Por Lucía Orozco | Lunes 05 de noviembre de 2012

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IRAPUATO, QUERÉTARO Y GUADALAJARA
Hola amigos, ya sé que no he escrito lo suficiente, no saben las ganas que me dan de quedarme un fin de semana en pijama escribiendo blogs todo el día. Pero ando con lo del libro y de eso quería hablarles.
Como saben una de mis misiones es poder vender la mayoría de los libros en persona y estoy convirtiendo en acciones esa meta con tres presentaciones iniciales abiertas a todo público: IRAPUATO, QUERÉTARO Y GUADALAJARA.
IRAPUATO
Este viernes 09 de noviembre estaré Plaza España en Irapuato 7:00pm
Más detalles en este link.
http://www.facebook.com/events/390393654367395/?fref=ts
QUERÉTARO
El sábado 10 de noviembre a las 7:00pm en Mi Barrio: dirección Corregidora Norte #336 Colonia Álamos tercera sección.
Más detalles en este link
http://www.facebook.com/events/106772072817564/
GUADALAJARA
Martes 13 de noviembre a las 8:30pm en el bar Primer Piso ubicado en Pedro Moreno #947 Esquina Escorza. Teléfono 3825-7085
Página de facebook de primer piso
http://www.facebook.com/pages/Primer-Piso-Bar/120550884698378
Espero verlos por ahí. ¡Que emoción! Se van a vender los libros y si quieren que se los firme también. Gracias por leer.


Por Lucía Orozco | Lunes 29 de octubre de 2012
Hace poco me entrevistaron sobre mi libro y me preguntaron cuál era mi hobbie…
- ¡Escribir! – Dije.
Hoy, en mi tiempo libre de comida, me quise quedar, no sabía qué iba a escribir, pero me quise quedar, esto fue lo que salió, bueno o malo sin volver a leer te lo comparto, sin pensar, porque si pensamos las cosas a veces dejamos de sentir… dime si te gusta. Yo por mi parte creo que quiero empezar a liberarme un poco y tratar, aunque ya lo he hecho en muchos sentidos, pero de encuerarme más el alma… todavía se puede más. Hoy en una clase que di en la mañana con la hermosa Teresa Macías y sus alumnas de Lic. en imagen me preguntó una niña bien linda “¿Quién es tu inspiración?” A lo que respondí que los mismos lectores, o ella misma, le dije “Ahorita eres tú, porque estoy segura que llegaré a mi casa y pensaré en lo que me preguntaste…” Somos un club de escritos y comentarios y eso me da fuerza y quiero ser mejor para ti. En fin, hoy escribí algo que salió así nomás y espero te guste. Es que me siento ahora con “mi gira de presentaciones del libro” estoy feliz y todo conociendo a lectores y que me den sus opiniones, pero como le dije a mi editora Lisa, “ya no puedo esperar para estar en pijama en mi cama escribiendo algo más”. He estado con agenda llena gracias a Dios, pero extrañaba un momentito como este, donde escribo porque sí. Porque no quiero dejar de escribir nunca. Porque no sé o tal vez sí sé por qué, me quedé contigo…
ME QUEDO CONTIGO

Tengo hambre, no quise salir a comer, contradicciones de la vida. Tengo hambre pero no me siento vacía. Hace poco elevé mi ancla y navego como la canción que siempre me llegaba al alma: Sola en el puerto de la verdad veo mi vida meciéndose en el mar, es una barca que no viene ni va… Y lo que más me pegaba… Dime Señor, a quien tengo que esperar, con que viento con que rumbo debo navegar…
Me encuentro en la cima de un sueño, y al principio debo aceptarlo, me costó trabajo recibir semejante regalo que la suma de mis esfuerzos con el apoyo incondicional de la gente que me quiere obtuvimos. Abrirle los brazos a la abundancia es algo indescriptible… es como si al hacerlo te dieras cuenta de que la única cárcel en la que habitaba era la que yo me había creado. Y al hacerlo siento que mi vida se trasforma a la nueva etapa de entender que no tenemos por qué negarnos la oportunidad de ser felices.
Cierro los ojos y vienen a mí los días de angustia, de incertidumbre, de falta de paz, de decepción, de oscuridad, los abro y recuerdo que al sentirme así de vacía y nublada seguí caminando con una leve esperanza que yo misma dejaba que viviera porque como dicen por ahí, es lo que muere al último.
Y con todo el dolor que pasé me río y me doy las gracias por creer en mí. Aunque en el fondo no creía en el fondo sí. Y lo único que me queda de todo esto es una energía acumulada de que te pase lo mismo a ti. Que abras los brazos a las nuevas oportunidades, que improvises, que te mires al espejo después de enamorarte de ti dejes que se enamore alguien más, que dejes entrar sorpresas a tu vida y te des cuenta de que después de la noche viene el día… siempre.
Que al final nos encontremos bailando en la lluvia en espera del arco iris, descubriendo que los días de impaciencia no son mas que el abono del jardín que ahora pisas.

Por Lucía Orozco | Miércoles 24 de octubre de 2012
El amor no es la salida a la soledad… el amor es el amor.
Es relajante pertenecer a un grupo, nación, compartir ideales, creencias… eso te lleva a un fin en común que te guía hasta cierto punto. Pero veía la gente a mi alrededor caminar, empujándome al andar por el mercado, corriendo y rebasándome, pasando a un lado de mí uno y otro… y no sabía qué era lo que me hacía sentir tan sola.
Siempre había hablado conmigo misma lo cual me mantenía acompañada… pero mientras más responsabilidades y mayor me convertía, más sola pensaba que vivía mi vida y en el vacío que se formaba acurrucaba los miedos que me invitaban a desesperarme por pertenecer.
Algunos buscan la solución en grupos sociales. Otros en labores de caridad, o la más fácil… enamorarse. El amor cubre los miedos disipándolos y convirtiendo la faena en algo maravilloso. “Tú y yo contra el mundo” Una soledad acompañada que facilitaba el ubicar un ser en tiempo y espacio en un mapa. Como si la pareja fuera una brújula que te dice aquí estas y está bien. Se repiten uno a uno los respectivos atributos y se custodian en sus actividades.
Pero para mí enamorarse era una manera muy egoísta de resolver mi “soledad” Después de todo ¿Es malo sentirse solos? ¿De cuando acá eso es un sentimiento negativo? ¿Podría la soledad ser un destino? ¿Es antihumano estar solo o desearlo?
Tal vez era una ingenua mujer pero buscaba algo más del amor. Creo que es algo más increíble que saciar necesidades, y aunque sabía que podría ser el condimento predilecto, lo especial de un día común, y el color en algo a escala de grises, tenía puesta más expectativas al mundo del amor. Así que por más que lo deseara, no iba a ser un parche a una posible crisis existencial. “Ni ahora ni nunca” Me lo prometí.
Por Lucía Orozco | Miércoles 10 de octubre de 2012
¿DÓNDE COMPRAR EL LIBRO LUCÍA LA DE FLOR?

