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¡RIQUI RAN!

Obviamente dedicado a mi tía Lupe, a Laura Barba que me sugirió escribir sobre la felicidad plena y no siempre referente a la pareja y a Valeria, una personita que hermosamente me comentó que podía crecer más como escritora y que podía echarle más ganas. ¡Gracias a ustedes tres!
Este escrito es también para  todas esas personas que amanecen “tristes” por ser 14 de feb o suplican al mundo que alguien les mande una rosa… lean esto y se van a dar cuenta que el secreto de la felicidad está en dar. De veras, lean… me revuelvo y cambio mucho de temas pero si leen cuidadosamente creo que sí logré darme a entender. Los quiero.
Si me dicen que recuerde a mi tía Lupe, las cosas que me vienen a la mente son sus ojos azul grisáceo, la farmacia, partido en medio con dos chabetas a cada lado, las nuevas hojitas de la Virgen, el padre Mata… y su impresionante “¡Riqui ran!”.

- “Riqui ran, riqui ran, los maderos de San Juan, piden pan… no les dan…”

Y no se que más pasaba que acababa con la palabra “pescuezo” y haciéndote cosquillas.

¡Pero ojo! el riqui ran se le practicaba más a bebés que a niños en sí.

La tradición cuenta que se colocaba al bebé frente a ti, (o en este caso frente tía Lupe) y ella tomaba sus manitas y lo mecía para atrás y para delante mientras cantaba el riqui ran. Era infalible no provocar una sonrisa del infante en cuestión.

Pero el problema era cuando ya estaba uno grande (grande seis años). Ya tienes la edad suficiente para entender que no eres un bebé y que los riqui rans no son para ti. Es entonces que te toca ser espectador y aguantarte las ganas de gritar “¡Yo también quiero!”

¿Qué feo no? Desear algo y tener pena de pedirlo y con tan sólo seis años. En fin… el punto es que hoy, a las ocho de la mañana, poniéndome crema en las piernas (porque es una costumbre que a veces se me pasa), ¡PUM! Pensé en el riqui ran, en mi tía Lupe, en que es impresionante cómo desde pequeños necesitamos ternura, y que también desde pequeños tenemos miedo a pedirla.

No podía creerlo, de verdad ahora que lo escribo se me invade el alma de asombro. Me transporto a la escena…

El infinitamente cómodo sillón a rallas zigzag pastel (vean la foto, sólo que ese sillón no es, pero sí es la tía Lupe con Lucía la de Flor y Pelín, su hijo). Tía Lupe vestida de salmón (se me figura) y memito o algún primo más chico que yo, de esos que odiosamente aún llevaba un diminutivo en su nombre; meciéndose con una sonrisa que no puede con ella mientras mi tia lo mira tiernísima pronunciado el celestial riqui ran de una manera chiqueada y lenta…. “sssshiquiii… shaaan” levantando sus cejas para admirar cada gestito de aquel niño.

¡Qué envidia! Yo al lado de ella, con un peinado de limón, boca de caramelo, panza de pollo, zapatos de charol, cabello cenizo. Suplicando un riqui ran en mi interior. Culpándome por haber crecido y no ser tan linda como santiaguito o memín.

De pronto…

Volví a dónde estaba: Ocho de la mañana, poniéndome crema… descolgando un vestido recién planchado. Negro.

Colocando una diadema en mi cabello. Negra. Tratando de ser bonita… para el mundo… para que me quieran… para que la gente me de “riqui rans” al pasar. Para ser atractiva…

Y una lluvia de información venía a mi cerebro… ¡Y QUERÍA PARAR MIS ACTIVIDADES Y ESCRIBIR! Pero tenia que llegar al trabajo.

La claridad: saber que seguía siendo esa niña caramelo… como la de la canción… que buscaba el amor de “Una tía Lupe” …que tal vez hoy se llame “galán”… “admiración en el trabajo”… “que mi papá esté orgulloso de mí”… “que mis amigas me necesiten…” “saberme amada por Dios”… por el mundo, por un niño pequeñito que sonríe de coche a coche… por un ex novio, aunque sea nada más por ego.

Brotaron las ideas como cascadas que salían de mi cerebro y tronaban en mi corazón.

