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Lo mejor de New York Fashion Week
Imágenes del desfile de Ricardo Seco en NYFW

Imágenes del desfile de Ricardo Seco en NYFW

New York Fashion Week. Cuatro de las palabras más importantes de nuestra cultura que hacen que todas las miradas volteen a ver a la gran ciudad. Muchos creerán que sólo se trata de una semana donde la gente se viste bien, pero (los que sí sabemos) los consideramos incrédulos. Otros creerán que se trata de un episodio más de ‘Sex and the City’, y… no los vamos a contradecir del todo. NYFW es la única semana del año en la que puedes vestirte como payaso y pasar desapercibido. El chiste es poner la cabeza en alto, usar las mejores prendas que tengas e intentar caminar como Kate Moss (y no parecer chango en el intento).

 

Cada año, miles de modelos, fotógrafos, fashionistas, aficionados, bloggers, y diseñadores se reúnen en la capital de la moda –de este lado del charco–, y muestran al mundo las tendencias para el próximo año… y ciertamente, este año NO fue la excepción. NYFW 2013 nos ha traído los momentos más emocionantes del año: el tan esperado regreso de John Galliano para Oscar de la Renta, la magia y tecnología de Lázaro Hernández para Proenza Schouler, y el fenómeno meteorológico (aunque usted no lo crea) de Marc Jacobs.

 

Vámonos por pasos. Primero, la tecnología es un gran paso en la evolución de la humanidad. Aunque muchos de nosotros consideramos que lo más novedoso es Twitter, Instagram y Whatsapp, hay mentes más avanzadas que en verdad están aprovechando las oportunidades que la tecnología nos puede brindar. Hoy en día muchas de las prendas que utilizamos fueron diseñadas, medidas y planeadas por computadora. Tal es el caso de Proenza Schouler, la casa de moda neoyorkina, que este año nos presentó una colección en la cual la tecnología se convirtió en una herramienta para unir patrones y telas sin el uso de hilos. ¿Qué qué? Así es, Lázaro Hernández utilizó la computadora para diseñar suéteres, faldas y otras prendas que están unidas por una máquina que junta el tejido con piel gradualmente sin el uso de hilo. ¡Qué moderno!

 

Así se vivió el desfile de Marc Jacobs

Así se vivió el desfile de Marc Jacobs

Y hablando de tecnología, no me van a creer lo que hizo Marc Jacobs en esta ocasión. El excéntrico diseñador decidió presentar su desfile en The Armory, en donde un inmenso “sol” iluminó la pasarela. El desfile tuvo una perspectiva diferente, pues todas las prendas se tintaban de un tono sepia, escondiendo los colores originales y mezclándose con la iluminación del entorno. Una vez que todas las modelos caminaron la pasarela, la luz del sol bajó un poco y fue como un nuevo amanecer: todas las prendas volvieron a desfilar, ahora mostrando sus colores originales. Es así como deberíamos percibir la moda, como un camaleón que va cambiando de color según la situación en la que estemos. La luz cambia, los colores también, y siempre se trata de ver la moda por lo que es, y no por el color que lleva.

 

Y ahora sí, llegamos al momento más esperado: ¿Qué hacía John Galliano en Fashion Week? La última vez que vimos a este exótico diseñador fue cuando se encontraba envuelto en la controversia, tras un incidente donde fue acusado de ser antisemita (para no entrar en detalle). Y justo cuándo creímos que su carrera había acabado por completo, lo vemos renacer de las cenizas, de la mano de uno de los grandes de la moda: Oscar de la Renta. La colaboración se dio gracias a de la Renta, quien quiso añadir algunos toques a la colección y acudió a su amigo diseñador.

 

Lo que sí nos puso muy contentos fue la presencia de México en New York con el desfile de Ricardo Seco, quien presentó una colección masculina muy sofisticada inspirada en la cultura judía. Su desfile recibió comentarios muy positivos, y definitivamente el apoyo mexicano se sintió a full en un ‘after party’ que tomó lugar en el Hotel Americano, del grupo Habita.

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Un desfile en las calles de NY para dar gracias
El Parade de Macy's en las calles de Nueva York

El Parade de Macy’s en las calles de Nueva York

Es momento de dar gracias. Gracias a todo el calor humano que me quita el frío mientras estoy parado sobre la Quinta Avenida esperando a que empiece el evento.