Gracias a todos los que preguntaron sobre mi libro. ¡Estoy bien emocionada con c de cañón de que me empiecen a leer! Les escribo dónde se puede comprar y prometo expandir mis horizontes pero es que a penas estoy empezando y todavía estoy descubriendo cómo hacerle con eso de que nadie ha inventado la teletransportación… ¡Pero ahí les va!
GUADALAJARA
Velvet OAK


¡Claro! Tiene dos tiendas ahora aquí en Guadalajara y la ropa está ¡Padrísima! Accesorios, blusas, un vestido, más accesorios y ¡mi libro! Gracias Velvet por apoyarme, de hecho, fueron los primeros en ofrecerme vender el libro en su tienda y se me hizo padrísima la idea, gracias. Gracias.
Les paso las direcciones y los teléfonos.

¡Mi salón de belleza favorito!
VERO ROMERO MAKE UP STUDIO
Dirección: Av. Rubén Darío #307 Local F esquina Garibaldi, Colonia Providencia.
Teléfono: 3615-3092
Horarios: De lunes a viernes de 10am a 8pm y sábados de 9am a 6pm
Y si de paso quieren ponerse guapas, ofrecen todos los servicios de belleza y relajación, el lugar está grande y súper cómodo y las expertas te atienden y consienten y la maquillista – y de mis mejores amigas – Vero Romero, con diez años de experiencia, es la encargada del lugar.
Puedes hacerte un peinado, corte, maquillaje – ella me maquilló para la portada del libro que padre – tinte, gelish – yo ahí me las hago – Mani & pedi – ¡Tratamiento de keratina! depilaciones, faciales, masaje relajante, reductivo, antiacné y lifting…. ¿A verda?
MÉXICO DF
¡EN MI EDITORIAL!

Emerson #148 interior 602
Delegación Miguel Hidalgo
Colonia Polanco
Teléfono: 5250 – 8519
Horario de compra: De lunes a jueves de 10am a 2pm
*Llevar efectivo y no tienen cambio, los 250 exactitos, ándenle ¿si?
Si de paso alguien quiere ser escritor también, hay un libro que se llama “Encuentra tu voz” y es escrito por mi editora Lisa Umina, ese libro ¡no saben cuánto me sirvió! está súper fácil de leer y de verdad que me hizo ver que ¡Claro que se puede publicar uno y mil libros más! Ahí lo venden. Pregunten por él, también lo tiene en inglés. ¡Está padrísimo!
OTRAS PARTES DE LA REPÚBLICA Y FUERA DE MÉXICO
MANDEN UN MAIL A lucialadeflorventas@gmail.com
Próximamente estaré en Irapuato y Querétaro, ya les avisaré. @lalormx invítame a tu programa de radio.
Los dejo con mi álbum de ¡LECTORES A LA VISTA! Que son algunos amigos que ya compraron el libro. ¡Gracias a todos! De verdad, gracias.
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.292061650909821.69988.184977254951595&type=3
Por Lucía Orozco | Lunes 24 de septiembre de 2012

Amanecí en un jardín lleno de flores amarillas, desperté sonriendo de verlas, me reí de acordarme que las había sembrado yo misma, esa risa de satisfacción que se siente con punzaditas de dolor en el corazón de saber el esfuerzo que implicó cada una. Me puse de pie haciendo hincapié en que el jardín era mío y las flores mis memorias, mis victorias, mi ser entero partido en trozos. Tomaba una, después otra y sintiendo el calor con viento frió cerré los ojos hacia el cielo. ¿En qué momento pasaron tantas cosas? Entonces recordé a especiales personas que han estado en mi vida mientras sembraba. Unas me ayudaron con el agua, otras a aflojar la tierra, quitar las hierbas malas y abonar, muchas otras se sentaban a mi lado a dárme ánimos. Así que rectifiqué y entendí que el jardín no era del todo mío. Volví a verlo pero con ojos diferentes, llenos de gratitud. No estamos solos, necesitamos de los demás y al final de cuentas volví a sonreir pensando que ese jardín es muy lindo como para disfrutarlo sin compañía. Llamé de nuevo a la gente que estuvo conmigo.
- ¿Te acuerdas cuando era pura tierra? Decían unos.
- ¡Mira que verde!
- ¡Que flores tan hermosas!
Así enredada entre comentarios que inflaron mi ego entendí que la verdadera felicidad no es que admiraran mi jardín, sino que lo gozaran. Eso quiero en mi vida, gente que guste venir a amanecer conmigo en un jardín lleno de flores amarillas. Ver la sonrisa de las personas al sentir el viento que yo sentí y que quieran aportar algo más que no conozco. Hoy me duermo deseando eso, prometiéndome seguir siendo fiel cuidadora de tan hermoso regalo y aceptando que no lo hice sola, lo hice contigo.
Por Lucía Orozco | Viernes 21 de septiembre de 2012

