La Semana de la Moda de París comenzó el martes con un calor inusual. Esta vez nadie trae abrigos ni botas y más bien tenemos un antojo enorme de arrebatarles a las modelos sus ligeros vestiditos, sus blusas transparentes y sus trajes con cut outs y adelantarnos al verano de 2012. Los suéteres chunky, faldas de lana y las capas que muestran los aparadores de la rue du St Honoré parecen una visión de calentura y es que este París está viviendo el otoño más caluroso del que nadie se acuerde.
Las invitaciones esperan con la Conciergerie del hotel. Es muy emocionante abrir cada una ya que su estilo te va dando una idea de la colección que presentará cada casa de moda. Los diseñadores jóvenes, los que son originarios de otras latitudes como Manish Arora (de India) y los enfants terribles como Jean Paul Gaultier, son más arriesgados y las casas de moda “de toda la vida” como Christian Dior y Nina Ricci suelen ser mucho más clásicas.
La cosa se complica cuando no llegas al desfile con la preciada invitación en mano. En ese caso tienes que acercarte a los “señoritos” del departamento de relaciones públicas de la marca que con su implacable lista te dicen si puedes entrar o no. Al lado de ellos siempre habrá uno o dos guardaespaldas muy al estilo de los cadeneros mexicanos.



Imprimir