Entonces pensé en Sara, que cumplió siete años ayer y le hice un video.. Resulta que cuando lo vio se fue llorando a su cuarto porque le dio sentimiento.

Para mi asombro, le dije a Ana (su mamá), que no pensé que reaccionaría así. Que me disculpara. Colgamos… yo me quedé pensando en que subestimamos los sentimientos de los niños.

JAMAS IMAGINÉ QUE UN NIÑO TUVIERA NOSTALGIA. PENSÉ QUE ESO ERA COSA DE GRANDES… DE PERSONAS CON PROBLEMAS Y RESPONSABILIDADES QUE VIVIAN UN MUNDO MADURO…

Que inmadura fui. Pero me costó 24 horas entenderlo. Porque hoy, a las siete de la mañana, mientras me ponía crema en las piernas, recordé que los mismos sentimientos que tengo ahora, los tuve a lo seis.

El miedo a no ser tierna no ha escapado de mí. Tal vez cuando creces se convierte en miedo a no ser sensual, o capaz, o amada, necesitada, especial, indispensable…

Pero todas esas cosas no son más que sed de ser tiernos para que gente nos abrace sin pedirlo … sino porque simplemente ¡SOMOS IRRESISTIBLES!

Y si a caso no nos sentimos así, recurrimos inmediatamente a dietas rígidas, depilaciones con máquinas raras, tintes, maquillaje, esteroides (si se es hombre)…o preferimos tirarnos en el sol con aceites de dudosa procedencia mientras podríamos estar jugando en la alberca…

¿No sería más fácil pedir? Tía Lupe… ¿Me haces riqui ran?

Creo que el problema es que tenemos poco umbral de dolor hacia el rechazo… no estamos capacitados para que nos manden a la fregada y un “¡No!” podía traumarnos de por vida, crear una herida que nos haga sentir “heces” (disculpen la palabra pero es el ejemplo perfecto), y con ello vivir desdichados por el resto de nuestra existencia.

Así que es más inteligente recurrir al bronceado canceroso o incluso a una cirugía plástica que nos devuelva la seguridad y por la que apostamos recibiremos ternura.

Después pensé en mis últimas citas. La verdad ese es un tema medio extraño porque por una razón o por otra cada una es un chiste para contar. Pero lo que quiero aprovechar de ellas para complementar mi punto, es el hecho de que no me culpo por sacarme las cejas, ponerme agua oxigenada en el sol cuando voy a la playa para hacerme más guera y a veces negarlo, verme en un espejo por atrás para ver como me ven cuando voy adelante, no recargar tanto mis muslos en la silla para no verme más piernona que mi cita en cuestión, no ponerme tacones tan altos cuando él es chaparro o simplemente echarme sola a llorar los días que me siento gorda y fea.

Seguía untándome crema… pensando que era normal, era mujer y mi instinto femenino me iba a llevar por esos caminos para hacerme sentir bella y viva.

Comencé a justificarme por querer maquillarme o caminar coqueta (como la de jeans) y descubrí que al final de cuentas querer atraer era un instinto meramente animal. Come on! ¡Los pavo reales lo hacen! Entonces me quedé tranquila y suspiré poquito.

Mujeres quieren ser conquistadas, mientras los hombres buscan que ellas no puedan vivir sin ellos (porque por más de que se quejen que a veces somos intensas y queremos atención, en el fondo eso les da seguridad).

¡PERO TODO ESTE “JUEGO” SIEMPRE ME HA CAUSADO UN CONFLICTO ENORME! (Y creo que no soy la única).

Y es que a veces tengo la pregunta que pasa una y otra vez en mi cabeza…

¿Y SI QUEREMOS DAR PRIMERO? Es decir, dejar por unos minutos querer atención de pavo real y convertirnos en un labrador miel con un juguete en mano y poner cara del gato de Shrek. Simplemente porque queremos regalar y regalarnos un buen rato… y estar tan convencida de ello que no temes ser quien lo pida…

Ya escuché la voz de mil amigas, mis primas, mis hermanos…

- ¡Luego no valoran!
- ¡Va a jurar que le encantas!
- Se le va a subir
- Luego se dan su taco
- Que le cueste…
- ¡Espérate a que te hable!