- Hay algo dentro de mí que late y no sólo para bombear sangre…
Es hermoso cómo aunque el amor me duela me recuerda que tengo un corazón, mientras me libera de la rutina y me hace vivir los días más especiales de mi vida. Es más hermoso entender al amor, cuando lo descubro en todas sus formas y entiendo sus etapas: Las mariposas, la controversial y extrañamente placentera angustia de saber si soy correspondida, la certeza de saber que es esa persona con la que quiero intentar algo que no sé a dónde me lleva pero aún así sigue siendo una certeza.
Amo el amor, creo que estoy comenzando a comprenderlo, es cuestión de tener disposición. Todo empezó con uno o dos galanes fugaces que me recordaron que había dentro de mí algo que latía y no sólo para bombear sangre. En especial una decepción que me trajo tantas cosas buenas como la de despertar a dejarme querer.
Ese tal vez es mi problema, me cuesta trabajo dejarme querer, me asusta entender que puede existir una persona que me haga el día, que sea tan especial que como consecuencia vengan unas ganas gigantescas de ser mejor persona, no para que me acepte, sino para que me disfrute también.
Antes no entendía eso del amor. Y tampoco entendía que tenía que ser muy observadora para darme cuenta de que está en todos lados. Es muy fácil generalizar y decir que los hombres son unos tal por cual y que no he encontrado ese niño que cumpla con mis expectativas.
Hoy entiendo que tengo que amar sin importar nada. Primero a mí y luego al mundo, y como boomerang un día me voy a asombrar de ser correspondida. Es algo así como dar porque quieres dar, porque la vida es compartirse y porque si nos fijamos bien y ponemos atención, estamos rodeados de personas maravillosas.
La prima, la vecina – la prima que es vecina- el policía que saludo en las mañanas, la mamá de un amigo, – hola – todas son personas amables – literal – pero muchas veces estoy tan concentrada en mi misión de encontrar a mi príncipe azul que me olvido de mi alrededor. En DF ahora que estuve una semana lo entendí. Convivir, coincidir, escuchar, salirme un poco de mi mundo para poner atención a la maravillosa alma que está frente a mí y conocer el suyo. ¡El príncipe azul qué!
Todos esos momentos son ideales para dejarme sentir y olvidarme de que tengo un corazón roto, sino para descubrir que tengo corazón y seamos sinceros, no puede estar roto, es más, yo diría que cuando un corazón se siente roto es solamente porque se está sintiendo, porque a diferencia del hombre de hojalata del mago de Oz, sí tengo uno y sí siento.
¡Amo sentir! A veces es mejor que pensar. También descubrí eso en el viaje. Eso y el hecho de que por nada del mundo quiero negar que siento. Es que ¿saben qué me pasa? Díganme si ustedes también se han sentido igual pero últimamente eso de estar ligando involucra muchos besos y muchas frases como “no te enamores” “no busco nada serio” “necesito estar sólo” y justo antes de darte un beso con esa persona que decidí tocar su boca para ver qué pasaba brinca de la suya esa frase de “no te enamores” y por consecuencia sale la Lucía fuerte y salvaje que se las da de todas, todas y le dice “Cálmate no me voy a enamorar por besarte no te creas el importante…”
Advertida beso creyéndome fuerte y sabiéndome vulnerable a la vez y mientras se mueven las bocas mi concentración no está en el increíble momento que tanto deseaba, sino que toda mi alma sube el elevador y se abre la compuerta en el cerebro que no deja de pensar… y por eso dejo de sentir.
¿Por qué habrá dicho eso? ¿Entonces para qué me besa? Y aquí es donde surge una tarea tan inútil como querer depilar la ceja de Frida Kahlo. “Lo voy a enamorar, yo soy diferente, soy la excepción de la regla y voy a hacer que se enamore…” Este es el primer error de mi búsqueda del amor, me costó mucho darme cuenta y me topé con pared muchas veces para reconocerlo pero es este:
¿Por qué voy a ejercer el proyecto de enamorar a alguien como si fuera la misión más importante de mi vida cuando me están diciendo “no quiero enamorarme de ti”? Que bueno que estoy aprendiendo a escuchar y a ver la realidad porque antes me hacía bolas con “Ah pero seguro dijo eso pero es porque tiene miedo y en el fondo me ama con locura” y vemos y filtramos sólo lo que nos conviene para armar nuestra historia de amor irreal.
Entonces comenzamos la batalla. Hago en mi mente una plana de “Lo voy a enamorar” Más bonita que las del kínder y todos mis sentidos trabajan en pos de obtener dicho resultado. Claro que necesitaría todas mis habilidades de actriz para fingir que no siento, que no pasa nada y que no me importa. Y en eso gastaría mis energías, olvidándome de los demás, de quienes probablemente sí me quieren dejar sentir.
Hoy ya no quiero eso. Hoy me quedé pensando en que no soy una mujer de hojalata y que sí tengo corazón y que no me puedes pedir que te bese pero que no me enamore porque tengo sentimientos y pueden o no pueden nacer con el beso pero de entrada no quiero matarlos y menos cuando son hermosos. Y número dos, alguien que me diga eso no es el amor de mi vida, a mí me gustaría conocer a alguien que al besarnos a él le dieran unas ganas gigantescas de que yo me enamorara de él y no lo contrario. Eso es lo que quiero. Si estoy sintiendo algo lo voy a decir, si la otra persona se aleja por ese motivo que se vaya, yo tengo ganas de dejar de pensar tanto y empezar a sentir mucho.
Les mando un beso y por mí enamórense jajaja broma.
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Ahí todos los informes sobre mi libro nuevo… ¡Nuestro libro!

