feito).· Tienes una “corazonada” y más que una “corazonada” son ganas de que él sea el que estabas esperando toda tu vida. (También padezco de este mal).
· Haces planes de acuerdo a tu agenda: El tres meses es mi cumpleaños entonces ya tendré novio y en noviembre se casa fulanita y ya visualizas que vas a ir con él… cuando has salido con él tres veces.
· Esperas que él o ella estén sintiendo lo mismo que tu… exactamente. #Conper
· Justificas sus faltas de interés y malinterpretas las señales. #TeniaMilChamba
Consejo. #StopSopa!!! Deja de escuchar la canción que te recuerda a tu ex y hablar de él, atrévete a conocer lugares nuevos aunque sepas que no habrá chic@s guapos. Traza tu camino, quien quiera seguirte bueno, no temas porque al imponer tus valores y tu persona el otro salga corriendo… ¡Que corra! #Conper
Mantente firme a vivir día a día como los alcohólicos anónimos. No esperes su llamada, haz tus planes y trátal@ como si no te gustara y fuera un amigo o amiga, así empiezan las relaciones más padres, lo peor que puede pasar es que tengas un nuevo amigo… o amiga, así que ten paciencia.
3. A penas l@ conozco y ya quiero saber si le gusto o lo que siente por mí. (Créeme ni él o ella lo saben todavía).
¡Rápido! ¿Qué somos? ¿A dónde vamos? ¿Quieres tener hijos? Que manera de arruinar el “estar quedando”. Escucha nuevamente estas palabras… “Estar quedando” Ahora obedécelas y ¡Quédate! no avances, cuando sean novios extrañarás la manera lenta en la que te conquistó. Y si no lo son te habrás divertido 6 citas en vez de 3. (Punto para la cartera femenina y masculina ya que gastamos más cuando estamos solteros).
En fin ¿Por qué es que somos tan impacientes cuando alguien nos gusta? ¡Que alguien me explique! #SiDeFavor
Queremos que ya firme un contrato de que “quiero andar contigo en tres meses pero dame chance”. Cuando es lo más divertido al esta explorando un nuevo ser que tiene mil y un historias que contar y descubrir si le gustas o no.
Otra cosa y me voy a escuchar muy mocha pero lo creo firmemente: es padrísimo platicar y platicar y platicar y platicar… los besos y el toqueteo puede esperar o puede estar presente pero no se olviden de que les alboroten las neuronas más que las hormonas.
Consejo: Tómate un simplex o métete a todos los cursos del mundo y mantente ocupado o si quieres tomarlo por el lado más maduro, comprender que el proceso es divertido y no tiene por qué angustiarte. ¡Lee! Saca a pasear a tu perro o visita a tu abuelita, pero hay que entender que cuando estamos saliendo con alguien nuestro mundo sigue rodando y no podemos meterle una dosis de intensidad a todo como en la película de “Click” y adelantar para ver si se va a armar o no. Les confieso que a veces los fracasos son más divertidos. ¡Créanme vivo de ellos! #ForeverAlone
Una vez que dominamos el hecho de dejar de querer enamorarnos todo el tiempo a toda costa porque no olvidamos al ex y necesitamos vivir en estado de “enamorado o enamorada” nos daremos cuenta de que el hombre o la mujer de nuestra vida… tiene que estar en nuestra vida… es decir, si te encanta cantar en el coro de la Iglesia, estará en esa vida que llevas. Si te encanta viajar lo conocerás en el tren de París a donde se te antoje. Si te gusta leer l@ conocerás bajando las escaleras mientras se te caen tus libros y él tiene el mismo. Es decir… para que alguien sea el hombre o la mujer de tu vida… primero necesitas tener una.
Voy a leer como veinte veces este texto porque una cosa es que escriba las “netas” y otras que las practique jaja. ¡Hasta la próxima!
