A diferencia de otros fashion weeks donde la mayoría de los shows se realizan en el mismo sitio (en NY antes era Bryant Park y ahora Lincoln Cente, en Sao Paulo es en Ibirapuera Park), en París los desfiles son en distintos venues. Esto hace que la experiencia sea más integral (aunque también más cardiaca ya que el tráfico parisino no le pide nada al del DF y en esta época conseguir un taxi es una misión posible).
Las casas de moda de “abolengo” tienen sus sedes establecidas por tradición: Christian Dior en el Musée Rodin, Chanel en el Grand Palais, Louis Vuitton en el Carrousel du Louvre. En cambio, los diseñadores más jóvenes o alternativos se presentan en galerías de arte o en lugares más sorprendentes como la Torre Eiffel antiguas bodega de trenes y hasta en algún puente del Sena.
El desfile de Fatima Lopes (sí, con s y sin acento porque es portuguesa) que abrió la semana de la moda tuvo lugar en la sala Gustave Eiffel, en el segundo piso de la icónica Torre. Y al paso de la primera modelo se abrieron las cortinas que dejaban ver el “skyline” parsiense coronado por el Sacre Coeur.
Rochas, por ejemplo, presentó en su colección en l’Hôtel Salomon de Rothschild, una mansión de principios de siglo (XX, claro). Cuando empezó a sonar una música cinematográfica y a desfilar las modelos con pañoletas y lentes de espejo uno se sentía dentro de una casa encantada.
Sonia Rykiel escogió el Halle Freyssinet, antigua bodega de trenes cercana a la Gare d’Austerliz: un enorme espacio sólo decorado con las gradas blancas y una “alfombra” de polvo amarillo. La La rudeza industrial contrastó con el colorido de esta colección marcada por el optimismo.
Jean Paul Gaultier presentó en el mismo lugar de siempre: su taller-oficina del 325 de la rue St Martin pero esta vez transformado en un salón de subastas. La colección fue hecha como a la antigua: sin música, con una presentadora (Charlotte Le Bon, ex “miss Meteo” del noticiero de Canal +) que describía las características del look y los gustos de la modelo que lo portaba siguiendo un guión muy simpático que hizo reír a todos los asistentes.








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