Por Lucía Orozco | Miércoles 05 de septiembre de 2012

He llegado a la conclusión de que visitar el psicólogo es darle chance a tu niño interior que después de tanto tiempo de oprimirlo, hable… ¿Da miedo lo que tiene que decir? Tal vez sí, y tal vez de miedo porque tiene razón, sabe lo que necesita y probablemente como “adultos” que intentamos ser, aún no somos capaces de dárselo…
No hay nada más desgastante que ver el cursor temblar y no hacer nada así que aunque no sepa qué escribo no voy a detenerme ni intentar quedar bien en estas letras que lo siento, son sólo para mí. – Ya no, lo estoy publicando pero cuando lo escribía pensé que era para mí. -
Aún parece que fue ayer cuando mi papá nos metía a todos en el carro para ir a Plaza Patria. Pasábamos horas en Martí viendo balones de fut y comprando el nuevo uniforme de Jorge Campos para David. Después en Fábricas, mientras los niños se iban a deportes Guerra cuidados por Juan Pablo, mi papá y yo íbamos a Fábricas de Francia. Recuerdo entre tantos vestidos no encontrarme. Mi papá elegía uno que ya no era para mi edad y no sabía cómo decirle que no, me lo compraba, y peor aún, me lo ponía. Quería darle gusto a mis padres para que tuveran a la niña más tiempo así que aumentando mi traje ridículo me ponía una diadema de flores.
Pero amaba usarlos cuando se trataba de ir a Xaverianos de Altamira a misa. Era una casa de descanso de los padres, parecía antigua y tenía tres pisos, yo me ponía el vestido más hampón, no por tratar de ser niña y darle gusto a Flor y Javier, sino porque jugaba que nacía en otra época y me metía en el mundo tanto que ni siquiera escuchaba la misa, después nos quedábamos a cenar. Al regresar a casa me quitaba el vestido y volvíamos a los noventas.
Todavía me acuerdo de esa niña y a veces me pregunto en qué momento llegué hasta donde estoy, una persona intentando ser adulta y negándolo en el intento. Me provoca llorar pensar en la enorme cantidad de recuerdos que ponen a mi memoria de cabeza. Y las lágrimas se me salen en señal de nostalgia, como producto de meter a la licuadora las risas y los momentos dolorosos que aún no he podido digerir y digo que ya.
Así avanzo en mis días, reconociendo que mi cuerpo cambia, que mis intereses cambian mucho más que mi cuerpo y que mi corazón no ha borrado nada que pueda hacerme cambiar. Mi esencia flota como lo ha hecho siempre aunque bajo ciertas murallas que le construí para que nadie la cambie, como si el peligro no estuviera adentro de mí.
¿A qué viene todo esto? Mañana, en punto de las nueve, por recomendación de una hermosa mujer, me reúno con otra para hablar de esas cosas que piensas que ya superaste. Me incomodé. Todo comenzó con mi libro, al pedir apoyo en los gastos de mi libro, la recibí de la hermosa mujer y su esposo y me pidió a cambio que platicara con Claudia… “No estoy diciendo que necesitas un psicólogo, es sólo que creo que si vas a esas sesiones con ella, te ayudaría para poder ser más sensible al escribir… para que puedas empezar tu segundo libro…” Dijo. Yo entendí, entendí todo pero a la vez no tuve el valor de tomar el teléfono hasta casi un mes después. Eso y un libro que me entregó días antes. ¿Ya lo leíste? Me preguntaba. El libro tendría cuando mucho cincuenta páginas y no podía abrirlo… no sé cuál era mi problema, pero no es que no pudera abrirlo, no quería abrirlo. Ni quería hablarle a Claudia.
Con un poco de arrogancia como quien admite que no tiene nada le hablé hoy a Claudia y le dije a que iba a ir con ella por petición de una mujer que quiero mucho. Solté una risa como diciendo que a mí no me hacía falta ver a nadie tratando de poner la voz más serena, de esas voces maduras que transmiten que no tienen ningún problema, pero hoy que me he entregado al sueño de dos horas y me he despertado con la sensación de que mi corazón hubiera abierto una cajita de sentimientos guardados de años queriéndome sentí que mi propio ser me quisiera jugar un juego sucio para que mañana vaya hecha pedazos.
¿Qué es lo que siento? No lo sé, trataba de averiguarlo mientras veía temblando al cursor y sin pensarlo más me solté a escribir lo que no sé si se publica o se queda en mis documentos de word como muchos otros. ¿Qué me pasa? Tampoco sé, no quiero quebrarme mañana, no quiero desenterrar lo que ya domino y tampoco quiero abrir un proceso que me tenga llorona mientras debería estar festejando mi libro, feliz y contenta vendiendo cada uno con cariño.
No es recomendable, podría decirlo, y por otro lado… ¿Qué es lo que no quiero destapar? ¿A caso no he vivido una vida feliz llena de recuerdos que precisamente me hicieron escribir lo que se convirtió en mi más grande sueño?
¿Qué es lo que no quiero hacer consciente? ¿De qué no me quiero desprender? ¿Qué necesito olvidar y tengo miedo de hacerlo? ¿Qué me duele y no me doy cuenta? ¿Cuál es la piedra de mi zapato? No lo sé pero sea lo que sea mañana me voy sin armaduras a descubrir si no he hecho bien mi tarea y por qué. Y sí, si voy a publicar esto porque creo que muchas veces sólo me gusta mostrar otra parte de mí que no se siente derrotada como yo ahora, y creo que de algún modo, si vas a conocerme, que sea completa.
Deséenme suerte y algo me dice que mañana se “fecunda” mi segundo libro.
GRACIAS POR LEER
Su escritora.

Por Lucía Orozco | Martes 28 de agosto de 2012
PORQUE TODOS CAEMOS, PERO NO TODOS NOS LEVANTAMOS…

Si tú piensas que: Ningún consejo será válido, se me está rompiendo el corazón y
lo único que quiero es recuperar a mi pareja, no importa si me pierdo a mí mismo… puedes comenzar a leer ahora.

Cuando mi cuñado estaba cada día más grave y no quedaban esperanzas más que las divinas me fui a comer con una hermosa mujer a un restaurante oaxaqueño… no sé ni qué comí sólo recuerdo haberle dicho “Se va a morir… no hay nada que se pueda hacer… y no es porque yo lo quiera y me duele decirlo cuando él sigue vivo pero se va a ir…”
Con esa misma sensibilidad de reconocer cuando algo ya está por terminar es con la que nos damos cuenta cuando el amor se está cayendo de las manos. Pero no podemos verlo, no porque no sea visible y existan pruebas, sino porque no queremos.

Creo que nadie entiende cuando estamos en ese nivel de desesperación cuando nuestro corazón nos anuncia el final de algo, cuando la respuesta de nuestra pareja es indiferente y ya lleva tiempo o peor aún, cuando sabemos que nos están poniendo el cuerno. Cuando no te quieren se siente, pero nuestro cerebro y corazón se aferran al “pero un día me quiso…” y luchamos por regresar al pasado que jamás, jamás llegará porque está atrás y no adelante.
Invertimos unos días que se convierten en meses y en algunos casos en años. Luchamos día y noche por recuperar lo que era nuestro. Sentimos que se nos acaba el aire y creemos que él o ella es el máximo proveedor de oxígeno. Creemos que él o ella son los responsables de que nosotros estemos de pie o nos sintamos felices… y peor aún, aceptamos mantener la relación a cambio de que aquella persona no se aleje, aceptamos sus nuevas reglas y convivimos con la agonía y nuestra personalidad se transforma porque tenemos miedo y dejamos de ser esa simpática niña o ese increíble hombre y sin hacerlo consciente, perdemos a la persona, pero algo peor que eso está sucediendo: nos perdemos a nosotros mismos.
Al perdernos, perdemos nuestra fuerza y es cuando ahora sí co-dependemos bien y bonito de la otra persona y si gráficamente pudiera dibujar lo que está pasando, estamos en el suelo agarrándole una pierna diciéndole “pégame pero no me dejes…” Literal.