Por Lucía Orozco | Miércoles 14 de marzo de 2012
El amor, egoístamente efímero, inconfundiblemente definido por los grandes, pluralmente vivido por incontables, conocido por pocos. Penetra, actúa, acentúa la locura menguando la razón y aún así matemáticamente perfecto… suministrando resultados infinitos.
La gracia de recibir, la lucidez para dar, y en el medio la pequeña línea de traumas e insatisfacciones.
Irritadas las estrellas buscan capturarlo, lo saben quebrantable, lo reconocen valiente y entre experiencias tan diferentes hasta los más sabios han quedado confundidos.
Un firmamento de posibilidades, amor eterno, amores fugaces… aquellos que te dejan, aquellos que tú olvidas… y los más queridos y menos cuidados… los incondicionales… cada uno omnipresentes en etapas de una vida fragmentada por el tiempo, que arrugó la frente de pensadores contemporáneos y ancestrales.
Siendo así un significado tan relativo, conlleva una verdad que es absoluta:
El amor no puede ser definido…
concreto, preciso, determinado…
acordado, estipulado, entrometido…
desleal y en medida dosificado.
Por Lucía Orozco | Lunes 27 de febrero de 2012

Siempre he pensado lo hermoso que es el suspirito cuando acabas de llorar. Sube, sube…. baaaaja. mueves la cabeza a un lado y al otro respirando por la boca inconscientemente, como con el hipo. Los labios están rojos, tienes saliva de más, sientes los ojos hinchados y el camino de gotas que se secó mientras que los mocos hacen fiesta en tu nariz.
Pero el suspirito… ese se las lleva todas, está lo máximo, es un acto pequeñito e involuntario que anuncia el término del deshaogo y la continuación a las actividades normales.
¡Qué bonito el acto de llorar! Liberación, arte, expresión máxima de un sentimiento, pérdida de razón para dejar que reine el corazón que palpita lo suficientemente rápido y se toma de la mano de tus pulmones para que expulses todo ese dolor, rabia, decepción, tristeza y muchos otros sentimientos que a veces como no los entendemos los externamos a modo de agua que corre por los ojos.
Llorar, lo primero que hicimos al nacer, un acto que se puede hacer de felicidad o de tristeza, una acción pura, inevitable, respetable y sin ganas de ser juzgada. Llorar es mostrarnos vulnerables, aceptar que sentimos y no olvidar que antes de ser licenciados, abogados, padres, madres, hijos, niños, grandes… somos seres… seres humanos.


Por Lucía Orozco | Jueves 23 de febrero de 2012

Siempre he creído que es una estúpida idea la que les inculcan a las niñas con tanta película de Disney. Esta irónica situación la defino como “La creación de un príncipe azul” convirtiendo a las probrecillas niñas en inútiles mujeres en busca de un hombre que las saque de su miseria. Pero hoy estuve pensando en algo muy cierto: ¿Por qué no soñar con un príncipe? quitando obviamente todo ese rollo del aspecto coodependiente. ¿Qué hay de malo en querer alguien hermoso? “Que no existen” me dirán algunos. “Que el hombre perfecto es irreal”. Y seguirán teniendo razón; pero entonces pienso en muchas mujeres que considero competentes, grandes y fuertes; delicadas cuando tienen que mostrar su lado tierno, su lado femenino y unas fieras cuando se trata de defender lo que quieren o de enfrentarse a la adversidad. Mujeres que yo llamaría princesas.
¿Por qué ellas no pueden pedir un “príncipe”? ¿Tendrán que conformarse estas princesas con algo que no las llena sólo porque existe la teoría de que no hay hombre ideal? Se que suena algo extremista pero justamente hoy pensé que si tuviera que irme a alguno de los dos extremos: a la resignación o la exigencia; prefiero dejar atrás el camino del conformismo… ¡Y que vivan los cuentos de hadas!
Por Lucía Orozco | Jueves 23 de febrero de 2012

Se me fue Julio… un día sin despedir… sin brazo para decir adiós y sus ganas de no verme ahí, en el mismo lugar de siempre, fue un impulso que de pronto le pescó el corazón.