Y yo que en mi seguridad hago caso, me quedo con las ganas de algo que aprendí en un libro hermoso que está basado en un cuadro de Rembrandt.

“La parábola del hijo pródigo”. De Henry M. Nowen (algo así no quiero investigarlo en Internet si está bien escrito o no).

La pintura se basa en una parábola de La Biblia que trata de un hijo berrinchudito que pide la parte de su herencia y se la gasta como tú y yo sabemos… jajaja…. Viajes, música y rock and roll…

Y después regresa con su Padre y le pide misericordia. Y obviamente después de haber leído como se gastó todo sin importarle su papá… te dan ganas de que lo ahorquen.

¡Y LO QUE HACE EL PADRE ES HACERLE UN RIQUI RAN AL DEGRACIADO!

Obviamente me dan celos. Y me remonto a la escena de la niña caramelo, el bebé sonriendo y la tía Lupe chiqueándolo. ¡NO ES JUSTO!

Bueno, pues este sentimiento es el que tiene el hermano mayor, que se quedó trabajando las tierras del Padre mientras el chiquito despilfarró todo.

Y al final, el libro hace una invitación. Dice que pasemos de ser hijos pródigos, a la etapa madura del hijo mayor que decide quedarse y después a una etapa aún más madura:

A TRATAR DE SER CARIÑOSOS COMO EL PADRE ES CARIÑOSO.

Y del mismo modo, con las relaciones de pareja, a veces pienso que por aquello del miedo al rechazo, creamos una regla infalible:

SI QUEREMOS AMAR… ANTES PEDIMOS SER AMADOS. ¡O UNA SEÑAL DE QUE SEREMOS! UNA PEQUEÑA GARANTÍA QUE NOS DE EL “SIGA” PARA DAR.

Y creo que por eso he tenido problemas en mis citas. Por más miedo que tenga al desamor o rechazo (que creo que todos hemos probado de esas aguas). A veces omito esa regla y me entrego con detalles que muchas veces no son valorados. Y mis amigas y mis hermanos me dicen:

¡Te dije!

Puede que tengan razón pero seguiré haciendo lo mismo cuando me nazca. Bueno es un tema delicado pero la esencia de lo que quiero decir es que ¡Es verdaderamente fascinante dar! Pero para poder dar, necesitamos tener el corazón lleno de ternura. Pero esa ternura no nada más se obtiene del prójimo, de la Tía Lupe, del novio o de una mamá.

“La cocina del amor viene del interior” (Ya sé, me lo “piratié” del libro de La Maestría del Amor). Pero si no nos damos los “Riqui rans” que necesitamos. Lo único que sentiremos cuando alguien le da un riqui ran a alguien mas serán celos.

Claro que eso es algo que se aprende. Gracias a Dios he recibido tanto amor que puedo decir que conozco la fórmula para chiquearme cuando me siento sola y triste. Pero también debemos aprender a PEDIR.

¿CUÁNTOS PROBLEMAS DE PAREJA NOS EVITARÍAMOS SI PIDIÉRAMOS Y FUÉRAMOS SINCEROS?

Pues bueno, así fue como acordándome de mi tía Lupe, y de UN niño de DOS o TRES años, mientras estaba en mi CUARTO, en mi QUINTO día de la semana, cuando recordé que tenía SEIS años y subestimé los sentimientos de mi sobrina que ayer cumplió SIETE… hoy… a las OCHO de la mañana, la NOVENA hija de DIEZ hermanos… Quiso compartir este texto.

GRACIAS POR LEER.

Sobre Riki ran hice un discurso donde junto con otras personas ganamos Record Guinness por el discurso más largo del mundo, yo hablé de Riki ran!