Escuchamos a nuestros amigos que ven las cosas de fuera pero no entendemos lo que quieren decirnos y es que ¿Cómo poder comprender lo que está pasando si ya nos perdimos?
Aquí es cuando el camino se divide en dos. Las víctimas y los responsables los primeros se arrastran lo más que pueden, culpan a Dios por lo que pasa, culpan a su pareja y la aman-odian y se alejan de los amigos que les decían “siento que tu relación no va bien”. Los segundos se echan en llanto un día, ponen el cd de Paquita otro día y el tercero están echando chelas con ese amigo que odiosamente les dice “te lo dije” ¡Pero lo escuchan! Porque deciden de algún modo cambiar y porque le piden a ese amigo “¿Dime qué me pasó? Tú que me conoces de toda la vida ¿Qué puedo hacer?” El amigo hará todo por consolar y regañar, por abrazar y hacer entender y sólo los responsables escucharán para poner en práctica, recordarán a través de su amigo la persona que eran y con coraje comenzarán a poner un alto y decir: “Hasta aquí”.

Con suspiritos post lloratorios comienzan a ver a través de la realidad… como la peli de 500 días con summer, cuando él ya veía lo que estaba pasando objetivamente. Descubrirán en qué momento se comenzaron a perder y la autoestima les hará sentir desprecio por aquella situación.
- “No merezco esto” dice el autoestima.
- “Es un imbécil” habla el ego. – “Ojalá le vaya mal y que no se encuentre a nadie”.
- No ego, tampoco se trata de eso – interrumpe el autoestima – Aquí lo importante es que por primera vez en la vida dejes de pensar en él o ella aunque sea para desearle algo malo. Piensa en ti. Abrázate, perdónate y agradece también los momentos buenos.
- Ojalá me vea guapísima o guapísimo en la boda de no sé quién que sé que va a ir…. – agregó otra vez el ego.
- Ojalá –dijo el autoestima abrazando al ego – Ojalá que eso suceda porque es consecuencia de que estas mejor y no porque estás invirtiendo tus energías en ese proyecto que una vez más te digo, ya murió.
Y la plática seguirá hasta reconocer que no volteamos a vernos a nosotros. Platicamos con las amigas o los amigos imaginando qué pensará aquella persona… buscamos un pretexto para volverla a ver: “Se quedó con mi ipod” o “ tiene mi película” es suficiente como para mandarle un mensaje sin agredir nuestra dignidad. Pero ¿De qué sirve? Una vez más nos levantamos y nos acostamos gastando nuestras energías en el proyecto que repito, ya murió.
Y lo sé, lo he experimentado, es horrible saber que alguien “ya no es” y tengamos que olvidar hasta sus rasgos físicos que odiábamos, porque de lejos todo nos parece adorable. Maximizamos los detalles agradables y nos vendamos ante las fregaderas que nos hicieron y peor aún, las justificamos y las entendemos.
No tiene nada de malo tener empatía y comprender que él o ella hizo tal o cual cosa porque bla bla bla (mil y un razones) pero eso no justifica que dejemos que nos dañen. ¡NADA JUSTIFICA PERMITIR QUE NOS DAÑEN!
Creo que el único amor incondicional es de una madre a sus hijos, nosotros necesitamos un dar y recibir que fomente un círculo de amor que nos lleve a madurar y crecer hasta el cielo. De otra forma: NO ACEPTO.

¿Por qué voy a aceptar? Es obvio que en la pareja hay que ser tolerantes, que no todo es perfecto que la la la la la pero en el fondo no nos hagamos tontos, en el fondo sabes si la otra persona, con todos sus errores, sigue diciendo “le apuesto a esto” todos los días o no.
Cuando una persona está ahí, va a los entrenamientos, asiste a clases (aunque no ponga atención), está presente, quiere estar, desea intentar ver hasta dónde llega la unión de esos dos elementos maravillosos, tú y la persona, entonces aquella persona, con todos sus defectos tiene el primer requisito del amor: Querer estar.
Si no quiere estar todo se viene abajo. Además tiene que estar en algún lado así que si no está contigo está con un “submundo” llámese otra persona o un sueño que no tiene que ver contigo, pero en algún lado está habitando.
Pero volviendo a lo que importa, tú mismo, chiquéate, abrázate y pregúntate ¿Esto es lo que quiero? Porque de verdad es una droga pero en el fondo sabemos que es nociva y entiendo perfecto cuando ves a tu alrededor y hay galanes o galanas buenas niñas o buenos niños que jamás nos harían eso pero desgraciadamente ¡NO NOS ENAMORAN! Así que nos aferramos a esa persona poquito maliciosa que nos da ese no sé qué que me encantaría descubrir… ¡ENTIENDO PERFECTO EL PUNTO! Pero – me pongo de ejemplo para que sepas que hay una luz en el camino – habiéndome pasado eso les puedo decir que el primer paso para liberarte de todo esto es encontrarte a ti mismo y el segundo querer cambiar el patrón de la pareja porque ahorita le lloras a Luisito, pero mañana será Paco, Beto, Santi, y sin querer todos tendrán el mismo patrón que no te quitas de la cabeza.
Lo mismo a los hombres. Se enamoran de Bety y luego de Sonia y luego de Margarita y las tres los tratan mal y no saben por qué. ¡PORQUE ESO ESTÁN BUSCANDO! El problema es ¿Por qué busco esto? Ahí sí no sé…

Lo importante de este aprendizaje es que no importa que nos hayamos humillado, ya que esté superado hasta seremos objeto de burla con los amigos y la carrilla no terminará nunca y cuando lo veas en la calle dirás “¿Cómo me pudo gustar?” y aún así tu ego tratará de que te pavonees cuando te lo encuentres – que no tiene nada de malo – . La cosa aquí está en aprender de esta HUMILLACIÓN DE UN CORAZÓN ROTO y aprender a decir ¡NO ACEPTO! La próxima vez que veamos una posibilidad de autodestrucción a la vista.
Y claro, nos vendrán a la mente preguntas como ¿Cómo pudo ser tan patán? ¿Cómo es posible que existan personas tan descorazonadas que nos hagan esto? La respuesta es simple: Existen asesinos, violadores, golpeadores, mentirosos y de todo en La Viña del Señor, la pregunta es ¿Por qué dejo que entren a mi vida?

