Hace unas semanas cuando cerrábamos la edición de Kate del Castillo, pasé a comer a casa de mis papás, y le conté a mi madre en lo que estaba trabajando. “Esa muchachita y su familia son con los que nos peleamos en Ixtapa”, me dijo ella con una mueca que dejaba entrever un dejo de pillería, pero que era aplastada por su civilidad. “¿Ah si? ¿Por?”, pregunté intrigada. Corrían los años 90’s, nadie de mi familia se acuerda específicamente el año, sobretodo porque después de cada Navidad solíamos pasar las vacaciones en la playa. Durante un tiempo fue Ixtapa. Fin de año, hotel al cien por ciento de ocupación (si no es que más) y nunca suficientes camastros para los huéspedes. “¡Claro! ¿No te acuerdas? ¡Por los camastros! Tú y tu hermana bajaron a apartarlos muy temprano y ella o su hermana –porque tiene una hermana, ¿no?- les reclamó”, continuó mi mamá. “¿O fue al revés?”, se preguntó a sí misma. “No recuerdo. Dios, ¡qué simpático! O ¡qué vergonzoso!”, comenté en la mesa. Tengo el entendido que mi familia es educada, de buenos modales pues.
Alguna vez, hace unos doce años, cuando trabajaba para ELLE como reportera fui a entrevistar a Erick del Castillo y también estaba su hija Verónica. Era un asunto para un reportaje por el día del padre. Y bueno, me llevé la impresión de que era también una familia decente, fueron súper amables en la sesión de fotos que les hicimos en su casa. A Kate la conocí tiempo después cuando publicamos una portada, igual para ELLE. Pero creo que no habíamos convivido mucho.
—Y, ¿quién ganó? –pregunté antes de irme.
—Nosotros, respondió mi hermana. Ella sí se dejó ir con la sonrisa un poco más insolente.
Mientras regresaba a la oficina me imaginé a nuestras familias en la riña playera por los camastros… A lo que es capaz de llegar uno en los tumultos navideños. “Y tan buena onda que se portó Kate ahora que la vi”, pensé. Seguro que tampoco se acuerda. Entonces le puse un mensajito directo en Twitter contándole la anécdota… “La riña Manzo-del Castillo, dice mi hermana que la ganamos nosotros. Kate, pienso que ustedes seguro nos recordarán como unos peladazos, como ‘la prole’ pues”.
Kate no se acordó tampoco pero le pareció simpático, igual que a mí.







Imprimir
febrero 24, 2012 a las 13:39
Muy buena anécdota. Gracias por compartir.
abril 01, 2012 a las 22:08
Con todo el respeto que malo está tu artículo Laurita. Simple boba anecdota de tu familia sin moraleja ni chiste. Mejor guardatela para tus nietos