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=TCGhUx5o5A0[/youtube]

 

 

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BUSCANDO EL NOMBRE IDEAL… QUE DIGA… EL HOMBRE
¿Hasta qué punto la obsesividad por encontrar a la pareja perfecta nos impide divertirnos en el camino? ¿En qué momento la exigencia por el “hombre o mujer perfecta” deja de ser sana? Sigue leyendo…
De aquí al 14 de febrero me comprometo a escribir todos los días si me lo pides. Hablando del amor, del pasado, del miedo a enamorarnos, de la vida y de otras enfermedades ja! Pero quiero que me digas que quieres que lo escriba, si me lo piden lo hago, saliendo del trabajo me pongo mis músicas romanticonas y nos preparamos para este día que muchos “grinchs” odian pero que yo creo que es algo padrísimo. Incluso recordarlo. Lean la primera parte, si hay una segunda es porque me dieron el sí ustedes, sas? Gracias equipo. No se olviden dejar sus comentarios y sus propuestas. Un beso a todos.
Yo tendría ocho o nueve años cuando perdí. No podía entender cómo todas se manifestaron en mi contra sabiendo yo que todas estaban equivocadas, pero respetaba la democracia y acepté la derrota. No puedo entenderlo hasta la fecha, no el hecho de haber perdido, sino que todas estuvieran de acuerdo con algo tan tonto. El mundo está mal, pensé.
Todo comenzó cuando nos sentamos en el frío piso del cuarto de deportes de Chuy, un profesor al que todas queríamos. Ese día nos juntamos las niñas en la clase porque teníamos que ponerle el nombre al equipo de Kitbol, es como “besibol” pero con el pie. Yo era de las más buenas del equipo debido a que había crecido con mis hermanos quienes me enseñaron a ser ruda en los deportes y como líder positivo me habían nombrado la capitana del equipo. “Elegiremos el nombre que tenga más votos, todas pueden pronponer…”
Entre muchas opciones estaba aquella que se quedaría marcada para toda mi vida. ¿Cómo es que a Ale Moreno Levy se le ocurrió tal cosa sin sentido?
- Piensen niñas, un concepto que nos identifique. (siempre me he tomado muy a pecho los nombres que le pongo a las mascotas, a mis muñecas, ¡A todo! Creo que tienen que ser muy significativos y no sólo porque sí).
Pues bien, parece que el sermón que les di no les había servido de nada, para pronto sale Ale Moreno, una niña muy simpática aunque en ese momento no me acusó gracia y dijo:
- ¡Ya sé! ¡Globitos y corazoncitos!
Justo cuando acababa de terminar de decir “tos” de la palabra corazoncitos yo ya estaba pensando en la estupidez de nombre que era eso, pero al mismo tiempo de que eso entró en mi cerebro todas gritaron: “siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”
Ese fue el día en el que me derrocaron. No entendía por qué razón no le daban importancia al significado del nombre, el que iba a aparecer en el diploma que ganáramos, “Globitos y corazoncitos” no es que sonara mal pero no tenía nada que ver…
- ¿Por qué ese nombre? – pregunté.
- ¡Está padre! – me dijeron todas como si yo no entendiera.
El voto fue unánime, a excepción por la rubia líder pero no podía hacer más, necesitaba llevar al equipo por el buen camino y lo primero era demostrarles que la democracia era un valor primordial.
Pero odiaba el nombre, odiaba verlo en el pizarrón cuando escribían “hoy juegan Globitos y Corazoncitos contra Ositos Panda”. ¡Que asco! Los otros nombres también eran una barbaridad. Todo el mundo de niñas estaba contra mí.
Es un sentimiento indescriptible sentirte tan diferente a los demás y no entender por qué todos están de acuerdo con algo que te parece repugnante. Y peor aún es tener que forzar a adaptarte a esa situación con la que no estás de acuerdo. No podía enteneder cómo podía valerles un nombre y no pensar mejor y quedarse con la primera idea. ¡El nombre lo es todo! Pensaba.
A veces creía que yo era la que estaba mal poruqe todas creían diferente. Era tan fácil escuchar un nombre bonito y quedárselo sin pensar y comenzar a vivir y divertirse. Yo no podía divertirme con un nombre tan mediocre. Un nombre sacado de la nada, sin saber qué es lo que significa, a dónde me va a llevar y peor aún, saber que estará impreso en mi diploma para siempre. Ya no sé si quería ganar sólo por eso. Pero jugué.