En fin, quiero concluir con una peli que amo, que amo demasiado: Orgullo y prejuicio, hay una escena cuando el papá le dice a Elizabeth: “Mira a este hombre, ¿te gusta verdad?” refiriéndose a un soldado que ella frecuentaba, entonces continuó “Es un hombre ideal para que te rompa el corazón, una mujer con el corazón roto posee gran sabiduría, deberías intentarlo…” Moraleja: no estoy diciendo que te dejes herir por alguien más, sino que una persona que aprendió de una caída es mucho más sabia y se le genera una sensibilidad inigualable capaz de crear una vacuna contra el sufrimiento próximo que pudiera generar una persona no apta para entrar a nuestro corazón. A veces los errores, cuando aprendemos de ellos, nos llevan a los lugares que queríamos llegar. Al menos esto leí en una carta de una lectora hermosa que me escribió “Agarré mi lonchera rosita y con brillitos y me salí del salón…” refiriéndose a mi texto pasado, le dije que me platicara más a fondo a qué se refería y me contó su historia, una historia de amor que empezó tan genial como la tuya y como la mía y después se puso no tan fantástica y con la cabeza en alto y el corazón medio quebrantado dijo ¡NO ACEPTO! Y comenzó una reconstrucción de sí misma que me inspiró a hacer este texto. ¡Gracias por comentar! Y sobre todo: GRACIAS POR LEER.

Por Lucía Orozco | Miércoles 22 de agosto de 2012

Mamá, ayer me pidieron que me despidiera de ti, dije “nunca lo voy a hacer” 24 horas después esto es para ti.
- Este escrito está dedicado a todas esas personas de las que nos hemos despedido, tú, yo, todos. Con mucho cariño para ustedes. Daniel… ¡Gracias!
Odio la cocada, ese coco rallado que entra en la boca y se convierten en serpientes vivientes adentro con un sabor mareador, igualito a su olor. Odio vomitar, ese sentimiento en el que se te cruza el tubo del oxígeno con el del estómago y o devuelves o respiras y sientes que te ahogas… pero odio más, odio más las despedidas.
Pregúntenle a Marissa, mi mejor amiga que cuando se iba a vivir a Mexicali como un mes antes ya no le hablaba porque me estaba entrenando. Pregúntenle a Poly que se fue a Nueva York y me cuesta hablar con ella porque no sabe pero cuando me saluda se me ponen los ojos llorosos. Pregúntenle a mi ex, pregúntenle a mis maestros de secundaria que casi les compongo una canción más padre que Las Golondrinas…
Decir adios… ¡UFF! Pero bueno pasa el tiempo y nos hacemos fuertes y esas cosas que no entendemos y de repente se nos van haciendo más fáciles las cosas… Nos hacemos fríos ante lo que nos hace vulnerables y buscamos a toda cosa no acercarnos a ese sentimiento. Tal vez por eso desde que se fue mi hermano Efraín no le escribo tanto. Duele.
No se diga de la muerte. Saber que no vas a volver a escuhar su voz, a abrazar a aquella persona… ¡Esa si duele y duele machín! A veces nunca llegamos a acostumbrarnos a ella. Mi sobrina pequeña murió su papá – mi cuñado – cuando ella era bebé. A veces cuando lloraba y ya estaba poquito más grandecita decía “Extraño a mi papi” cosa que nos sorprendía porque convivió con el un par de años… pero no dejamos de acostumbrarnos a las pérdidas.
Somos víctimas de los “adioses” nuestros sentimientos, nostalgias y melancolíaas se basan en sus recuerdos. Nos aferramos a sus pertenencias, a las cosas físicas que aún podemos tocar para sentir que tocamos su cuerpo… ese que está bajo tierra o hecho polvo.
Nos aferramos. Y buscamos cualquier oásis que se le parezca aunque sea una irrealidad.
Así me pasaba con mi mamá hasta ayer. Vino un amigo mío que conozco desde hace poco pero quiero como si conociera desde hace mucho y su sensibilidad me hizo comenzar a preguntarle cosas más allá de su comida favorita. Habíamos comido juntos pero no lo quería dejar ir. “Voy a la oficina y después le caigo a tu casa y seguimos hablando de esto…” ¿Cuál era el tema? Le había preguntado sobre su trabajo y por qué estaba hablando por celular con tantas personas preguntándoles ¿Cómo vas? ¿Qué vas a crear hoy? – ¡De qué me hablas! – Le dije.
- Doy cursos.
A las dos horas estaba sentado en la sala de mi cuarto yo en la cama con un Starbucks en la mano y sintiéndome en una sesión de terapia. Le conté toda mi vida. ¿Cuánto me tardé? Una hora, tal vez dos. No me interrumpió.
¿Conclusiones?
La número uno se las quiero dejar en otro escrito extenso porque está bárbara y quiero escribir específicamente sobre ello, recuérdenme.
La número dos:
Tienes que dejar ir a tu mamá. Despídete ya de ella, déjala, tú estás bien… ella te cuida y va a estar contigo siempre pero no la dejas descansar, todo el tiempo quieres que esté contigo a todas horas ¿No crees que está aquí ahorita? – No me lo van a creer pero la sentí y sentí que lo que él me decía era cierto. Me aferraba a ella, la culpaba si me iba mal, le agradecía si me iba bien como si todavía seguía siendo mi proveedora. “Mamá tengo miedo” “Mamá no sé qué hacer dame una señal y hago lo que me digas…” “Mamá resuélveme esto o aquello…” “Mamá no dejes que me rompan el corazón, ayúdame…” Todo se lo pedía a mi mamá, poco me faltaba para “Mamá no hay agua caliente, ándale dame tantita…”
Psicológicamente eso me afecta más a mí que a nadie. Ella está bien. Yo no la dejo ir y la afectada soy yo. Camino con muletas espirituales y no puedo aceptar el hecho de que ella ya no está y quiero de todas las formas posibles hacerla presente de la manera más viva que pueda hacerse, hablando con ella en voz alta, exigiéndole que me alivie cuando me duele la cabeza, cosas que no podría hacer ni aunque estuviera viva. No sé qué estoy diciendo… no me juzguen por favor.
Hoy en la mañana me subí a mi Chevy y manejé y comencé a hablar con ella. “Mamá, tú sabes que ya estoy bien, que intento ser independiente y parece ser que lo voy logrando, que ya sé vestirme sola, hacerme de comer, tomar mis propias decisiones y ya puedo dormir con la luz apagada… descansa mamá, duerme un poco que yo ya puedo hacerlo sola y las decisiones que a partir de ahora tome no te voy a culpar si una es mala y no me ayudaste a decidir. Hoy te digo, ya soy adulta, no tengas miedo que yo ya no lo tengo tampoco y no te preocupes por mi, descasa… yo sé que me vas a seguir cuidando pero ya no me aferro a ti, lo único que te pido mamá es que asistas a todos mis festivales y me veas bailar en tu nombre…”
Yo no sé dónde esté ella, yo creo que no porque yo le diga que descanse va a descansar, yo creo que ya lo hace y creo que este ejercicio más que a ella obviamente me sirvió a mí. A aprender a ser responsable a cortar el cordón umbilical que me abría las puertas a ser víctima y a tener a quién culpar si las cosas me salían mal. Hoy me sentí más libre, más ligera, como si empezara una aventura nueva…
Ese es el problema, que cuando nos despedimos se nos cierran las puertas en vez de ver que todo se abre, cuando cortas con un niño o una niña que amabas mucho piensas que ya nadie será como ella, que no hay solución, que no hay salidas, cuando yo hoy sentí, que la delicia más grande de la despedida es eso, el comienzo de una aventura nueva, para ti y para la persona de la que no estás tan pegado como antes.
Decir hola y adiós, una de las cosas de las que el ser humano no se va a escapar… Las despedidas, aquella nostálgica separación que nos une de manera diferente. GRACIAS POR LEER. Lo que les acabo de contar es algo muy personal pero quiero agradecerles la confianza que siento porque cada que escribo algo mis textos han sido recibidos con el mayor respeto y vulnerabilidad con los que han sido escritos… no sé si sea lógico decirlo, pero los quiero.
Mamá… adiós, (me siento como en mi primer día de clases), mira mis amiguitos nuevos… estoy bien. Descansa en paz. ¡Te veo en la presentación de nuestro libro, en mi boda y en el nacimiento de todos tus nietos!