A pesar de las bajas temperaturas, ríos y ríos de gente fluyen por las calles intentando abrirse camino entre la multitud. Sobre mí, veo helicópteros grabando la ocasión. Me siento vigilado, la policía está cerrando todas las calles. Me siento muy confundido. Pero, ¿de qué estamos hablando? ¿Qué causa tanta euforía entre la gente de Nueva York?
Pues nada más y nada menos que el mágico, magnífico y emocionante desfile que la tienda departamental Macy’s celebra todos los años con respecto al Día de Acción de Gracias. Un día en el que toda la gente de Nueva York se une para admirar este colorido espectáculo. Las familias se juntan y suben a sus escuincles en los hombros para tener la mejor vista. Las personas que viven en los pisos más altos se asoman desde sus ventanas, ansiosos por sentir la alegría que marca el inicio de las festividades navideñas. Hasta se podría decir que el ambiente ya huele a pavo… o puede ser que simplemente tenga mucha hambre.

El Parade de Macy's en las calles de Nueva York

El Parade de Macy’s en las calles de Nueva York

Macy’s inauguró el desfile en 1924, y cada año, se vuelve a vivir como si fuera la primera vez. Este año contaron con 56 globos, de los cuales 16 eran personajes populares, y 40 pertenecían a novedosos globos, patrocinadores y similares. El desfile es visto por 3 millones de personas en las calles y más de 50 millones de televidentes. Los mayores noticieros y canales siguen muy de cerca el trayecto que comienza en el Upper West Side y culmina en la Séptima Avenida. Se recomienda llegar a buscar lugar desde las 6 a.m., pero yo no fui tan precavido y aún así alcance a tener un excelente lugar (ok, tuve que empujar a unos cuantos inocentes para encontrarlo).

Cuando empezó el desfile perdí un momento la audición. Entre tantos gritos, mis tímpanos tuvieron que ceder. No podía creer lo que estaba pasando, ¿acaso era Madonna? ¿Lady Gaga? ¡¿Britney Spears?! Y la sorpresa me la llevé cuando lo único que vi fue a un grupo de bailarines y una banda tocando un desafinado trombón. ¿Eso es todo? Me pregunté. No podía creer que me hubiera levantado tan temprano para ver una banda marchar, pero de repente, todo se oscureció y entre los edificios, un inmenso globo de Mickey Mouse de varios metros de altura, apareció en escena. No sé si era el frío o simplemente la emoción, pero sentí escalofríos y mis ojos humedecieron. No estaba llorando, era el viento…ok, sí estaba llorando de la emoción.

El Parade de Macy's en las calles de Nueva York

El Parade de Macy’s en las calles de Nueva York

Entre los edificios volaban gigantescos personajes inflables de nuestros personajes favoritos. Este año nos tocó ver da muchos: Pikachu, Hello Kitty, Los Pitufos, y el favorito de muchos -incluyéndome- el asombroso Spiderman. Mientras veíamos pasar los carros alegóricos, se podía sentir un ambiente lleno de alegría y mucho, MUCHÍSIMO confetti. ¡No hay niño o grande que no disfrute esta increíble experiencia!

Acompañado de música ambiental, bailarines, payasos y muchos gritos de alegría, hay un momento en el que el amor familiar y la euforía hacen que se te olvide el frío y en verdad des gracias por estar en tan maravilloso lugar. Desde el huracán Sandy, no se había sentido un momento tan feliz y de tanto amor en las calles.

El Parade de Macy's en las calles de Nueva York

El Parade de Macy’s en las calles de Nueva York

Así que prendan sus televisiones y búsquenme en la multitud, porque entre los millones de personas, soy un mexicano agradecido de estar en Nueva York.

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Lo que el viento se llevó
La gran tormenta en Nueva York / AP

La gran tormenta en Nueva York / AP

Cuando llega Sandy “La Revoltosa”, el mundo se detiene por un momento. Imágenes espeluznantes atacan los noticieros y las redes sociales. Pareciera que se acerca el fin del mundo. Todas las miradas voltean a ver a NY y preguntan, “¿Qué será de la GranManzana?”

Pues yo les cuento qué será. Ya cerraron el metro, los autobuses e incluso algunas calles y avenidas. Se escuchan sirenas de patrullas y bomberos las veinticuatro horas del día. Los locales están cerrados y no hay luz. La ciudad por un momento se ha convertido en un pueblo fantasma. Presiento que en algún momento voy a dar la vuelta a la esquina y voy a ver a Godzilla. Es cierto, el ambiente es monstruoso.

Hablando de monstruos, el huracán se llevó una de las festividades más importantes del año (y el tema del que iba a escribir), Halloween. La noche de brujas en NY es algo que no te puedes perder. Generalmente hay un desfile donde se junta toda la población neoyorkina y presumen sus disfraces: brujas, dragones, calabazas, e incluso uno que otro fan de Harry Potter. En esta ocasión, el desfile fue cancelado y se pospondrá hasta nuevo aviso, dejando a más de uno triste y desconsolado — incluyéndome a mí. Aún así, entre vientos huracanados y lluvias torrenciales, algunos valientes se olvidaron del mal tiempo y pusieron buena cara para pedir trick or treat. Si no un dulce… un paraguas al menos.