“Está enfermo” Pensaba, por eso no viene a verme. Pero todavía me quiere… no me dejaría así nada más después de todo este tiempo. Después de tantas pláticas de minuto y medio en los que intercambiábamos la mayor información posible antes de ver la luz verde que me forzaba a decir adiós…
Así era él… y tal vez hoy sin admitirlo lo extrañé. Tenía que decirle que había amanecido feliz y que iba tarde al trabajo. Pero no estaba para contestarme que llegar tarde no importaba y que la vida era más fácil que estar preocupada. Además de aquellos chicles que siempre me regalaba.
Entonces acepté el hecho, Julio no regresaría, no sabría hasta dónde le crecerían sus chinos de la nuca que todos los días me enseñaba y no estaría ahí todas las mañanas para darme un lento hola y un rápido adiós.
Nos conocimos el día que decidí ignorarlo…
- ¿Chicles?
- Ahorita no traigo gracias. – Frase aprendida desde la infancia.
- No importa güera. ¡Llévate unos!
Sonreí, y los tomé gratis aún sabiendo que con mi cartera podía comprar todos los que tenía, pero entendí que él quería dar… que todos los días estaba ahí parado para recibir y ese día quiso dar y se lo permití. Tomé los chicles y me despedí.
Al poco tiempo me nació comprarle unos, aunque no los necesitara… y al pagarle fue cuando nos hicimos amigos.
- Toma – Le tendí una moneda de $5
El se rió y me acercó la cajita de chicles para que la depositara ahí. Entonces hice conciente algo que ya había visto: No tenía brazo. Nos reímos. Le puse el dinero en la cajita y sentí a lo que sabía la gloria.
Así pasaban los días. Amaba saludarlo, buscaba que me tocara el alto y que me dijera cosas que ya sabíamos: El clima, las chivas… que iba tarde al trabajo… y él sus chinos que seguía dejándose crecer…
Y cuando más te encariñas o piensas que estará a diario es cuando a veces las cosas terminan. Era tan puntual y constante nuestra amistad que yo creí que iba a tenerlo para siempre.
Pero todo llega a su final y cuando menos lo pensé ya no estaba y ahora estoy acostumbrada a ello, pero ahora que se casa una de mis mejores amigas y una alegría me brinca adentro desde que me levanté quería decírselo… quería tanto decírselo…
Pero la vida no es cruel (no se quién inventó ese dicho… tal vez era sarcasmo). El problema es que ante las pérdidas dejamos de ver lo que tenemos enfrente y les explico porqué.
Desde hace mucho que se me va el tren… literalmente… la mujer que reparte “El Tren” en las mañanas ni siquiera le abría la ventana de mi coche porque me chocaba tener tiliches en mi asiento. Pero la pérdida de Julio me hizo saludarla de cuando en cuando… así que después de unos siete u ocho saludos le abría la ventana para recibir el tren…
Comencé a notar que ella siempre estaba de buenas; se veía una persona inteligente, educada, no sé, me daba buena vibra entonces decidí bajar mi vidrio siempre que estuviera en ese alto y nos sonreíamos con naturalidad y volvía a saborear la gloria, sentirte vivo y miembro de una comunidad.
Pero no fue hasta hoy que aprendí la lección, aquella que la niña de la película de mi primer beso vivió… ¿No han visto la movie? Una niña de 12 años que tenía miedo a la muerte, su papá trabajaba haciendo velorios y su mamá había muerto… entonces se hizo muy amiga del niño de “mi pobre angelito” (que usaba unos lentes de Harry Potter) y un buen día él murió.
Entonces ella volvió a meterse en su concha como los caracoles cuando les picas los ojos y comprendió que el mundo “era cruel” (tal vez ella inventó la frase) y entendió que no puedes involucrarte sentimentalmente con nada ni nadie si no quieres sufrir.