Por Lucía Orozco | Domingo 19 de agosto de 2012
Un escrito dedicado a las personas que buscan un amor muy grande, mágico, o ver un sueño realizado, pero que tienen el valor de luchar por todo lo que eso implica. Especialmente va dedicado para Jess, aquella niña hermosa que me dejó un comentario que me hizo ponerme de pie y aplaudirle, Jess, espero que leas esto y sepas que eres tú. Avísame.

Domingo, está a punto de llover, la necesidad de escribir se hizo espuma que subía hasta la garganta. Pedí que me llevaran a casa. “Tengo un date” expliqué. en realidad tenía una cita con las letras. No he podido dejar de pensar en todo lo que me ha pasado, personas que llegan y se van, cambios, una vida que a veces vives y no sabes si estás adentro. Se casa la gente, amigos se van, llega la lluvia, el sol se mete.
Somos historias. De repente alguien significa todo para ti y después es un extraño al que le dedicas la rolita “somebody that I used to know”. Somos días, algunos en los que creemos que todo va bien y otros en los que no sabemos ni cómo estamos de pie. Somos risas, somos tiempo que se cubre de ocio, desvelos, películas en la TV que ya hemos visto diez veces pero preferimos verlas a vivir nuestra propia historia, porque tenemos miedo, porque parece ser que no tenemos ganas.
Escribimos nuestra historia a nuestro modo, por lo que hoy pensé que todos somos escritores. Decidimos ser el personaje principal y llenamos con otros protagonistas estas páginas que no sabemos a dónde nos llevan aunque estemos siendo autores de este relato.
¿Qué vendrá después? Lo que tú quieras autor o autora de tus días, yo de mi domingo decidí alzar la música hasta que mis vecinos se enojen mientras deletreo esta diarrea verbal que tenía en el alma que quiere decir como la canción de “cu cu rru cu cu” : No sé que cosa.
¿Hacia dónde voy? Quisiera saber. ¿De dónde vengo? Todos somos producto del ayer, y como autores somos responsables y aunque algunos personajes entren y salgan sin nuestro consentimiento puedo decir que de nosotros depende si nuestra vida es drama, comedia o acción.
No te canses de vivir, no te canses de insistir en convertir tu vida en lo que quieres. Sal de tu zona de confort, entrégate a las sorpresas pero lleva contigo tu autoestima, ese que no te deja que pisoteen tus ideales. Ama pero lento, respira al mismo tiempo que agradeces estar vivo y sobre todo, si se te pega la gana cambiar de ritmo a la historia drásticamente porque sabes que estás equivocado grita como director de cine ¡Corte!
La vida es una, es impresionante, a veces pienso que no somos conscientes de ello y nos encanta saber que estamos equivocados y seguir por ese camino porque nos está llevando la corriente… u otra cosa, pero desgraciadamente hasta eso se acostumbra uno.
Salte de tu ritmo y ve tu vida desde otras perspectivas, estudia tus movimientos y decide, si es necesario, cambiar de rumbo. Las grandes decisiones son conjunto de las pequeñas, hoy por ejemplo, de haberme quedado podría tomarme unas cervezas que callaran mi cerebro que ya estaba lleno de letras. Pero me regresé a decirte, como “cu cu rru cu cu”: no sé que cosa. ¿Por qué? Porque hoy sé que tal vez escribir es una de las más grandes certezas que he tenido en la vida, obviamente después que la hermosa certeza del amor.
No sé que estoy diciendo, pero no estoy hecha bolas, es sólo que así como cambio de rumbo cambio de tema. Ahora quiero hablar de ayer, de la boda de adornos de plumas en la entrada, de mis amigos sentados en la mesa y yo pensano en todas las historias que hemos vivido juntos mientras ellos platicaban con sus parejas. ¡Cuántas parejas de ellos no he conocido!
Pedí un tequila, un agua mineral y me puse a jugar “Drawsomething”. Se sentó Brambila en un momento en el que pintaba con mis colores nuevos que había cybercomprado y por suerte mía me interrumpió.
Tomó un sorbo a su bebida y habló como si fuera un monólogo que ya tenía planeado. Mis ojos brillaron y pensé en la belleza que es encontrarte a alguien que busca las mismas locuras que tú, y cuando me refiero a locuras es porque útlimamente pareciera que el amor es la más grande.
“Yo quiero mi amor de película Lucía”. Comenzó a hablar… “Sé lo que quiero y si alguien no confía en que se puede tener ese amor que te llena no está en mi lista de candidatas… y no porque todo el mundo se rinda y encuentre un amor mediocre me voy a rendir y voy a pensar que todos tienen la razón y debo de encontrarme algo parecido al amor. ¡No! Y tú tampoco Lucía, no debes rendirte sólo porque a tu al rededor no veas lo que buscas… al menos yo no me voy a rendir…” Tomó otro sorbo.