La tormenta llegó y se llevó unos cuantos árboles y carros. No vimos ninguna vaca volar por los aires como en la película ‘Tornado’, pero si corrimos despavoridos como en ‘El Día Después de Mañana’. Sandy T+también dejó a cientos de turistas sin camino de regreso, atorados como un ratón sin salida en las fauces de un león. ¡Qué horror!

Pero no todo es un cuento de terror, no olviden que todos los cuentos tienen un final feliz (excepto que aquí no hay zapatillas de cristal ni enanitos simpáticos); mientras una mitad de la ciudad se queda en la obscuridad, la otra mitad muestra su lado altruista y nos da una lección de vida: hay que ayudar al prójimo. Hoy por mí y mañana por ti. Así que si sigues en el aeropuerto esperando tu regreso a casa, avísame y con gusto te invito una taza de café o un chocolate Abuelita.

Por lo tanto, la recuperación de la ciudad va a ser lenta y tardada. Unas semanas o quizás meses para que Nueva York y sus ciudades aledañas vuelvan a poner en marcha sus motores. Y como las tiendas aún no abren para ir de shopping, pues es hora de sacar mi trajinera y remar hacia la Estatua de la Libertad, porque vida hay una y ¡hay que aprovechar!

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De mi arte al arte de Ahmed Alsoudani…
De la obra de Ahmed Alsoudani

De la obra de Ahmed Alsoudani

 

Hablar de arte contemporáneo implica estar actualizado con lo que pasa hoy en día a nuestro alrededor. A partir de la Segunda Guerra Mundial (¡Espera! No dejes de leer, que ahora viene lo más interesante), la evolución en el arte se ha ido transmitiendo de un artista a otro, especialmente entre gente que habita diferentes países. Con la nueva y creciente era tecnológica del siglo XXI, es más fácil intercambiar ideas e información de un lado del charco a otro. Lo mismo pasa con el arte, los artistas rompen las barreras de distancia y se mueven entre continentes y culturas. Tal es el caso del pintor iraquí Ahmed Alsoudani.

 

La primera vez que escuché el nombre de Ahmed Alsoudani, no lo podía ni pronunciar. Fue hace un mes aproximadamente cuando leí un artículo acerca de su trabajo y su nueva exposición. Hice mi tarea y me puse a investigar más sobre él. Afortunadamente el “primo del tío de la cuñada de su madrina” me consiguió una visita a su estudio, y fue ahí cuando realmente me percaté de su importancia y alcance.

 

Ahmed Alsoudani es un artista nacido en Bagdad en 1975 (increíblemente joven), quien tuvo que huir de su país cuando éste se encontraba en guerra. Vivir tantas experiencias aterradoras le creó un carácter de odio. Su trabajo se centra en la temática “guerra”, marcado por un notorio sentimiento de frustración de ver a su país en llamas y no poder hacer nada al respecto. Su obra es muy fuerte, muy alucinante. Al llegar a Nueva York, se convirtió en un artista prolífico que hoy en día es subastado hasta por $1.5 millones de dólares.

 

Cuando finalmente fui a visitarlo, tuve la oportunidad de ver de cerca y entender un poco más el proceso de trabajo que hace de sus obras algo espectacular. Estar en el estudio de un artista es un privilegio. Es su lugar más sagrado y personal… es su templo. El estudio de Alsoudani no es la excepción. Localizado en Chelsea, podríamos decir que se encuentra en el epicentro del arte contemporáneo de Nueva York.

 

De la obra de Ahmed Alsoudani

De la obra de Ahmed Alsoudani

 

Llegué al famoso estudio esperando encontrarme con una bodega llena de artefactos y artimañas, como un laboratorio secreto. Creí que habría plantas extrañas y pinturas de colores radioactivos de dudosa procedencia. Es más, tenía miedo de encontrarme con un Frankenstein loco haciéndose pasar por pintor (basándome claro en su trabajo). Pero mi sorpresa fue aún mayor. Su estudio es un espacio muy abierto, un lugar lleno de calma. Cuando entré pensé que estaba en mi clase de yoga o en un jardín zen; se respira un ambiente de paz y tranquilidad. Fue ahí que me dije a mí mismo: “Este hombre es un genio.”

 

Hoy en día su nombre ha crecido muchísimo, y aunque se ha vuelto un pez gordo en el mundo del arte, su carisma y humor lo mantienen una persona muy sencilla. Su personalidad sin duda se refleja en cada uno de sus obras, aún cuando sus pinturas se centran en temas violentos. Algunos críticos de arte dicen que está loco, pero yo creo que la explicación es más simple: es un poeta, un creador.

 

Después de lo que ha vivido, no tiene mejor manera de sacar esa furia y tristeza que con un pincel en mano y un bastidor en blanco.