Pero fue al final cuando su vecinita de overol la buscó para salir en bici (como lo hacía con el niño) y fue al final de la película cuando ella decidió decir que sí y probar la gloria: Saberse viva.
Porque estar viva significa decirle que sí al cambio… porque Dios quiso que todo fuera nuevo todos los días… hasta las células de nuestra piel.
Y así vemos el final de la película con la canción de “I got sunshine on a cloudy day…” y ella y su nueva mejor amiga andando en bicicleta…
Eso me pasó justo hoy… que extrañando a Julio le dije que sí a la vida, bajé mi vidrio y saludé a mi amiga de uniforme fosforescente y pelo negro. Y no me bastó con decir que sí, quise marcar una diferencia… entonces al poner el tren en el asiento del copiloto que generalmente va solo (#ForeverAlone) le pregunté su nombre…
- ¿Cómo te llamas?
- Gloria – me dijo sonriendo.
- Yo soy Lucía.
- ¡Adios Lucía!
Así de simple… si quieres que tu vida sepa a gloria sólo necesitas no cerrarte a ella. Las pérdidas significan que cosas nuevas vienen en el camino… tal vez no son pérdidas son trueques… pero como sólo nos quedamos viendo lo que perdimos no sabemos encontrar lo que llega.
Hoy mi amiga es fosforescente… lo suficiente para iluminarme el día… sonriente para recargarme de energías y lo mejor aún… ella no permitiría que se me fuera el tren…
Por Lucía Orozco | Martes 21 de febrero de 2012
Saliendo del gimnasio me saboreaba unos huevos rancheros así que me paré con Chantal en un café que se llamaba “Reencuentro”. Haciendo honor a su nombre me encontré con una mesa de hermosas mujeres. Me levanté y las saludé. “¿Se acuerdan de mí?” Les dije “Eres la guerita de diez hermanos” Me dijeron. Todas y cada una de las presentes habían sido mis maestras…
“Sólo quería decir que muchas veces no saben lo que hacen por un alumno que parece que ni pone atención a la escuela, hoy pienso que debí haber escuchado más y hablado menos, sólo quería darles las gracias…”
Reímos, yo en específico me acordé de aquella vez sentada en las computadoras. Tenía clase de mecanografía y no me acuerdo de la cara del profesor o profesora pero nunca olvidé una frase: “Si aprenden mal, aprenderán más rápido pero si lo hacen bien y con los dedos indicados, aprenderán para toda la vida…”
Su frase me entró tanto al corazón que aprendí bien y a la fecha tecleo como debe de ser, cosa que en ese momento no sabía que me serviría tanto.
Y es que hay algo más difícil que aprender y esto lo aprendí en la universidad de boca de un profesor: “Aprender a desaprender es lo más difícil que hay”.
Subestimamos la escuela. Olvidamos rápidamente la infancia y nos convertimos en unos patéticos adultos de poca sonrisa. Yo que había prometido no crecer, lo juré cuando compré esas plantillas en la papelería sobre el cuerpo de la mujer cuando crecía en la adolescencia. Yo no voy a crecer, me prometí. Gastaré todas mis fuerzas para no crecer. A diferencia de mis amigas que se emocionaban por tener busto y cólicos. Yo me rehusaba. Quería estar con las maestras siempre, jugar en el recreo y aprender. Que crezcan ellos así me quede sola.
Comencé a tener pesadillas. Soñaba que crecía y me volvía igual de aburrida que todas las señoras. Nunca entendí cómo pueden reunirse en un café y nadie llevar un juego de mesa. Me pareceía una tribu patética de personas sin creatividad. Mi mamá era una de ellas pero a ella la amaba y lo que hiciera estaba bien, en el fondo yo sabía que era una niña como yo y que tampoco comprendía a las señoras pero jugaba a ser una de ellas durante el día.
- Mamá, sé que debo de aceptar mi destino. – Un día le dije por la noche.
- ¿Cuál destino gorda? – Me preguntó con poca seriedad, tendría unos ocho años.
