Nunca había venido por aquí”, me comentó Bárbara, mi jefa, cuando nos adentrábamos en la carretera libre a Cuernavaca. Las curvas comenzaron y debíamos alcanzar el kilómetro 39. Hasta ahí también llegaría Antonio Banderas. “Autopartes El Guarda”, diría un letrero a la entrada del deshuesadero. Ya varios días de shooting se había aventado el equipo de producción de este especial. Valientes todos ellos. El sol pegaba fuerte. Esperamos una hora más de lo acordado a que llegara la caravana del actor español. “A Antonio le ha gustado mucho la idea del deshuesadero”, nos comentó una de las personas que viajaban con él. “Y no es fácil, porque ayer ha llegado al aeropuerto de Toluca y hemos tenido que enviar un helicóptero para que lo llevara al St. Regis, ya que odia el tráfico”, agregó. Antonio bajó del coche, saludó y preguntó por el camper para ir a cambiarse. “Pues si no se ha arrepentido a media carretera de aceptar hacer las fotos hasta acá arriba, ya es ganancia”, pensé y entonces hice un rápido recuento… Él, Antonio Banderas, es el gran chico Almodóvar, aquel de ¡Átame!, de Mujeres al borde de un ataque de nervios; aquel objeto de seducción fallida de Madonna. Antonio le dijo no a Madonna y se convirtió en el latin lover de los años 90. Antonio es el mismo de Desperado, de Evita, el que actuó al lado de Brad Pitt y Tom Cruise en Entrevista con el vampiro, el de La máscara del Zorro… ¿Y quién no recuerda? El mismísimo de las “cubanderas”. En persona, creo que lo más sexy de Antonio es su actitud. Cool y divertido todo el tiempo, sonriente, cooperador… excepto cuando quisimos cambiarle el peinado. “Es el que llevo ahora”, argumentó. Lo más sexy de Antonio en su vida personal, probablemente, son sus años casado con Melanie Griffith. “Llevo años de estabilidad emocional, y eso se lo debo a ella. Es mi hogar, es mi familia, es calor, es… muchas cosas”, confesó hace poco más de un año. Mientras ella ha ido y venido varias veces a tratamientos de rehab por su adicción a las drogas, él regresó con Almodóvar. La piel que habito le mereció otra nominación a los Goya. Pero no descuida a su mujer, la mantiene, sigue enamorado. Y Melanie, ante los rumores de una crisis, nos recuerda en su cuenta de Twitter: “Mi marido Antonio y yo estamos muy felices juntos y totalmente enamorados…” Aquí, los sexys de Quién 2012.


Imprimir