- Me inspiras. – Le dije. Él sonrió y me volteó a ver pero creo que cuando le dije “me inspiras” no esperaba que hiciera un texto sobre eso al día siguiente. Y es que no es sólo en el amor de pareja, que sí es muy importante, pero también es personalmente el amor hacia “uno mismo” y hacia nuestros sueños y el amor que le tenemos a los valores que nos inculcaron que debemos de defenderlos como si fuera un hijo. Lo que buscas, lo que esperas, las mañanas bonitas que te has hecho, tu decálogo de buen ciudadano que has creado inconscientemente, la sensibilidad con la que ves las cosas, todas esas herramientas hay que defenderas y buscar más de ellas con la misma intensidad con la que Brambi me decía “no te rindas” refiriéndose al amor.
Así traduje sus palabras, entonces me trasladé a mi vida y a lo que había obtenido. ¿Había encontrado el amor? Y entonces me trasladé a una semana antes de aquella boda de ayer, justo a la misma hora más o menos pero un sábado anterior estaba con mi prima en un jacuzzi que tiene mi otra prima que estaba en México. Nos habíamos quedado a cuidar su depa y según esto íbamos a salir pero el baño de tina nos dejó platicando por horas desde lo que hacíamos en la infancia, los tíos que seguían juntos, los que se separaron y hablamos de lo difícil que era la vida en pareja.
Que los hombres son infieles, que las mujeres son mantenidas y por no luchar por su independencia se rinden, que los hombres son borrachos, que las mujeres se enamoran de los que no valen la pena y los hombres buenos son menospreciados porque nos encanta la mala vida y otras hierbas aromáticas de ese tipo, el caso es que llegamos a la conclusión de que estaba difícil encontrar a tu “otra mitad”, porque esa fue la pregunta inicial que le hice: “¿Crees que existe la media naranja?”.
Entonces empezamos a fantasear de cómo queríamos nuestro hombre ideal comparándolo con los primos: La simpatía de Alex, el físico de Ricky, la bondad de Pedro y comenzamos a crear a un hombre ideal de los hijos de nuestros tíos jaja.
De pronto cuando creamos al “súper yo” llegamos a otra conclusión. ¿Ese super yo se casaría con nosotras? Se nos abrieron los ojos. Entonces siguió otra pregunta ¿Te casarías contigo misma? Auch. Las dos nos sumimos entre la espuma. “Creo que no” contestamos.
- Hay que echarle más jabón.
- Mira que puercas estábamos la espuma está negra.
- Está bien caliente el agua hay que ponerle fría o nos va a bajar la presión.
Arreglamos los detalles y volvimos a la pregunta que estábamos evadiendo. ¿Te casarías contigo mismo? Nos reímos. “Hay goei yo creo que no” dijimos las dos. Entonces dejamos de estar exigiendo y nos volteamos a ver a nosotras mismas.
- Tengo una idea, hay que decir punto por punto por qué no te casarías contigo misma y así vamos viendo en qué estamos fallando.
Nuestros errores no los voy a comentar en público pero llegamos a la conclusión de que tal vez estábamos exigiendo demasiado.
Lo mismo pasa, no sólo en el amor y parejas y esas cosas, sino también en nuestros ideales. Queremos ser tal o cual cosa, el mejor en futbol, la mejor diseñadora, el jefe de la empresa, la mejor de mi clase, pero ¿Qué estamos haciendo para obtenerlo?
Después hablamos de la tolerancia. Llegamos a la conclusión en aquella tina llena de mugre que traíamos que nos gustaría que fueran tolerantes con nosotros pero no somos tolerantes con los demás y OJO no hablo de conformismo ni de creer que no merecemos lo mejor, pero si queremos lo mejor tiene un precio y en cuestión de pareja es también ser una buena persona, desear casarte contigo.
Entonces dejé ese escrito pendiente en mi cabeza y ayer que estaba en la boda y Brambi me dijo lo que me dijo y la nostalgia del día gris porque va a llover me hizo escupir toda esta lluvia de ideas que no sé ni cómo titular porque no se cual es mi punto principal.
Pero lo que sí estoy segura es que al menos si queremos lograr algo hay que intentarlo. Yo quiero escribir y que me sigan leyendo y si no escribo y me arriesgo a que les guste o no les guste no voy a lograr nada. ¡No hay que detenernos ni dejar los sueños para después!
A ver, estoy diciendo muchas cosas, déjenme leo lo que llevo escrito hasta ahorita para saber más o menos cuál es la idea y ahorita llego aquí con ustedes de nuevo pero con la conclusión del tema.
Ya leí. ¿Conclusión? En la vida hay muchos matices, decisiones, parejas, objetivos, y demás cosas que nos llevan a otros rumbos y cuando miramos hacia atrás nos damos cuenta del camino recorrido, pero lo que creo que es más importante aquí es que nunca, jamás, nunca, por ningún motivo, entregarle nuestra vida a la mediocridad. Es mejor ser un fracasado que intentó y nomás no ha podido lograrlo que un conformista que cree que todo está bien y de ahí no se mueve. No sé como voy a titular este post pero si llegaron a leer hasta aquí es porque ya saben como se llama, antes que yo jaja.
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