- Sé que me convertiré en una de ustedes, no conozco un adulto que siga jugando a las barbies y muñecas y tarde o temprano voy a ser tan aburrida como todos ustedes… – Mi mamá no paró de reír, creo que no entendía lo que quería decirle.
No sé que día mi niña aceptó el hecho de que tenía que dejar de llevarse juegos de mesa a los cafés. Regalar sus muñecas y dejar de creer.
Crecer, esa cosa que hacemos todos los días y en la suma del tiempo no nos damos cuenta. ¿En qué momento me rendí? Hoy me veo en el espejo y me río de verme “grande”. No saben las carcajadas que puedo echar cuando antes de meterme a bañar tengo un ratito para verme al espejo. ¡Soy yo! Pienso y una cascada de recuerdos buenos y no tan padres se me resbalan por los ojos. “Aquí estás Lucía” Me digo y sonrío mientras checo si el agua ya está caliente.
¿En qué momento llegamos hasta aquí? Todavía me acuerdo cuando mi mamá me decía “Desde aquí te veo mijita” cuando atravesaba la calle para ir a la tiendita y ella se quedaba en el coche. ¿Cuándo dejé de necesitar que ella me viera para dar un movimiento?
Mamá ¿En qué me convertí? Hace poco me graduaba y ahora no sé para dónde voy. No me quejo de la vida, me gusta, es sólo que a veces sigo sintiendo que soy esa niña de primaria asustada en una esquina cuando entregué a mis papás las calificaciones. ¿En qué momento tomé el timón?
No sé y tampoco sé si lo hice con gusto, creo acordarme que sí pero no sabía lo que significaba. Cruzar la calle sola, cambiar el cuerpo y meterme en una obra de teatro que a veces me da risa. Protocolos, compromisos, dinero a las tarjetas para no pagar intereses y miedos más grandes que el de un “mostro” abajo de la cama.
Suspiro, que rápido pasa el tiempo… pienso. Personas que ya no volveremos a ver y caminos que tampoco volvemos a recorrer. La vida es una y mientras más amemos lo que somos sin importar si ayer fuimos mejores es que podremos seguir sin detenernos. Queramos o no, crecemos. ¿Qué encontramos en el camino? Trabas, miedos, pero si queremos: plenitud.
“Aquí estamos” , con lo que aprendimos, con lo que desaprendimos, con lo que tenemos que desaprender y lo que nos falta por saber. Somos lo que sí alcanzamos a escuchar en clase y lo que decidimos no escuchar. Somos la certeza de vernos al espejo y reconocernos porque podemos. Somos memoria, somos tiempo, somos arrugas en la boca de tanto reír. Somos aquellos niños que arropaban antes de dormir. Somos clases de mecanografía y tiempo muerto en dirección. Somos los que nos reímos en la biblioteca y los que tenían miedo en la clase de natación. Somos la película prohibida que vimos y el cigarro que probamos. Somos tiempo, somos aquellas personas que salimos del gimansio por unos huevos rancheros.
Pero si algo me da seguridad es que soy también lo que fui. Cada célula de mi cuerpo aunque sea una nueva lleva guardado mi cuerpecito de infancia y mi manera tan simple de ver el mundo. A veces crecer es dejar que esa niña viva en nosotros, traerla a nuestro mundo, sentarla en nuestras piernas en la oficina y decirle que tiene que estar quietecita hasta que de la hora de comer, pero reír juntas en las juntas.
Tal vez eso es lo que me hace falta, un “Reencuentro” con mi sabia niña interior que a veces está dormida porque se cansa de tanto gritarme que quiere existir. Tal vez, si pongo atención, todavía tenga guardada aquella información que escuchó en clases y pueda ayudarme a entender esta obra de teatro que significa ser adulto. Tal vez me diga que no sabe nada pero que quiere jugar y entonces la deje, y entonces responsablemente decida ser niña para toda la vida.
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