Pateábamos la pelota tan lejos como podíamos y éramos un grupo muy unido, ha decir verdad me gustaba tener a Ale con nosotras. Era una niña alivianada que nada le parecía mal y todo hacía de buena gana y con sonrisas. Parecía un cupcake. Yo era una hoja en blanco con miedo a empezar a escrbir. Ella escribía y si se equivocaba agarraba otra. Yo no podía gastarme hasta saber lo que quería. Era desesperante verlas correr sin pensar en nada y yo no poderme quitar de la cabeza los estúpidos globos y los cursis corazones pero creo que ya lo dejé muy claro.
Quedamos campeonas creo… no pude disfrutar la victoria como quisiera pero así pasó.
Como tú y todo el mundo crecí. Seguía siendo esa niña obsesiva que necesitaba un concepto, una idea general para arrancar una tarea, un proyecto personal… así que ser creativa en una agencia de publicidad me vino muy bien. Siempre les insistía a todos que la campaña publicitaria debía de trabajarase bajo un concepto muy claro y definido.
En fin, algunos sabrán que me encanta revolver experiencias de la infancia ligadas a otros conceptos y hoy hablando del amor en la mañana en Manzanillo pensé que soy una niña igual de ideática para enamorarme que para escoger un nombre. Así que a modo de juego enumeré las oraciones de los párrafos de arriba pero en vez de ponerle la palabra “nombre” le puse “hombre” y esto fue lo que obtuve.
- Quería un hombre que me marcara para toda la vida.
- Quería un hombre con el que me identificara.
- Un hombre que fuera significativo.
- Un hombre al que le diera importancia.
- Que me gustara el simple hecho de verlo (anotado en el pizarrón).
- Un hombre que valiera.
- Que no sólo fuera el primero que se te ocurrió.
- Que no fuera mediocre.
- Que fuera un hombre que eliges no sólo porque es bonito.
- Que no fuera sacado de la nada.
¿Hasta qué punto la obsesividad por encontrar a la pareja perfecta nos impide jugar un divertido juego como lo hizo Ale y divertirse incluso si no ganas un diploma? ¿Cuánto tiempo es oportuno “esperar”? ¿Hasta qué punto la exigencia deja de ser sana?
Todas esas preguntas vinieron a mi cabeza y entendí que algo de razón debía de tener toda una multitud de niñas felices cuando yo era la única inconforme. Lo averiguaré un día, pensé. Y es que desde hace tiempo que vienen estas ideas a mi cabeza y saberme diferente a veces me hace pensar que “estoy mal” porque todos eligen a su pareja, se equivocan, tienen otra y son felices.
No declaro que yo soy infeliz pero es que no puedo conformarme con algo que no me llena. ¿Qué es más importante aquí? Creo que el punto radica en el que pensamos que “dejamos de vivir” mientras elegimos el “Nombre” u “Hombre” en este caso.
Para esto quiero que lean mis dos columnas dedicadas a la soltería, parte uno y parte dos y cuando terminen sigamos con esta conversación y descifremos el misterio.
¿Listo? ¡A ver los que ya leyeron no se me distraigan! (Como maestra de primaria) Voy a seguir y me duele la garganta y no puedo gritar mucho. jajajajaj que risa. A ver ya.
Bueno el caso no es hablar de la soltería sino de que creo que (no sé si sea mi caso) entramos en un royo muy “intenso” de querer conocer a alguien justo como lo tenemos en la mente y tal vez esa persona no exista, o bien, no sea la indicada para nosotros. ¿Realmente sabemos lo que queremos? Por ejemplo, si jamás le hubiera puesto a mi equipo “Globitos y Corazoncitos” y si hubiera encontrado el nombre “perfecto”, no estaría aquí con ustedes platicando de mi trauma infantil, de hecho, ahorita no me estarían leyendo, estarían haciendo otra cosa y no tendríamos esta conexión cósmica que creo que tenemos ¿tú no lo sientes así? Entonces el dicho de “por algo pasan las cosas” no está tan gacho después de todo.
Ya me hice bolas. Continuando con los globos y corazones del asco, pensé en San Valentín y el escrito cursi que seguro me tenía que aventar para no quedarles mal con el día. Pero ¿qué puedo decir del amor?  – Me dirán ustedes por saber que estoy soltera – pues les puedo decir cómo vivo este día y la manera en la que nos podemos reír de la vida cuando lo que pensamos en nuestra mente no sucede.
A ver tal vez me estoy haciendo bolas pero es que no me gusta editar. Lo que pienso es que muchas veces nos traumamos y diario estamos viendo lo que no tenemos. Si estamos solteras vemos románticas parejas dándose un beso y pensamos en nuestro interior cuándo seremos nosotros esa niña que se ve tan feliz. Y cuando estamos con novio estamos traumadas por ver a nuestras amigas que se van a ir de fin de semana todas a Las Vegas. ¿Quién entiende a los humanos? Igual con los hombres, no les pasa a ustedes también? Díganme si no se sienten identificados con la idea de que se tardaron tres años en conquistar esa niña guapísima y ya que es su novia no valoran igual su belleza como cuando la veían de aparador caminando por la calle y no podían ni hablar. No sé tal vez no sea así pero me dí a entender?
Así pasa. Somos raros. (Jaja quiero que todos sean para no sentirme tan mal) pero en realidad así es. Yo ando con mis trips de pensar que tal vez le debo de bajar un poco a la exigencia de la idealización del “nombre” perfecto y divertirme con alguien que esté al lado mío y tengamos cosas afines, creces com persona, ganas un amigo y quien quite y pase algo más.
Creo firmemente que no vamos a enamorarnos  de alguien que no conozcamos, así que dediquémonos a conocer al sexo opuesto, explorar sus gustos y sus afinidades y ser detallistas. En mi experiencia les puedo decir que las mejores relaciones surgen de los mejores amigos.
Déjense de “no está tan chida del cuerpo” o “Dicen que es medio celoso” y ¡Conozcan! Salgan con ese niño que le han dicho que no siete veces o inviten a la hermana de su amigo que saben que tiene un crush con ustedesm total, no estás jugando con ella, la estás conociendo… en pocas palabras ¡Que comiencen los juegos!
Yo por ideática no disfruté mi torneo de Kitbol y ni me casé con él jajaja. Este 14  por ejemplo, pueden salir con alguien si quieren y pasársela bien. Créanme, se los digo como niña, nos gusta que nos inviten a salir ese día aunque en el fondo digamos que nos vale y que es pura mercadotecnia. ¡Que viva la mercadotecnia si ella me lleva a pasar un día especial! Buscamos pretextos para evitar sentir, para no ser cursis, para no darle importancia al romance, al amor a una oportunidad para estar con alguien. Pero ahí andamos besando sapos de bar en bar.
Por eso ciudadanos, este 14 de febrero yo digo que no empiecen con “es que si la invito ese día va a creer que quiero con ella” y las niñas tampoco se pongan sus moños. ¡Salgamos! y Obviamente también consideremos que es día de la “amistad” no sólo de los Globitos y Corazoncitos, pero bueno, no nos hagamos, aunque con todo el respeto que mis amigos se merecen, ese día tenemos expectativas amorosas.
En fin compañeros voy a subir así este escrito, ya me harté de todos los borradores que tengo y que no subo porque “no estan perfectos” voy a dejarme de cosas, de ser la líder incómoda que se quedó con las ganas de un nombre perfecto y así se pudo haber quedado toda la temporada mientras todas las demás jugaban kitbol. (No hablo de que nos conformemos) Hablo de que a veces si vemos a alguien y no lo etiquetamos enseguida como “el hombre perfecto” ya no decidimos conocerlo más afondo pero ¿Cómo carajos sabremos si era o no si ni siquiera lo tratamos más a fondo por la barrera de haberlo etiquetado como persona casual?
Alguien muy sabio dijo “Nadie ama lo que no conoce” así que levántate del frío piso y juega.Este mensaje se autodestruirá en 10, 9, 8, órale agarra tu cel y márcale a esa persona que se te vino a la mente! (Y nada que en eso suena mi cel) jajaja broma. Hasta la próxima, no olvides dejar tu comentario y los que me hicieron caso díganme cómo les fue. Ah! Otra cosa… ¿Quieren que siga escribiendo de estos temas amorosos? jajaja dejen su comentario!
Besos y cerezas.
Lucía.
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  • Total que la cigüeña me depositó estratégicamente en Guadalajara y yo feliz. Soñé con ser reportera y ahora sé de Quién. ¿Tortas ahogadas? El día que quieras y con mucho chile. ¿La última vez que estuve emocionada? Hoy. Hoy y cada vez que escriba para ti.